Corrupción, drogas, pobreza y desigualdad, causas de la violencia, dicen en Diálogo por la Paz

Conclusiones de mesas de trabajo de asistentes al Diálogo por la Paz que organizó la Iglesia católica Foto: Diócesis de Chilpancingo

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

El problema de la violencia en México y de que no haya justicia, se debe a la corrupción, al consumo de drogas, a la descomposición social y política, así como a la pobreza y a la desigualdad, coincidieron el sábado participantes en el Diálogo por la Paz que fue convocado por la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa.
En tanto que el colaborador del sacerdote jesuita Jorge Atilano, delegado provincial de la Compañía de Jesús en México, Héctor García, dijo en su intervención que la violencia no se combate con más violencia y criticó que algunos grupos que surgieron para defenderse del crimen organizado, se pervirtieron.
El Diálogo por la Paz, se realizó el sábado en las instalaciones del Santuario de los Mártires, ubicado en la colonia Atlitenco de Altamira, al poniente de la ciudad.
La temática que se desarrolló de las 11 de la mañana a las 3 de la tarde fue La Comunidad que soñamos; Causas de la violencia; La Familia como base para la construcción de la paz; los Vecinos como familia extensa; Cuidar la armonía de la creación es cuidar nuestra propia armonía; La Necesidad de repensar el sistema de justicia y la seguridad.
El presbítero y director del Centro de Derechos de las Victimas de la Violencia Minerva Bello (Centro Minerva Bello), Filiberto Velázquez Florencio, informó que fueron invitadas al foro autoridades de los tres órdenes de gobierno, sin embargo lo desdeñaron y no asistieron a pesar de la crisis de violencia en la entidad.
El Diálogo por la Paz se inició por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), desde hace un año en todo el país “para reflexionar sobre la violencia”, a raíz de asesinato de los dos sacerdotes jesuitas en Cerocahui, Chihuahua, Javier Campos y Joaquín Mora.
De acuerdo con un video que se subió a la página de Facebook del Centro Minerva Bello, en su intervención, Héctor García, quien es un colaborador cercano del sacerdote jesuita Jorge Atilano, delegado provincial de la Compañía de Jesús en México, estos foros se comenzaron a realizar desde hace más de un año, después del crimen de los jesuitas.
Agregó que con estos crímenes, se dejó claro que la delincuencia organizada ya no respeta a nadie, “por lo que con urgencia se determinó buscar soluciones al problema desde diversas perspectivas interdisciplinarias”.
El prelado destacó que la violencia no se combate con más violencia, y lamentó que algunos grupos que surgieron para defenderse del crimen organizado se hayan pervertido y hayan caído en lo mismo, en la violencia, pero no mencionó a alguno en particular.
Durante las conclusiones del foro, al que asistieron cerca de 100 personas, se dijo que a nivel nacional, y particularmente en Guerrero, el problema de la violencia y la falta de justicia, se debe al consumo de drogas, a la descomposición social y política, así como a la pobreza y a la desigualdad.
“Estos son los factores que detonaron en el actual clima de inseguridad”, concluyeron los ponentes y se agregó que una de las propuestas para atender el problema, es la contención de los grupos criminales mediante los “límites populares”, es decir, “el repudio a sus acciones con la presión de las autoridades de gobierno”.
Al respecto, Héctor García, reconoció que es imposible que las propuestas para atender el problema de la inseguridad y violencia tengan un resultado a corto plazo, y dijo que se requiere de una visión a largo plazo.
En el foro Diálogo por la Paz participan ministros de la iglesia, feministas, e integrantes de organizaciones sociales como el Frente Popular Francisco Villa (FPFV) y el Frente de Defensa Popular (FDP).