Espera la FGE que su hijo “llegue solito” a Semefo, denuncia madre de desaparecido

El joven desaparecido César Alberto Castro Hernández Foto: tomada de la cuenta de Facebook de su mamá Blanca Mónica Hernández Castro

Lourdes Chávez

Chilpancingo

La madre de un joven desaparecido en Chilpancingo, Blanca Mónica Hernández Castro, criticó que la Fiscalía General del Estado (FGE) espera que su hijo, César Alberto Castro Hernández, “llegue solito” al Servicio Médico Forense (Semefo), a casi siete meses de no saber del paradero.
En denuncia telefónica, la integrante del Colectivo de Familiares en Búsqueda María Herrera, indicó que después de insistir por telefóno con el comandante asignado de la Policía Investigadora Ministerial (PIM), le dijo el martes pasado que lo cambiaron de área, y por lo tanto se separaba del caso.
Sin embargo, le dijo que ‘la carpeta de investigación ahí está, si llega un muertito con las características de su hijo, (se confronta) con el ADN. “Están esperando que mi hijo llegue solito a Semefo, no hay interés de parte de él, no se vale”.
Urgió a la fiscal, Sandra Luz Valdovinos Salmerón que se agilice la búsqueda, “no veo que hagan nada, me ignoran y no hay nada, ya estoy muy desesperada, estoy enferma, tengo mucho miedo de irme sin poder ver a mi hijo”.
La madre de César Alberto lucha contra el cáncer desde hace dos años, indicó que su hermano, tío del desaparecido, también fue asesinado el día en que César Alberto desapareció. Una versión de los hechos es que usaron a su sobrino de carnada para sacarlo de la vivienda y asesinarlo en la calle.
Monica Hernández comentó que el comandante cree que después de eso, a César Alberto de 24 años de edad, se lo llevaron a trabajar ‘para allá arriba’, en alusión a la Sierra, y ‘de ahí, ya no regresan’.
En el interrogatorio del agente, indicó que éste preguntó si César Alberto consumía drogas, porque en la colonia donde vive, hay tiendas de narcomenudeo y ella aclaró que su hijo sólo tomaba bebidas alcohólicas, y distinto al policía, ella no conoce sitios de distribución de droga.
Indicó que la ex esposa de César Alberto fue la última en verlo, porque él había ido a ver a sus hijos: la mayor de 9 años, la segunda de 7, y el menor de 5.
“Ella me comenta que le fueron a decir que como a las 9 de la noche del 9 de julio, que levantaron a un muchacho que se parecía a mi hijo, de la calle principal en la colonia PRD”, recordó.
Agrega Mónica Hernández que en respuesta a un mensaje que envío a través del WhatsApp, a su hijo diciéndole que desde las 9 lo estaba buscando, él respondió con audio: “vine a ver a mis morros pero ya voy para la casa”.
-Qué vas tomado mi’jo.
-No jefa, ya voy para la casa, vine a ver a mis morros, te hablo cuando llegue a la casa.
Indicó que notó su voz distinta, como si hubiera llorado, como si lo hubieran golpeado, como que tenía miedo, y al fondo escuchó la voz de otra persona.
“Lo ocuparon como carnada para que sacara a mi hermano de su casa. A mi hermano lo mataron cerca de mi casa, a las 11:40 de la noche. A las 11:30 le llamó (César Alberto) a mi hermano que salió de su domicilio, iba a mi casa. Desde esa fecha mi hijo no aparece”, relató.
Recordó que con su padre y dos personas contratadas lo buscaron en las barrancas y no hallaron nada.
El 9 de agosto, la FGE acudió con binomios caninos a los mismos sitios que la familia había recorrido, sin obtener algún resultado.
Del homicidio de su hermano, aclaró que no hay ninguna investigación, porque sus padres no hicieron la denuncia, pero sabían que estaba amenazado por un problema personal, y “ocuparon a mi hijo que no tiene nada que ver”.
El 19 de julio la Fiscalía emitió la ficha de búsqueda del joven que como señas particulares detalla que tienen un tatuaje a la altura del pecho con el nombre de Reyna Yomara, en los dedos de la mano izquierda letras que forman el nombre de César, en el brazo derecho una cruz, en el izquierdo dos proverbios y una imagen de alambre de púas, y en la espalda, las fechas de nacimiento de sus hijos con números romanos.
Mónica Hernández recordó que después de la denuncia, le tomaron la prueba de ADN “por cualquier cosa”.
También se presentó al comandante que iba a llevar la investigación y éste le informó que hizo un recorrido para saber si había cámaras de seguridad, y no encontró.
Antes de salir del caso, le dijo que estaban en el rastreo de las llamadas, “ya no me dio ningún informe, le pedí que de favor que pudieran entrevista a la ex suegra de mi hijo, y su vecino; no me dieron entrevista”.
Mencionó que después de varios días del mensaje, le dijo el agente, “ya no tengo el caso, ahí está la carpeta de investigación”.
Sin embargo, aseguró que antes, le había dicho que estaban por salir a una búsqueda a Amojileca y Chichihualco, recordó que la representante del Colectivo, Gema Antunez, le reclamó que no hubieran convocado antes, porque Mónica Hernández pedía que se dirigieran hacia allá las búsquedas, con los pueblos más cercanos
Durante los primeros meses, pidió mediante su cuenta Facebook, información sobre su hijo, “pregunto que me digan donde lo tienen, era peón, estaba separado de su pareja, pero se dedicaba a sus hijos. Si me lo mataron, que me digan dónde está”, pero fue extorsionada.
“A los 15 días me dijeron que tenían a mi hijo y me pidieron dinero, primero 10 mil, luego 5 mil y luego otros 5 . Otra vez me engañaron, con que mi hijo estaba tirado allá por un restaurante de Tierra Colorada, después, que está junto a un río, al final que estaba incomunicado en una penitenciaría de la Ciudad de México”.
El comandante, que conoció todos los mensajes, le recomendó  bloquear los  números.

 

Buscaba a sus hermanos desaparecidos el hombre hallado decapitado en agosto en Chilpancingo

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

La cabeza encontrada dentro de una hielera el 30 de agosto en la colonia 4 de abril, al poniente de Chilpancingo, correspondía a Abel, un joven integrante del Colectivo de Familiares en Búsqueda María Herrera, quien desde hace cinco años buscaba a sus hermanos desaparecidos, Héctor y Agustín, informó la presidenta de ese colectivo, Gema Antúnez Flores.
La activista pidió ayer a la Fiscalía General del Estado (FGE), la investigación oportuna del caso.
Abel vivía en la colonia Las Cuevitas, a un costado de la escuela Secundaría 30 Lázaro Cárdenas del Río al oriente de Chilpancingo, desapareció el 29 de agosto después de que salió de trabajar de una tienda de conveniencia cerca de Petaquillas.
A las seis y media de la tarde del día siguiente fue encontrada su cabeza dentro de una hielera blanca de unicel, a orillas de la calle Paseo del Rosal de la colonia 4 de abril, al poniente de Chilpancingo.
La víctima era activista del Colectivo de Familiares en Búsqueda María Herrera, que encabeza Gema Antúnez Flores, debido a que desde hace cinco años buscada a dos de sus hermanos desaparecidos, Héctor y Agustín.
Debido a que el día del hallazgo de la extremidad los familiares de Abel no estuvieron en condiciones de ampliar la denuncia, ayer acudieron a la Agencia del Ministerio Público acompañados de la presidenta del colectivo al que pertenecía, para abundar en su declaración.
Gema Antúnez informó que todavía no se puede señalar que el homicidio de Abel sea por la búsqueda de sus hermanos, incluso aclaró que ya se había alejado un poco.
Informó que darán oportunidad a que la Agencia del Ministerio Público realice sus propias investigaciones del caso para que después el colectivo inicie la búsqueda del cuerpo.
“No sabemos si esté relacionado con el hecho de que él anduvo buscando información de sus hermanos, pero era un joven de 19 años sin vicios, trabajaba en una tienda y de ahí salió de trabajar cuando se lo llevaron y ya no regresó a su casa”, contó la activista.
Agregó que su familia lo buscó la misma tarde que desapareció pero no obtuvieron ninguna información en hospitales ni en ningún lugar.
Al día siguiente se enteraron que fue encontrada una cabeza en la colonia 4 de Abril y fueron al Servicio Médico Forense (Semefo) y la reconocieron como la de su familiar.
Gema Antúnez dijo que un compañero de trabajo les dijo a sus familiares que al salir de trabajar Abel recibió una llamada telefónica de su novia que también trabajaba en una tienda de conveniencia, y oyó que se iban a ver, “pero hasta ahí quedó todo, ya no apareció, hasta el día siguiente que encontraron su cabeza”.
Dijo que pedirán en el desahogo de pruebas que se busque a la novia para que aporte más información porque inexplicablemente ya retiró toda su información de sus redes sociales y ya no se sabe nada de ella, “aunque sabemos que está bien”.
Agregó que fue la misma novia la que le habló a un familiar de Abel a quien le dijo que lo buscaran porque “gente armada” los había levantado a los dos, pero que a ella la liberaron.