Muere Jorge Salas, de Coyuca de Benítez, defensor de los derechos de los copreros

Ramón Gracida Gómez

El representante legal de la Unión Mercantil de Productores de Copra y promotor de la conmemoración anual de la masacre de 1967 en el histórico local de la avenida Ejido en Acapulco, Jorge Luis Salas Pérez, murió el viernes pasado por complicaciones de problemas en la espalda y el corazón a los 72 años.
Salas Pérez nació el 21 de septiembre de 1952 en la comunidad de Las Lomas, municipio de Coyuca de Benítez. Fue maestro rural en Agua de Caña, en la sierra alta de Atoyac de Álvarez, donde fue colaborador de la guerrilla que encabezó Lucio Cabañas abasteciendo con víveres a los combatientes.
Luchó por el derecho al voto con el Frente Democrático Nacional (FDN) y su candidato Cuauhtémoc Cárdenas en las elecciones presidenciales de 1988 y en 1989 fue uno de los fundadores del PRD en Coyuca de Benítez, donde participó en la toma del Ayuntamiento en el conflicto postelectoral en ese año y enfrentó con armas a los policías.
Antonio Pérez Díaz, quien conoció a Salas Pérez en el grupo político de Octaviano Santiago Dionisio, recordó que Salas Pérez llegó al Vado de Aguas Blancas tras el asesinato de 17 campesinos el 28 de junio de 1995, en la represión a la Organización Campesina de la Sierra del Sur.
En ese momento, Jorge Salas participó en la lucha para rescatar los cuerpos trasladados al Ministerio Público de Acapulco, para darles “cristiana sepultura”.
Después de la muerte de su padre, que fue coprero, Salas Pérez encabezó la lucha por el reconocimiento de la masacre del 20 de agosto 1967 y en 1996 se convirtió en “el centinela” de la Casa Coprera, ubicada en la avenida Ejido, esquina calle seis, y se convirtió en el representante legal de la Unión Mercantil de Productores de Copra.
Promovió el rescate del edificio y ganó cinco juicios como apoderado legal del movimiento coprero.
Jorge Luis Salas Pérez también fue fundador del partido Morena y apoyó al ahora mandatario federal en sus tres intentos para llegar a la Presidencia de la República.
Tony Pérez, actual precandidato de Morena a la alcaldía de Chilpancingo, señaló que es importante retomar una de las últimas demandas de Salas Pérez de crear un museo en la Casa Coprera para el rescate de la memoria histórica y la lucha social en el estado.
Salas Pérez fue síndico de Coyuca de Benítez en el trienio 2002-2005, encabezado por Rafael Ariza Bibiano. Murió el primero de marzo en Cancún y fue sepultado en su pueblo natal de Las Lomas con la asistencia de vecinos y políticos, como la diputada federal morenista Rosario Merlín, el delegado estatal del gobierno en la Sierra, Saúl López Sollano, Mauro García Medina, David Molina y Tony Pérez. Su esposa se llama Candelaria del Valle Gómez y tuvo tres hijos, Salathiel, Jailher, ambos médicos, y Kandy Salima Salas del Valle, actual regidora morenista en Acapulco.

A 51 años de la masacre de los copreros las cosas siguen igual, acusa su representante legal

Ayer se cumplieron 51 años de la masacre de los copreros y las cosas siguen igual, hay exceso de violencia del gobierno, “hay impunidad”, dijo el representante legal de la Unión Mercantil de Productores de Coco del estado de Guerrero, Jorge Luis Salas Pérez.
En las instalaciones de la coprera, ubicadas en calle Seis –que se abrió a la circulación–, esquina con avenida Ejido, Salas Pérez pidió a las autoridades indemnizar a las familias de sus compañeros que fueron masacrados, y demandó que esos hechos no vuelvan a ocurrir.
El representante legal de la Unión Mercantil, recordó que el 20 de agosto de 1967 los copreros venían en busca de mejores condiciones de vida, y cuando quisieron entrar al inmueble un grupo de hombres armados empezó a dispararles.
“Las cosas no han cambiado, porque hubo exceso de violencia, los pistoleros de fama de ese momento, de esa época, empezando con Constancio Hernández, quién hizo el primer disparo” y a la fecha no hay ningún resolutivo, explicó Salas Pérez.
Señaló que todo lo que sucedió, en la actualidad pasa “con actores diferentes, y nosotros seguimos exigiendo el Estado de derecho, lo seguimos exigiendo, hablamos con César Flores Maldonado, hablamos con el presidente del Tribunal de Justicia, Alberto López Celis”, y sólo les falta hablar con el gobernador, Héctor Astudillo Flores.
“El proyecto es que se liquide a los familiares de los socios que fueron propietarios de esta empresa mercantil de productores de coco, y se indemnice a los familiares de más de 100 muertos que hubo ese 20 de agosto; en el acto se contabilizaron 35, pero al sumar en los hospitales, en consultorios y casas particulares son más de 100, y eso no es difícil de investigar, pero necesitamos la voluntad del gobierno federal para que se indemnice” dijo.
Consideró que esos hechos no deben volver a suceder, son cosas “lamentables”, temen que vayan a intentar proceder de manera “irregular” a otro desalojo, “ni dormimos, por estar esperando que eso suceda”.
El apoderado recordó el último intento de desalojo, el pasado 29 de junio, cuando llegaron al inmueble policías, civiles armados y maquinaria pesada, “con los mismos actores, pero más agresivos, con maquinaria, al bien inmueble… estamos aquí por cumplir dos meses y no completamos el sueño en la noche”.
“Hay compañeros que se quedan de guardia, pero n tanto tiempo se crea un cansancio, una pesadez, sin dejar de pensar que el mismo Estado, que siento que está protegiendo, va a decir ‘hay poquitos, caigan y denles en la madre’, no, somos gente de estratos campesinos violentos”, comentó el representante legal.
Explicó que quedan cinco socios en la Costa Grande, pero que la mayoría no quiere aglutinarse “porque ven que hay violencia y no queremos entrarle”.
Dijo que solicitaron el apoyo de las organizaciones cuando consideraron que era necesario reagruparse ante el cambio del país, “hace aproximadamente 12 años que el compañero Octavio Santiago Dionisio, me dice ‘oye Salas, es necesario unir esfuerzos’”.
De la situación de la copra, dijo que, “la tenemos muy crítica, ahorita en la Costa Grande en unas primeras reuniones con el Secretario de Desarrollo Rural, Héctor Manuel Popoca, nos dijo que teníamos que diversificar el cultivo de coco, intercalarle mango porque esto no tendría futuro”, y la gente decidió talar las palmeras.
Salas Pérez abundó que el kilogramo de coco está a 9 pesos, y actualmente una palmera de madera da más ganancia que de producción de coco, “una (palmera) de 50 años te la pagan en 300 pesos y es barata, si están las 100 son 30 mil pesos”.