
Alina Navarrete Fernández
Tixtla
En el 2020, Ingrid Escamilla Vargas fue asesinada en la Ciudad de México el 9 de febrero, 8 meses y 10 días después, Ayelín Iczae Gutiérrez Marcelo fue asesinada en Tixtla. Este sábado sus madres, Antelma Vargas y Flora Marcelo, marcharon juntas para exigir justicia.
La marcha se hizo en Tixtla, por primera vez también participaron las hermanas de Ayelín de 21 y 7 años, quienes viven exiliadas junto con su madre en un campamento afuera de la Secretaría de Gobernación en la Ciudad de México.
En el caso de Ingrid, su familia tuvo que pagar por una defensa legal particular que logró una sentencia de 70 años para el feminicida Erick Francisco; en contraste, a cuatro años del feminicidio de Ayelín, el crimen permanece impune.
Flora Marcelo apenas cuenta con recursos para solventar la alimentación y educación de sus hijas, a pesar de que las tres fueron incluidas en el Registro Nacional de Víctimas de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, no han recibido los recursos que les corresponden.
Después de varias manifestaciones y gestiones, lo único que la familia de Ayelín consiguió fue una Urvan que les proporcionó la Secretaría de Gobernación para trasladarse a Tixtla, donde exigieron una sentencia condenatoria para los cuatro hombres que fueron vinculados a proceso por el crimen.
Lo primero que hicieron las activistas fue visitar la tumba de Ayelín en el panteón El Tepeyac, ahí limpiaron y pintaron la sepultura, donde también colocaron flores. Después se concentraron en la iglesia del Barrio del Santuario, desde ahí marcharon hasta el Zócalo de la ciudad.
Durante el recorrido por la calle Vicente Guerrero, las activistas colocaron un mosaico con el retrato de la niña y el mensaje: “Ayelín Iczae Gutiérrez Marcelo fue desaparecida y víctima de feminicidio el 19 de octubre del 2020 en Tixtla, Guerrero. Años de omisiones e impunidad por parte del Estado Mexicano”.
También corearon las consignas “No es un hecho aislado, los feminicidios son crímenes de Estado” y “Ayelín escucha, tu madre está en la lucha”. La marcha coincidió con el festejo por la feria del Barrio de San Lucas, los vecinos recorrieron las calles principales con música de viento y danzas tradicionales.
Los dos grupos coincidieron en la calle Vicente Guerrero, algunos vecinos se acercaron a las activistas para preguntar el motivo de la marcha, pero no se sumaron, únicamente pausaron la música y pasaron de largo, mientras las feministas coreaban “señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente”.
En un mitin en el Zócalo, frente a la antimonumenta colocada en memoria de la niña, Flora Marcelo agradeció el apoyo de las activistas y expresó: “Yo no sé cómo un ser inocente pudo haber sido asesinada de tal manera, Ayelín no le debía nada a nadie era una niña de 13 años, cursaba segundo de secundaria, no lastimaba a nadie con su inocencia”.
“No es justo que este sistema de gobierno no tenga un lineamiento como para proteger las infancias porque Ayelín era una niña y así como Ayelín fue asesinada, así han asesinado a muchas y no es justo que no haya justicia ni para ella ni para las miles de niñas que han sido víctimas de feminicidio”.
Llamó a las autoridades de los tres niveles de gobierno a que respeten su lucha, “que no nos violenten, que no nos amenacen, que no nos repriman, lo único que queremos y exigimos es justicia, justicia para Ayelín y justicia para todas las víctimas de nuestro país”.
El primero de varios atroces feminicidios
Antelma Vargas recordó que el caso de su hija Ingrid “fue de cierta forma el primer feminicidio tan atroz y desgraciadamente, de ahí se suscitaron muchos más y hasta la fecha se siguen suscitando… merecemos ya la atención de las autoridades porque ellas han prometido esa justicia, pero no ha llegado ni nos la han dado como se merece”.
Reclamó que debido a la impunidad los crímenes continúan “y la justicia sigue muy omisa ante los casos, ya es el momento que volteen a vernos y nos escuchen y nos den esa justicia que nos merecemos”.
También participó el niño Alexander Mora Venancio Figueroa Núñez, quien fue nombrado así en honor a uno de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa desaparecidos, quien aunque no conoció a Ayelín, dijo que la niña “siempre va a vivir para nosotros, para todas”.
Señaló que los agresores no pueden escapar de la justicia, que le hubiera gustado conocer a Ayelín “para que me enseñara a jugar la bicicleta y fuera una niña feliz y además, las niñas no se tocan nunca”. Al final de su participación, Alexander lanzó la consigna “Ayelín vive, la lucha sigue”.
En las acciones participaron unas 15 personas, los familiares de Ayelín que residen en Tixtla no se sumaron. Flora Marcelo pidió a la ciudadanía no ser ajena a los crímenes, no permanecer callada y apoyar a las víctimas.
“Yo siento que perdí a mi familia de sangre por miedo, pero encontré a otra, a las compañeras, a las madres que han perdido a sus hijas las veo, hay que nos une, no es la sangre, es el dolor”, dijo.
Luego del mitin, las activistas impartieron talleres de sensibilización sobre la violencia contra las mujeres a menores de edad. A lo largo de la jornada, agentes de la Policía Estatal resguardaron a las feministas.
