Llamado de la ecologista Key Mendieta de Alonso

Nada hace la autoridad ambiental contra la tala en la cañada de Cumbres de Llano Largo

Ejidatarios y particulares lotifican y siembran sin ningún respeto por la naturaleza, advierte. Sigue la destrucción del palo morado y se atenta contra la fauna del lugar

Raquel Santiago Maganda Mientras que ejidatarios lotifican y siembran sin ningún respeto por la naturaleza, y particulares construyen lo que parece ser un balneario, las autoridades ambientales no hacen nada para impedir la deforestación de la cañada de Cumbres de Llano Largo, reprochó Kay Mendieta de Alonso, del Primer Club de Jardinería de Acapulco.

Los ejidatarios, dice la ambientalista, salen ahora con que allí es una zona de cultivo y comenzaron a sembrar plantas que no son propias del lugar.

Además, durante un recorrido, Mendieta mostró que la lotificación por parte de ejidatarios y particulares no respeta el cauce que se forma en épocas de lluvia, lo que implica un riesgo para los futuros habitantes del área que se urbanizará si las autoridades ambientales no impiden la destrucción de este santuario de la selva baja caducifolia que se conserva en Acapulco, advirtió la ecologista.

La falta de planificación no es exclusiva de los ejidatarios, porque una construcción –que se especula será un balneario– ha destruido especies de palo morado, palo maría y la vegetación de la selva, para suplirla también por concreto y un suelo limpio de plantas nativas.

Mendieta de Alonso, aseguró que autoridades de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y su organismo sancionador, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), así como la Policía Ecológica municipal “no han detenido la tala indiscriminada de los árboles”.

Mendieta de Alonso dudó que las autoridades no sepan de la tala de la cañada, sobre todo cuando es visible desde la avenida Escénica. Mostró y recorrió el nuevo camino, bautizado como calle Las Palmas, del nuevo asentamiento humano, en donde vivirán los ejidatarios de Cumbres de Llano Largo. Este acceso tiene la idea de cruzar la cañada con dos entradas, y Mendieta de Alonso dudó que los encargados del trabajo tengan documentos que avalen la tala irracional de la flora.

La nueva zona habitacional se encuentra lotificada, y una máquina abre camino en faenas de fines de semana, seguramente “con la idea de que hay menos gente que vea las obras, porque después las máquinas se ocultan en la parte baja de la cañada”, denunció Mendieta de Alonso, esposa del ex rector de la Universidad Loyola del Pacífico, cuyas instalaciones se encuentran precisamente en la parte alta de la zona que ahora es deforestada.

La ecologista precisó que no está en contra de que los ejidatarios se apropien de sus terrenos, sino que lo hagan sin respetar la naturaleza, lo que se         puede contrarrestar con la cultura ecológica. Considerando el aspecto económico, agregó, es importante que los ejidatarios sepan que el palo morado, palo de cera y palo maría, otorgan un valor agregado a sus terrenos, porque el desarrollo no está peleado con la ecología.

Explicó que los árboles aseguran el suministro de agua, además detienen la erosión para evitar que la tierra llegue al mar, y, sobre todo, representa el hábitat de fauna como pericos y urracas que ahora se encuentran en periodo de anidación.

Kay Mendieta aseguró que tras la tala inmoderada de la zona “se ha reducido considerablemente la presencia de las aves que utilizan las copas de los árboles para anidar”. Reiteró que las raíces del palo maría y morado ayudan a conservar el manto freático, además de que forman parte del eslabón ecológico para que se reproduzcan y persistan otras especies de flora.

En la avenida Heroico Colegio Militar los resultados de la deforestación son poco visibles, porque las construcciones se levantan cañada abajo y se pretende ocultar la tala del sitio, agregó Kay Mendieta. Aseguró que en la cañada han sido talados palos morados que se encuentran en peligro de extinción, según la lista de la Norma Oficial Mexicana 59-ECOL-2001, que se refiere a la protección ambiental de especies nativas de México, de flora y fauna.

Kay Mendieta mencionó que otra especie en peligro de extinción en la zona, es la palmera Cyca, también devastada por la tala. Mencionó que para pretender justificar la deforestación en los lotes, los ejidatarios dicen que es zona de cultivo, y siembran algunas plantas de plátano, papaya o maíz, vegetación que no es propia del lugar.

Durante el recorrido numerosos árboles de palo morado y de cera se encontraban tirados, ya sea por la tala o por la tierra y escombros que los desprendían del suelo.

A pesar de las denuncias, ninguna de las autoridades ha actuado, incluso un lugareño, Miguel García, mencionó que denunció el desecho de los escombros a la cañada “y ninguno vino a detener a la persona que lo estaba haciendo”.

Un balneario en la cañada

Una de las obras más ostentosas, es un supuesto balneario cuya entrada –con las iniciales RB–, se ubica en la avenida principal y la construcción es desfiladero abajo. La obra está considerada para una alberca, tiene toldos, y se continúan los trabajos de edificación.

Se especula que este sitio será un balneario, también conocido como spa; se pudo constatar que abarca una parte del cauce, que se destruyeron las rocas naturales y se tiraron árboles, porque el sitio se encuentra limpio.

En contraste, en el lugar hay sembradas unas plantas de tomate, chile, plátanos y papayas; algunos troncos tirados de palo morado, de cera y maría.

Pide un ecologista que fue liberado la excarcelación de sus compañeros

* Estuvo cuatro años preso acusado de portar armas

 * Cuatro campesinos siguen recluidos en el penal de Acapulco por oponerse a que se acaben los bosques, afirma Pilar Martínez Pérez

 Brenda Escobar, corresponsal, Zihuatanejo * El campesino Pilar Martínez Pérez, quien estuvo preso en el Centro de Readaptación Social de Acapulco acusado de portar armas de uso reservado de las Fuerzas Armadas, obtuvo su libertad junto con su compañero Moisés Martínez Torres, por lo que ahora exige que el gobierno libere a otros campesinos acusados “pero no se les ha comprobado nada”.

Martínez Pérez, de 47 años de edad, entonces integrante de la organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán, fue aprehendido por militares en su domicilio, ubicado en la comunidad de las Canalejas, el 22 de febrero de 2000, acusado de portar armas de uso reservado para las Fuerzas Armadas.

Ese mismo día también fue detenido Moisés Martínez Torres, hoy de 31 años de edad, y los dos campesinos fueron trasladados al Cereso de Acapulco, donde estuvieron recluidos por 4 años y 10 días, y que por intervención del aspirante a la gubernatura, Zeferino Torreblanca Galindo, y la presión de organizaciones no gubernamentales internacionales quedaron libres el 2 de marzo pasado.

Martínez Pérez y Martínez Torres inicialmente fueron apoyados por el extinto dirigente de la organización ecologista, Juan Bautista Valle, para conseguir su libertad, pero a su muerte, el ex secretario del grupo, Felipe Arriaga Sánchez, gestionó ante Torreblanca Galindo y representantes de ONG’s internacionales para lograr que salieran libres ellos y cinco campesinos más, “pero no se pudo”.

Ayer lunes, vía telefónica, Pilar Martínez exigió que el gobierno federal deje en libertad a Alfredo García Torres, Juan García Avila, Francisco Bautista Valle y Alvaro García Valle, quienes están acusados “de cosas más fuertes, pero hasta el momento no les han podido comprobar nada, están ahí por culpa de los que quieren acabar con el bosque”.

Dijo que los campesinos petatlecos que aún siguen en ese centro penitenciario están sentenciados, pero en los juicios nunca se ha presentado la persona que los acu,sa “y yo pido que el gobierno los saque y los deje libres porque allá adentro se sufre mucho; el gobierno tiene que sacarlos o que lleve a los que los están acusando”.

Pidió la intervención de las ONG’s que lo apoyaron a él y a Moisés Martínez para que los reos queden en libertad; “nos fabricaron los delitos, nada de lo que nos acusan es cierto, los que quedaron adentro están acusados de cosas más delicadas, pero no son ciertas, y pido al gobierno que los deje libres porque lo único que hemos hecho es oponernos a que se acaben los árboles”.