El ex alcalde de Bogotá, Gustavo Francisco Petro Urrego, afirmó que la reducción de la pobreza fue lo que le permitió a la capital de Colombia superar los índices de violencia.
Señaló que en 1993, Bogotá tenía una tasa de homicidios de 80 víctimas por cada 100 mil habitantes, era la ciudad mas violenta del mundo y el 50 por ciento de la población vivía en pobreza. Para 2015 la tasa de homicidios fue de 17 víctimas por cada 100 mil habitantes y el porcentaje de ciudadanos en pobreza fue de 5.2 por ciento.
Petro Urrego asistió como invitado a una sesión del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y el Desarrollo Económico, a la que asistieron unos 20 socios, además de funcionarios del Ayuntamiento.
Petro Urrego es un político colombiano quien durante 13 años formó parte del grupo guerrillero M-19. Después mediante un proceso de paz con el ex presidente Virgilo Barco Vargas dejó la clandestinidad para incorporarse a la vida publica de su país, donde ha desempeñado los cargos de senador y en dos ocasiones ha sido miembro de la Cámara de Representantes. Entre 2012 y 2015 fue alcalde de Bogotá, impulsado por un grupo de organizaciones de izquierda y progresistas.
El ex alcalde de Bogotá consideró que en Acapulco se debe valorar cuántos jóvenes tienen la posibilidad de ingresar a la universidad, qué carreras cursan y cómo amplían y desarrollan esos conocimientos en el territorio, porque es lo que permitirá al puerto mantener su economía, pues el turismo es de otra época y va hacia la extinción.
Dijo que “el saber es el camino de la sostenibilidad de las ciudades” y puso como ejemplo Silicon Valley, en San Francisco, California, Estados Unidos, la cual se desarrolló frente al mar pero ha invertido en el conocimiento.
Las políticas públicas
Indicó que las políticas asistencialistas de ayuda a adultos mayores, madres solteras y primera infancia ayudan a mitigar la pobreza y a distribuir la riqueza, pero deben ser acciones continuas y no de un solo gobierno.
Señaló que el éxito de las sociedades de los países europeos son las políticas públicas que se mantienen.
Expuso que en Colombia las políticas neoliberales y los procesos de violencia que vivía el país como el comercio de cocaína y los grupos armados provocaron que la violencia se agudizara.
Contó que en Bogotá se hizo un ejercicio de identificar a los jóvenes que pertenecían a pandillas y los ingresos que percibían por dedicarse a actividades delictivas. Lo que encontraron fue que los jóvenes tenían ingresos mensuales de 400 dólares por los ilícitos que cometían. Entonces lo que hizo el gobierno fue darles ingresos mediante un programa de asistencia social.
Una vez que los tenían identificados aplicaron una encuesta mediante la que descubrieron que los jóvenes de las zonas pobres de Bogotá cometían delitos para tener dinero, porque querían reproducir los patrones de conducta que veían en la televisión, donde se proyectan teleseries en las que los actores viven con comodidades y los jóvenes de Bogotá lo que querían era tener dinero en la cartera y un celular “de marca”.
Insistió en atender y entender a los jóvenes porque expuso que éstos generan los cambios y en América Latina la juventud segregada sin acceso a educación y en condiciones de pobreza “es el caldo de cultivo de las mafias”.
No es con fusiles
El ex alcalde de Bogotá planteó que la seguridad no depende de la policía o de la técnica policial, sino de la sostenibilidad del territorio y tiene que ver con factores económicos, políticos, medio ambiente y conocimiento.
Afirmó que no es con fusiles como se combate la inseguridad en una ciudad, “el fusil en la ciudad es un exabrupto”, sino que se debe trabajar en otros aspectos como la integración de todos sus habitantes sin segregación.
Petro Urrego, quien dijo que sabe que en México se discute la viabilidad de una Policía Única, consideró que es un error pensar que la seguridad se reduce a la reorganización policiaca, porque advirtió que las estructuras ilegales se adaptan a las nuevas policías.
“Las transformaciones de la policía no la han salvado de la corrupción, jefes de la mafia pueden ser hombres vestidos de uniforme”, planteó.
Otra de las ideas que expuso es que la seguridad debe partir del respeto a los Derechos Humanos y el cuidado del medio ambiente, pues las ciudades deben integrar a sus ciudadanos en la dinámica de desarrollo y progreso sin segregar a los pobres, porque esas diferencias no ayudan.
En cuanto al medio ambiente dijo que las acciones del gobierno deben de estar enfocadas en su cuidado porque si no eso genera problemas sociales cuando los pobres viven en zonas de riesgo y los ricos en zonas seguras.
Alertó que también se debe cuidar el medio ambiente mediante el desarrollo de sistemas de transporte masivo que no sean contaminantes. Aprovechar la energía solar para convertirla en electricidad puede ser un medio para sostener un medio de transporte masivo sostenible y amigable con el medio ambiente.
En la sesión del Consejo también estuvo el alcalde de Acapulco, Evodio Velázquez, quien convocó a los ciudadanos a unificarse para construir una nueva realidad para la ciudad, donde se incluye la movilidad mediante el servicio de transporte público y la sustentabilidad.
El Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y el Desarrollo Económico está integrado por presidentes de colegios, asociaciones, empresarios locales y representantes de empresas nacionales como Femsa, Televi-sión Azteca, Casas Geo y Radio-rama. Lo preside el notario Jorge Ochoa Jiménez. Ayer estuvieron unos 20 socios en la sesión.
