
Lourdes Chávez
Chilpancingo
Familias damnificadas por el huracán John, instalados hace dos meses en el gimnasio de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), habilitado como albergue temporal, expresaron incertidumbre porque hoy dejarán las instalaciones sin haber accedido a ningún apoyo del gobierno.
De la colonia PPS, Ausencia Manuel Ángel, con tres hijos de primaria, indicó que sólo personal de Protección Civil llegó a entrevistarlos, para hacer valoraciones de sus domicilios y emitir los dictámenes de riesgo, pero no regresaron.
Informó que también llevaron solicitudes a la Secretaría de Bienestar, Al ayuntamiento de Chilpancingo y al Recinto del Poder Ejecutivo del Estado, sin recibir respuesta clara, “solo largas”.
Además, realizaron bloqueos para insistir en que los incluyeran en los censos, con apoyos o reubicaciones, pero ni siquiera fueron registrados, pese a que desde el inicio se dijo que la prioridad serían las personas de los albergues.
Este viernes, en el teatro María Luisa Ocampo, donde damnificados de Tixtla y de Chilpancingo incluidos en el censo, recibieron sus apoyos, se indicó que a este grupo les dijeron que el registro para incluir a afectados en el censo había terminado.
El factor común de las familia que continúan en el albergue de la UAG, es que vivían en predios irregulares; sin embargo, señalaron no les dicen que esto sea un motivo para ser excluidos de los apoyos. Sino que solo nadie responde a sus peticiones.
Además de niños y madres solteras, indicaron que en el grupo hay adultos mayores. Uno con mayor vulnerabilidad, porque tiene una discapacidad, pues perdió una pierna, no tiene familia y terminará en la calle.
Julio Medina Soto, también adulto mayor, indicó es agricultor, que vive sólo con su nieto de 14 años, que su casa “quedó volando” por uno de los derrumbes en la colonia Obrera.
Felicitas Flores Apolinar, de la colonia Bella Vista, señaló que su domicilio tampoco es habitable, porque con las lluvias hubo un derrumbe y se cayeron tres árboles encima a la vivienda.
Aunque la familia ha estado limpiando la casa, tendrían que ser reubicados. Todavía esperan que haya alguna alternativa para que los reubiquen. Recordó que desde 2011, tras la tormenta Manuel, esperan su reubicación.
Maura Mendoza, de la colonia Tepetate, coincidió en que no puede regresar a su domicilio porque hubo un derrumbe de cinco o seis metros junto a la vivienda, que podría por terminar de cubrir la casa.
Damián Hernández Vizozo, con secuelas de poliomielitis, indicó que en la vivienda que ocupaba en la colonia Galeana, junto al aeropuerto, se le metió el río.
Felicitas Melo Rivero y Yanet Sánchez de Jesús, ambas de la colonia Nacionalista, señalaron que viven con sus familias en una zona de barrancas.
“Como no nos hicieron caso, vamos a agarrar nuestras maletas y nos vamos, y ya”, concluyó Ausencia Manuel.
Esto, luego que la UAG les informó que debía desocupar el lugar y les dio como plazo hasta este sábado.
Reconocieron que tras las lluvias intensas recibieron ayuda y ropa, porque no pudieron rescatar sus bienes. El Comedor Universitario siempre les proporciona alimento, leche y pañales para los niños pequeños.
Explicaron que en el día sobre todo hay mujeres, adultos mayores y bebés, porque los hombres y mujeres volvieron a sus oficios, para mantener su sustento, buscando alternativas de vivienda.
