
Ramón Gracida Gómez
El Hospital Básico Comunitario de Xaltianguis, que está destinado a atender a unos 60 mil vecinos de esta localidad y aledañas, tiene áreas completamente abandonadas por la humedad y el techo caído del agua que se filtra.
Ayer, funcionarios de los tres órdenes de gobierno y vecinos del Acapulco rural recorrieron a las 4 de la tarde las instalaciones ubicadas a las afueras del pueblo, en la carretera federal rumbo a Ciudad de México, después de la reunión que sostuvieron en la comisaría de Xaltianguis horas antes.
Desde la entrada a las instalaciones se puede observar el deterioro del nosocomio construido en 2007 por el gobierno municipal del ahora senador morenista Félix Salgado Macedonio, el metal de las sillas colocadas en el pasillo exterior está corroído y los cojines rotos, además a puerta de acceso principal hace fricción con el piso y no se puede abrir fácilmente.
Más de 20 personas, entre ellas el coordinador estatal de IMSS-Bienestar, Jesús Ulises Adame Reyna; la secretaria de Salud estatal, Alondra García Carbajal, y el director de Salud municipal, Aniceto Leguizamo Dimas, observaron el área principal, donde sólo hay sillas para los pacientes que llegan y una mesa donde una enfermera le tomaba la presión a una ellas este lunes en la tarde.
A la izquierda se sabe que está el consultorio 1 porque un letrero arriba de la puerta lo anuncia, pero dentro no hay nada, sólo un pozo en medio del plafón; el consultorio 2 tiene un peor aspecto con escombros tirados en el piso que dan la impresión de estar en reconstrucción.
El coordinador de Comisarios, Comisariados y Delegado de la zona rural de Acapulco, Daniel Rosas Martínez, y la comisaria de Xaltianguis, América Gallegos, guiaron a los funcionarios de los ámbitos de gobierno a los puntos más deteriorados con el fin de convencerlos de la urgencia de una rehabilitación inmediata, empezando por la impermeabilización.
La sala de urgencias tiene dos bases de cama medio oxidadas, el personal del hospital tiene que secar todos los días el agua que cae del techo amarillento, comentó la comisaria de Xaltianguis, donde viven entre 25 mil y 30 mil vecinos, a quienes se les dificulta ir al hospital de El Quemado, a unos 25 minutos de distancia en automóvil, porque no hay taxis colectivos en la noche.
Fueron constantes los comentarios de lamentación por el deterioro paulatino de los servicios que prestó alguna vez el hospital de Xaltianguis, como cirugías e incluso la atención de médicos especialistas.
Ahora sólo hay pasillos oscuros por donde pasaron los funcionarios, quienes comentaban entre ellos qué le tocaría a cada dependencia, pues al final de cuentas la reconstrucción es total, salvo la estructura general del hospital.
Un montón de escombros de plafón en un patio trasero sintetiza la suma de años sin atención, la sala de parto ya no se utiliza y sólo quedaron los utensilios y las camas de manera estática; los médicos asignados a esta unidad sólo están unas cuantas horas de su jornada laboral porque les es difícil regresar a sus casas en las áreas urbanas de Acapulco y municipios colindantes.
