La integrante del movimiento en pro de los derechos laborales en Media Luna, y comisaria de Colonia Valerio Trujano, de Tepecoacuilco, Martha Gabriela Rivera denunció que más de mil familias de cinco pueblos son afectadas con el paro de labores que hace 56 días mantiene sin operaciones a la empresa minera Torex Gold.
La comisaria no descartó acciones para insistir en que finalice el plantón con el que un grupo de trabajadores exigen el reconocimiento del Sindicato de Los Mineros, en sustitución del de la CTM.
Martha Gabriela Rivera urgió al gobernador, Héctor Astudillo Flores, a que “se ponga las pilas, que no mandé a quien sea” a las comunidades, e intervenga directamente en la solución inmediata del conflicto.
Del 21 al 27 de diciembre, la comisaria dirigió un bloqueo en su localidad que impidió el paso de camiones de productos y servicios para presionar el levantamiento del plantón ubicado en una de los accesos a la minera desde el 3 de noviembre. También fue señalada por el dirigente de la delegación de Los Mineros en Media Luna, Indalecio Pérez Morones, de apoyar y luego retirar el respaldo a los trabajadores en paro, para irse con la oposición.
En consulta telefónica, la comisaria explicó que acudió a la primera reunión de los trabajadores que mantienen el paro, donde pidieron el respaldo de las autoridades comunitarias para apoyar la integración del sindicato de Los Mineros, porque con la representación de la CTM no tenía garantías.
Coincidió en que la CTM estaba fallando, y en Colonia Valerio Trujano convocó a tres asambleas, la primera con la asistencia de 43 ciudadanos que apoyaron la protesta. Aclaró que 32 es la asistencia mínima para declarar válida una reunión.
A la segunda asistieron 42, y la comunidad se dividió en favor y en contra. Para la última asamblea, con 53 ciudadanos, la mayoría de los trabajadores, prestadores de servicios o contratistas de la minera, decidieron no apoyar el paro.
Indicó que ella misma respaldó el paro de labores hasta que la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje admitió la demanda para levantar un voto libre y razonado de los trabajadores, para elegir cuál de los dos sindicatos quieren que los represente.
Después de 47 días, con papel en mano, donde se fijó el 28 de enero para emitir la votación, denunció que Pérez Morones decidió mantener el bloqueo, que sólo logró dividir a los pueblos, y su nueva consigna es “no hay votaciones, el sindicato entra directo”.
El 18 de diciembre, la tercera y última vez que funcionarios estatales y federales, e integrantes del Movimiento en pro de los derechos laborales, subieron al sitio del bloqueo a tratar de convencer a los manifestantes de que levantaran el plantón, recordó que los paristas se negaron a hablar con ellos. Sólo hubo interlocución con el subsecretario de Asuntos Agrarios, Fernando Jaimes Ferrel.
Recordó que el nuevo movimiento se concentró inicialmente en Nuevo Balsas, la comunidad anterior a la puerta 3, y una comisión de mujeres, entre ellas la comisaria, se adelantó al plantón “como bandera blanca, para que vieran que no íbamos a confrontar, cuando llegamos arriba, nos empezaron a gritar, ¡órale a su tierra!”
De vuelta a sus pueblos, indicó que representantes de Colonia Valerio Trujano y Nuevo Balsas se detuvieron en el campamento de Villa (de prestadores de servicios y trabajadores de confianza de la mina), donde discutieron formas de presionar a los paristas. Indicó que hasta ahí incursionaron cuatro integrantes de la Policía Comunitaria (exclusivos de la zona) que los obligaron a salir, y amenazaron con enviarlos caminando y descalzos a sus poblados.
Aclaró que impidieron su traslado, a cargo del personal de seguridad de la mina, y que sí los obligaron a regresar por la ruta más larga, a través de Cocula.
Después de este evento, en una cuarta asamblea de 117 ciudadanos de Colonia Valerio Trujano, dijo que con 72 votos se aprobó el bloqueo para evitar el paso de víveres al plantón de la puerta 3, que colocó el 21 de diciembre, hasta que un grupo de vecinos demandó su destitución en el Ayuntamiento de Tepecoacuilco.
En la reunión de Tepecoacuilco le dijeron que el estado y la federación son las responsables de ponerle fin a este problema, y representantes de cinco comunidades firmaron un acuerdo para permitir el libre tránsito de Colonia Valerio Trujano hasta Nuevo Balsas.
Sin embargo, aseguró que Indalecio Pérez está chantajeando a los trabajadores con despedirlos si no apoyan el paro. El propio Indalecio Pérez, en una declaración anterior, negó esta versión.
La comisaria lamentó que el problema dañe a las familias que dependen económicamente de la mina. Por ejemplo, indicó que en Colonia Valerio Trujano se estableció un pequeño campamento de la soldadura Zacapu, y en Atzcala, está el campamento de la constructora Copitsa, y los vecinos brindan a los empleados servicios de lavandería y alimentos, entre otros.
Detalló que el comedor que ella administra, da empleo directo a 30 madres solteras, y compra agua y demás suministros a los comerciantes locales. Consideró que la reducción de ventas en Iguala se debe, entre otras razones, al paro de la mina.
Hizo un llamado enérgico al gobernador, “que sí tiene para su Año Nuevo y su Navidad, (mientras) más de mil familias que dependen de mi trabajo… perdieron sus ingresos”.
