Encabeza el arzobispo una oración por los que perdieron la vida en el mar por Otis

El arzobispo Leopoldo González oficiando la misa en honor a la virgen de Santa Lucía en el parque de La Reina Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

El arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, ofició la misa por el Día de Santa Lucía en el parque de la Reina, donde oró por los marineros que perdieron la vida en el mar durante el impacto del huracán Otis.
No se realizó la tradicional procesión marítima, en la que los lancheros transportan la Virgen de los Mares, desde Caleta al parque de la Reina. La razón, dijeron unos dueños de embarcaciones con fondo de cristal, es que no hay lanchas porque están hundidas y las que ya se rescataron no tienen motor.
Ante más de 100 feligreses, reunidos en la tarde de este miércoles, el arzobispo Leopoldo González declaró: “Nos reunimos en este espacio tan hermoso para confiar en la intersección de Santa Lucía, la vida y la integridad de todos los prestadores de servicios en esta bahía, a los pescadores y a los marineros que navegan en estas aguas”.
Pidió en especial “su intercesión por todos aquellos hermanos nuestros que en la noche del huracán perdieron la vida en las inmediaciones de la bahía. Que el señor los acoja en su misericordia, perdone sus pecados y los haga participar en la vida eterna”.
Dijo que “hay una seguridad que tenemos sumamente arraigada en nuestro corazón: Jesús estuvo con ellos en el momento de su muerte. Así como nosotros de manera espontánea lo invocamos en esos momentos, ellos también lo hicieron”.
“El Señor les dirigió su palabra para llamarlos y transformar ese momento en paso a la casa de Dios padre. Nosotros los miramos en la presencia de Dios, ahí los vemos. Y tenemos la esperanza de reencontrarlos con ellos un día en la eternidad”, agregó.
Con un cielo que poco a poco empezaba a oscurecerse, el representante de la Iglesia católica en Acapulco pidió “al Señor por sus familias, tengan la paz a su misericordia, Jesús, agonizando en la cruz, puso su espíritu en manos de Dios”.
Compartió una experiencia propia, en atención a víctimas de violencia hace seis años, cuando un adolescente de 13 o 14 años le dijo: “Desde que mi hermano desapareció, mi mamá no tuvo ojos para nosotros”.
Acompañado del párroco de la colonia Morelos, Juan Carlos Flores, el arzobispo Leopoldo González añadió: “Necesitamos confiar nuestros seres queridos al Señor y poder levantar los ojos y mirar alrededor”.
También exclamó: “Este año queremos también pedir la intersección de Santa Lucía para continuar juntos la labor de restaurar y reconstruir nuestra persona y nuestra familia, nuestra casa y nuestros negocios, las estructuras básicas para vivir en sociedad, en especial aquellas que cuidan la salud”.
Pidió para “que pronto, muy pronto, las personas en busca de descanso puedan, con mucha confianza y gran alegría, visitarnos para contemplar y entrar en este mar tan hermoso, tener la acogida de nuestra hospitalidad, que el Señor nos conceda esto, todos, todos artesanos de la reconstrucción y la restauración”.
Una estatua de la Reina de los Mares color bronce, distintos arreglos florales y los ornamentos religiosos completaron la escenografía de la misa, realizada encima de una tarima. La ceremonia terminó después de las 6 de la tarde y luego empezó la presentación de un grupo de niños, de la colonia Constituyentes, de la danza de los chinelos.