Confirma Chayanne su vigencia en la clausura del festival

 

 El concierto de clausura de la décimo tercera versión del Acapulco Fest 2004 resultó un éxito tal y como lo pronosticó en la cena de inauguración –el sábado 22 de mayo– el productor Luis de Llano, al manifestar que esperaban un cierre “espectacular” con la presentación del boricua Chayanne.

El director de prensa del festival, Mario Sanmartín, calculó que cerca de 70 mil personas asistieron a las presentaciones de los más de 50 artistas –entre cantantes, grupos, presentadores y comediantes– que se presentaron en el salón Teotihuacan y el Jardín Sur del Centro de Convenciones de Acapulco del domingo 23 al sábado 29 de mayo.

El festival tuvo la característica de ser el primero en no tener estrellas de habla sajona en su elenco debido –según sus productores– a que en México y los países de habla hispana está “de moda” lo latino, desmintiendo los rumores de que no hubo este tipo de artistas por falta de presupuesto.

Sanmartín aclaró: “los artistas estelares que trajimos, de ninguna forma son baratos, solo por mencionar algunos, Alejandro Sanz, Chayanne o Alejandra Guzmán, imagínense todos ellos lo que cobran, muchos de ellos más de lo que cuesta una presentación como la de Kelly Osbourne, que vino el año pasado”, dijo aunque se negó a especificar cantidades.

Y definitivamente el boricua Chayanne desquitó sus honorarios con una presentación en la que cantó más de diez canciones y agradeció al público mexicano “el cariño y la entrega” que le han demostrado durante su carrera y sus recientes presentaciones en México.

El salón Teotihuacan vibró en el preámbulo de la entrada del portorriqueño, con luces, explosiones y humo de hielo seco. El piso de las gradas retumbaba con el golpeteo de los asistentes, hasta que todo el escenario se iluminó y apareció el ídolo junto con las notas de Enamorado, vestido sencillamente con un pantalón de mezclilla y una playera blanca.

Los gritos eran ensordecedores, generados por un público de fans principalmente del sexo femenino que se escuchaban cada vez que el cantante ejecutaba los movimientos de baile que le ganaron fama incluso en el difícil mercado –para los latinos– estadunidense.

Un artista que demostró su vigencia en el gusto del público mexicano con canciones de reciente aparición en los primeros lugares de ventas en Latinoamérica como Sincero y Un siglo sin ti.

En el primer segmento de su presentación, interpretó un popurrí que incluyó Volver a nacer y su clásico Atado a este amor. Al concluir saludó a su público que no dejaba de gritar y prometió: “Ya tenía tiempo que no estaba en Acapulco, así que para celebrar esta noche no nos vamos hasta que ustedes lo digan”, lo que no cumplió del todo ya que su actuación duró un poco más de una hora a pesar de que sus seguidoras quisieron más.

Siguió con canciones como Caprichosa y Sincero y al concluir esta última dijo al micrófono: “Cambios hay muchos en la vida, lo que no ha cambiado son las muestras de cariño que me han dado en México, muchísimas gracias” y anunció uno de sus más grandes éxitos como Lo dejaría todo provocando una verdadera locura en el salón, ya que las mujeres presentes –de todas edades– subieron a sus asientos, corearon y elevaron sus brazos para acompañar al boricua.

Durante la interpretación de otro de sus clásicos Tiempo de vals bajó del escenario, con la consecuente excitación de las mujeres, para besar, sonreir y saludar a todas aquellas que pudo alcanzar en las primeras filas.

Al concluir salió del escenario para hacer un cambio de vestuario, esta vez salió con una camisa de manga corta de seda verde e interpretó otro popurrí más con los temas Baila baila, Salomé y Bum bum –pon a gozar tu cuerpo con el bum. Acto seguido, Chayanne se despidió y dio las gracias y salió del escenario, pero la súplica de “otra” fue tan agresiva e intensa que el cantante salió manejando una imponente motocicleta Harley Davidson para cantar Un siglo sin ti y despedirse con Torero, número que obtuvo una entusiasta respuesta del público.

También se presentó la actriz y cantante Belinda, quien recientemente tuvo una aparición especial en la telenovela Corazones al límite y quien demostró que a su corta edad (15 años) ya cuenta con algunos éxitos en su haber como el famoso baile El sapito que surgió durante su actuación en la historia infantil de Televisa, Cómplices al rescate.

Con un cálido recibimiento por parte las más de 4 mil personas en el Teotihuacan Belinda cantó Vivir, Boba niña nice y Lo siento.

También lanzó la nueva versión rapera de El sapito, seguida de Angel y concluyó con Libre.

La presentación concluyó a las 10:20 horas, sin que hubiera una despedida o un acto oficial de clausura por parte de la producción del Acapulco Fest.

Casi 9 mil personas asisten a la clausura en el Jardín Sur

 

 No había ni siquiera un mal afiche que anunciara el concierto de Aleks Syntek y la verdad, no fue necesario, pues según los reportes de la producción fueron casi 9 mil personas las que llegaron a la clausura del Acapulco Fest en el Jardín Sur del centro de convenciones.

“No sabíamos que el Jardín tuviera esa capacidad”, dijo sorprendido un agente de seguridad, mientras que por radio avisaba de una “trifulca” que se desarrollaba a un costado del escenario.

Aquella “trifulca”, no era más que el baile de la juventud al ritmo del ska del grupo regiomontano Inspector. Los agentes pensaron que se trataba de una pelea entre pandillas “o algo parecido”, puesto que el baile consiste en chocar los cuerpos al ritmo de la música y, de vez en cuando, soltar uno que otro golpe.

La policía –evidentemente ignorante de la situación– mandó a arrestar a los “revoltosos” y cuando la chaviza se percató, de inmediato se dispersó entre la multitud. Sólo lograron capturar a uno, y este ya estaba demasiado golpeado para salir por su propia cuenta, así que entre dos lo cargaron de los brazos y arrastrando sus pies fue echado a la calle con las respectivas reprimendas verbales.

Mientras sucedía eso algunos curiosos y reporteros le preguntaron al agente que había dado la orden de detener la supuesta “violencia”, que si sabía que el baile era así, y éste extrañado y algo desconcertado, dijo simplemente: “¿a poco?”.

El ska de Inspector provocó a final de cuentas unos cuantos chipotes, que se curaron con hielos de a peso.

El concierto…

Erik Rubín fue el primero en abrir el concierto, y fue objeto de una mesurada y discreta ovación con sus canciones Eres toda mi verdad, Nada es igual y Cuando muera es por alguien.

Le siguió la regia Julieta Venegas quien empezó a calentar los motores de la noche musical con canciones como El listón de mi pelo, original de Los Angeles Azules y tema perteneciente al soundtrack de la película Asesino en serio, y Sí, primer sencillo del último disco de la rockera. Para las 22 horas, la fila de personas para entrar al lugar aún era considerable, y fue en ese momento cuando se suscitó un momento de extremada tensión.

¿Qué pasó? Un grupo de aproximadamente 30 jóvenes entró al lugar en estampida, arrollando a niños y a parejas que ya estaban instalados en el pasto. Un agente trató de calmarlos, pero de ellos sólo recibió una agresión mediante una lata de cerveza que le fue aventada directo a la cabeza.

Un ambiente tenso se sintió entre los asistentes al momento en que Inspector tocaba las canciones Amnesia y Amargo adiós.

El caso de Fobia fue muy diferente, con ellos la gente se entregó de otra manera, puesto que los argentinos se mostraron melancólicos al interpretar sus éxitos de los noventas como Revolución y Microbito, así como las rolas que marcaron su reencuentro en el 2003 como Más caliente que el sol.

Después de la participación de la banda argentina, le tocó el turno a Aleks Syntek, el gran esperado por todos. Para esos instantes, todo se tornó color de rosa y ahora predominaban las parejitas y los arrumacos, allá en el rincón.

La ensoñación de las chicas llegó a su nivel más alto cuando salió Syntek y empezó a tocar en el piano los acordes de su primer sencillo Te soñé, contenido en su última producción discográfica intitulada Mundo lite.

Continúo con Duele el amor, la cual en su versión original es interpretada en dúo por Syntek y la ex Mecano, Ana Torroja.

El público estaba extasiado, nadie estaba sentado o mirando hacia otro lado que no fuera al escenario. Hombres, mujeres, niños y adultos se unieron en un coro de casi 9 mil gargantas. Las chicas se subían a los hombros de sus novios y levantaban discretas pero contundentes pancartas que declaraban su fascinación por el cantante.

Después de despedirse en –por lo menos– tres ocasiones, Aleks Syntek, complació finalmente a los presentes con las canciones Sexo, pudor y lágrimas, Lo que tu necesitas y Volverte a ver.

Disfrutan y aplauden porteños a Joan Sebastian

 

El concierto estelar del jueves en el Acapulco Fest culminó con la presentación del cantante guerrerense Joan Sebastian, quien ante más de 5 mil personas, demostró su permanencia en el gusto y el afecto de locales y foráneos, en un espectáculo que –aunque no tuvo caballos como en sus palenques– se alargó por más de dos horas y abarcó los tres diferentes géneros musicales en los que ha incursionado el cantautor: música ranchera, banda sinaloense y romántica.

Joan Sebastian, originario de Juliantla en la Zona Norte de Guerrero, integró a un grupo de 40 personas –entre músicos y coristas– para acompañarlo en las diferentes etapas de su concierto en el que estuvo en primera fila el alcalde de Acapulco, Alberto López Rosas, quien asistió con su esposa e hijas y la secretaria de Fomento Turístico, Guadalupe Gómez Maganda.

“Un saludo a mi presidente y espero que se vayan los problemas”, dijo como saludo al alcalde porteño quien con su familia aplaudió de pie y bailó las canciones del cantante.

Después de que los conductores Paty Manterola y Roberto Palazuelos anunciaron el inicio de la presentación, el auditorio Teotihuacan del Centro de Convenciones comenzó a cimbrarse en el área de butacas con el ruido provocado por el golpeteo de pies en el tablado como preámbulo a las notas de Tatuajes que fue recibida con gritos y aplausos por los espectadores.

Sebastian, quien estuviera presente en la primera versión del Festival Acapulco en 1991, continuó con la fase del género de música romántica de su espectáculo con canciones como Lo dijo el corazón, Amorcito mío y durante la interpretación de Idiota, el público cantó a coro con una fuerza que no se había escuchado en toda la semana de presentaciones del Acapulco Fest.

Siguió un popurrí que incluyó los éxitos que se extendieron más allá de las fronteras de México, como Hasta que amanezca, 25 Rosas y Contigo o sin ti, canciones que acompañaron los asistentes en sus coros. Algunas de las mujeres presentes, gritaban al oir las primeras coplas de los temas y se acercaban al escenario para tomar fotografías de su ídolo.

El cantautor expresó su orgullo por ser guerrerense y para demostrarlo cantó Juliantla, un tema que dedicó a su poblado de nacimiento. En la misma tónica, aunque cambiando un poco el ritmo hacia el corrido, interpretó esta vez acompañado por la banda sinaloense, Don Marcos canción de su álbum Afortunado que él mismo indicó en el escenario fue ganador de dos Grammys.

Aún acompañado por la tambora, los metales y la tuba, le dio el toque humorístico al concierto al cantar Así te quiero, una simpática canción que le compuso a las mujeres con sobrepeso.

Otros éxitos siguieron como El primer tonto y El tren para dar paso al mariachi con el que mostró otra faceta más de su carrera musical con sus composiciones rancheras como Recuérdame bonito, Aunque me duela el alma y Como tú decidas.

El concierto concluyó con Secreto de amor aunque la gente quería más y ante la insistencia, Joan Sebastian les regaló uno de sus más grandes éxitos al principio de su carrera Y las mariposas seguida por Julián un vals dedicado a su hijo, concluyendo casi a la medianoche con Un cariño bonito.

Antes de Joan Sebastian se presentaron Elvis Crespo y Ana Bárbara quienes dieron a su público lo mejor de su repertorio.

El neoyorquino Elvis Crespo interpretó sus éxitos salseros Suavemente, Llorar y Píntame y se dejó abrazar y besar por las mujeres que llegaron a él una vez que se bajara del escenario y cruzara la barrera de seguridad para convivir de cerca con su público.

Por su parte, la cantante Ana Bárbara, acompañada de su grupo y cinco musculosos bailarines, cantó Quisiera volar, Todo lo aprendí de ti y uno de sus contados éxitos Tu amor es una trampa en la que invitó a los presentes a cantar a coro. Su presentación concluyó con sus temas más recientes como Bandido y Me gusta pero me asusta.

Al terminar el concierto, el cantautor Joan Sebastian se retiró del centro de convenciones en una camioneta negra, que en la parte trasera tenía una calcomanía que promociona al candidato a gobernador por el PRI, Héctor Astudillo Flores.

Una renovada y energética Alejandra Guzmán enciende el Acapulco Fest

Comparte el excenario del Teotihuacan con Rosario, Tiziano Fierro y Alessandra  

En un despliegue de renovada juventud y energía, la Reina de corazones, Alejandra Guzmán, consiguió sacar de su modorra al apático público acapulqueño la noche del martes en el centro de convenciones de Acapulco, con sus primeros éxitos y con el lanzamiento del nuevo sencillo de su álbum homónimo: Lipstick.

La ganadora del Grammy en el 2002 por su canción De verdad, a tres años de su “renacimiento” musical con el disco Soy, mostró nuevos bríos en su carrera con un agresivo look muy a lo punk, un cuerpo delgado y atlético y una propuesta original que aunque sigue en el camino de lo rockero, agrega visos de música electrónica, blues, pop y reggae.

El concierto de Alejandra dio el arranque a una semana de espectáculos en el principal escenario del Acafest y fue el broche final a otras presentaciones también estelares.

Poco antes de las 23 horas, los conductores del espectáculo, Roberto Palazuelos y Paty Manterola, anunciaron la última actuación de la noche: la de Alejandra Guzmán, quien apareció entre humo y el sonido de un requinto rockero, ataviada con un vestido en diseño sicodélico –rosa, amarillo, verde–, con largos velos rosas en las mangas y tocando una guitarra eléctrica en una versión heavy de Verano peligroso.

Casi al final de la canción, se abrió un cierre al frente y mostró su cuerpo, apenas cubierto por una falda de mezclilla abierta a los lados y por un top tipo bikini con estampado de piel de cebra. El atuendo permitía darse cuenta de su estómago de lavadero y sus brazos atléticos, un cuerpo quizá mejor al rechonchito que mostraba al lanzar su primer disco Bye mamá en 1989.

Para cantar Ten cuidado con el corazón, la rockera hizo una introducción mezclando la canción del maestro del reggae, Bob Marley No woman no cry. Después, para dar a su público una muestra de su más reciente material grabado, cantó de rodillas Tengo derecho a estar mal de su autoría.

Hubo un receso en el concierto para que Alejandra saliera del escenario y reapareciera en un templete modernista, entre explosiones, antorchas y un intenso ritmo electrónico, acompañada de cuatro bailarines que ejecutaron una agresiva coreografía al comenzar los acordes del sencillo Lipstick:

Dos horas demoré

en maquillarme así

A ver si tu serás

quien me lo va a quitar.

Al concluir el número, la Guzmán con su característica rebeldía preguntó a los más de cinco mil asistentes: “¿ya están listos para bailar? ¡Yo los veo muy aguados, me cae!” y fue sólo ante tal invitación que algunas personas que estaban en la primera sección, se pararon de sus asientos para bailar. El concierto terminó con Míralo, míralo, aunque la gente no le permitió irse tan rápido, por lo que, después de un largo aplauso y al ritmo de “otra, otra”, decidió regresar al escenario y complacerlos con Hacer el amor con otro que corearon con fuerza, ahí sí, todos los asistentes.

Antes había tomado el escenario por vez primera en la noche la cantante madrileña Rosario, quien hace 12 años comenzó su carrera conocida como “la hija de La faraona Lola Flores”. Hoy, se ha conseguido un nombre propio con su talento y profesional desenvolvimiento en el escenario, con una propuesta que va desde la rumba flamenca hasta una especie de gitano-pop, blues y salsa.

Rosario comenzó su concierto de 45 minutos con la movida Aguanta ahí, uno de sus más recientes éxitos, siguió con otro también reconocido en toda Iberoamérica Amor de rosa y miel e invitó al público: “quien la sepa que la cante conmigo” y aunque había pocos fanáticos de hueso colorado que se sabían el coro de la canción, sí acompañaron a la carismática intérprete marcando el ritmo con sus aplausos.

Una de las canciones más reconocidas de la madrileña fue De mil colores que interpretó moviéndose de sur a norte en el amplio escenario del Teotihuacan. Esta canción fue seguida por una rumba gitana llamada El pescaílla dedicada a su padre el cantaor Antonio González quien tenía ese apodo.

Bajando de intensidad el ritmo bailable y jacarandoso de la rumba, Rosario interpretó con la actitud bravía de una neogitana –por su atuendo un pantalón negro ceñido al cuerpo y top en colores rosa y violeta– Cómo quieres que te quiera que fue seguida por el público. Otros temas que tocó fueron El sonido de tu corazón, los blues Poder cantaros, Marcha y El meneíto.

Otro momento intenso en el concierto que comenzó a las 20:15 horas se dio durante la presentación del recién encumbrado cantante Tiziano Fierro, quien literalmente enloqueció a las jóvenes fans acapulqueñas al mostrar en el escenario las cualidades artísticas que le han ganado su vertiginoso ascenso en el mundo del pop, con una voz fuerte y encuadrada y personalidad varonil que hizo que las mujeres en el recinto, rompieran los tímpanos de sus vecinos de asiento con sus agudos gritos.

“¡Estás bien bueno!”, gritaba al romano una chica de unos 13 años de edad que sin poder contener su ansiedad trepó a la silla donde estaba sentada para tener un mejor ángulo visual de su ídolo. Muchas de ellas se precipitaron a los pasillos provocando un tumulto que tuvo que ser controlado por elementos de seguridad mientras el cantante ofrecía algunas de sus más sonadas canciones, entre ellas: Tardes negras y Alucinado.

También se presentó la exintegrante del dueto Sentidos Opuestos, Alessandra Rosaldo, quien sin la aureola musical que le prodigaba su excompañero Chacho Gaytán, no ha tenido un éxito similar al que tuviera como vocalista del grupo, sin embargo, después de la telenovela DKDA, hace cuatro años –en la que por cierto se enamoró de Ernesto D’Alessio, su actual pareja– ha tenido que seguirse apoyando en la televisión para continuar vigente en el mundo de los espectáculos, actuando y cantando el tema de la telenovela Amarte es mi pecado junto con el prolífico compositor y cantante venezolano Ricardo Montaner.

Con las tablas que le otorgan siete discos en su haber, apareció en el escenario la sensual Alessandra, acompañada de su grupo musical y dos bailarines masculinos que apoyaron las coreografías para números como Eternamente y el tema de la telenovela Amarte es mi pecado, así como el material de su disco debut como solista Alter ego en el que incluye el tema Amándote que fue ganador del Mejor Tema Rock en los premios Lo Nuestro que se celebraron en febrero en Miami Florida.

Una renovada y energética Alejandra Guzmán enciende el Acapulco Fest

 

 Comparte el excenario del Teotihuacan con Rosario, Tiziano Fierro y Alessandra  

En un despliegue de renovada juventud y energía, la Reina de corazones, Alejandra Guzmán, consiguió sacar de su modorra al apático público acapulqueño la noche del martes en el centro de convenciones de Acapulco, con sus primeros éxitos y con el lanzamiento del nuevo sencillo de su álbum homónimo: Lipstick.

La ganadora del Grammy en el 2002 por su canción De verdad, a tres años de su “renacimiento” musical con el disco Soy, mostró nuevos bríos en su carrera con un agresivo look muy a lo punk, un cuerpo delgado y atlético y una propuesta original que aunque sigue en el camino de lo rockero, agrega visos de música electrónica, blues, pop y reggae.

El concierto de Alejandra dio el arranque a una semana de espectáculos en el principal escenario del Acafest y fue el broche final a otras presentaciones también estelares.

Poco antes de las 23 horas, los conductores del espectáculo, Roberto Palazuelos y Paty Manterola, anunciaron la última actuación de la noche: la de Alejandra Guzmán, quien apareció entre humo y el sonido de un requinto rockero, ataviada con un vestido en diseño sicodélico –rosa, amarillo, verde–, con largos velos rosas en las mangas y tocando una guitarra eléctrica en una versión heavy de Verano peligroso.

Casi al final de la canción, se abrió un cierre al frente y mostró su cuerpo, apenas cubierto por una falda de mezclilla abierta a los lados y por un top tipo bikini con estampado de piel de cebra. El atuendo permitía darse cuenta de su estómago de lavadero y sus brazos atléticos, un cuerpo quizá mejor al rechonchito que mostraba al lanzar su primer disco Bye mamá en 1989.

Para cantar Ten cuidado con el corazón, la rockera hizo una introducción mezclando la canción del maestro del reggae, Bob Marley No woman no cry. Después, para dar a su público una muestra de su más reciente material grabado, cantó de rodillas Tengo derecho a estar mal de su autoría.

Hubo un receso en el concierto para que Alejandra saliera del escenario y reapareciera en un templete modernista, entre explosiones, antorchas y un intenso ritmo electrónico, acompañada de cuatro bailarines que ejecutaron una agresiva coreografía al comenzar los acordes del sencillo Lipstick:

Dos horas demoré

en maquillarme así

A ver si tu serás

quien me lo va a quitar.

Al concluir el número, la Guzmán con su característica rebeldía preguntó a los más de cinco mil asistentes: “¿ya están listos para bailar? ¡Yo los veo muy aguados, me cae!” y fue sólo ante tal invitación que algunas personas que estaban en la primera sección, se pararon de sus asientos para bailar. El concierto terminó con Míralo, míralo, aunque la gente no le permitió irse tan rápido, por lo que, después de un largo aplauso y al ritmo de “otra, otra”, decidió regresar al escenario y complacerlos con Hacer el amor con otro que corearon con fuerza, ahí sí, todos los asistentes.

Antes había tomado el escenario por vez primera en la noche la cantante madrileña Rosario, quien hace 12 años comenzó su carrera conocida como “la hija de La faraona Lola Flores”. Hoy, se ha conseguido un nombre propio con su talento y profesional desenvolvimiento en el escenario, con una propuesta que va desde la rumba flamenca hasta una especie de gitano-pop, blues y salsa.

Rosario comenzó su concierto de 45 minutos con la movida Aguanta ahí, uno de sus más recientes éxitos, siguió con otro también reconocido en toda Iberoamérica Amor de rosa y miel e invitó al público: “quien la sepa que la cante conmigo” y aunque había pocos fanáticos de hueso colorado que se sabían el coro de la canción, sí acompañaron a la carismática intérprete marcando el ritmo con sus aplausos.

Una de las canciones más reconocidas de la madrileña fue De mil colores que interpretó moviéndose de sur a norte en el amplio escenario del Teotihuacan. Esta canción fue seguida por una rumba gitana llamada El pescaílla dedicada a su padre el cantaor Antonio González quien tenía ese apodo.

Bajando de intensidad el ritmo bailable y jacarandoso de la rumba, Rosario interpretó con la actitud bravía de una neogitana –por su atuendo un pantalón negro ceñido al cuerpo y top en colores rosa y violeta– Cómo quieres que te quiera que fue seguida por el público. Otros temas que tocó fueron El sonido de tu corazón, los blues Poder cantaros, Marcha y El meneíto.

Otro momento intenso en el concierto que comenzó a las 20:15 horas se dio durante la presentación del recién encumbrado cantante Tiziano Fierro, quien literalmente enloqueció a las jóvenes fans acapulqueñas al mostrar en el escenario las cualidades artísticas que le han ganado su vertiginoso ascenso en el mundo del pop, con una voz fuerte y encuadrada y personalidad varonil que hizo que las mujeres en el recinto, rompieran los tímpanos de sus vecinos de asiento con sus agudos gritos.

“¡Estás bien bueno!”, gritaba al romano una chica de unos 13 años de edad que sin poder contener su ansiedad trepó a la silla donde estaba sentada para tener un mejor ángulo visual de su ídolo. Muchas de ellas se precipitaron a los pasillos provocando un tumulto que tuvo que ser controlado por elementos de seguridad mientras el cantante ofrecía algunas de sus más sonadas canciones, entre ellas: Tardes negras y Alucinado.

También se presentó la exintegrante del dueto Sentidos Opuestos, Alessandra Rosaldo, quien sin la aureola musical que le prodigaba su excompañero Chacho Gaytán, no ha tenido un éxito similar al que tuviera como vocalista del grupo, sin embargo, después de la telenovela DKDA, hace cuatro años –en la que por cierto se enamoró de Ernesto D’Alessio, su actual pareja– ha tenido que seguirse apoyando en la televisión para continuar vigente en el mundo de los espectáculos, actuando y cantando el tema de la telenovela Amarte es mi pecado junto con el prolífico compositor y cantante venezolano Ricardo Montaner.

Con las tablas que le otorgan siete discos en su haber, apareció en el escenario la sensual Alessandra, acompañada de su grupo musical y dos bailarines masculinos que apoyaron las coreografías para números como Eternamente y el tema de la telenovela Amarte es mi pecado, así como el material de su disco debut como solista Alter ego en el que incluye el tema Amándote que fue ganador del Mejor Tema Rock en los premios Lo Nuestro que se celebraron en febrero en Miami Florida.