Los discursos de la clase política no tienen reflexión objetiva ni responsable de los problemas que atraviesa Guerrero, denunció el abogado de los padres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos, Vidulfo Rosales Sierra.
En una consulta telefónica sobre la mención de Ayotzinapa que hizo el gobernador en la instalación del Congreso Constituyente en Iguala, dijo que los crímenes del 26 y 27 de septiembre de 2014 dieron visibilidad a un país de desaparecidos, asesinados, instituciones políticas corroídas y de una clase política que busca el poder por el poder.
Sin embargo, “todos esos hechos no se están considerando, (los políticos) no se sienten interpelados por esa realidad que nos desborda a todos”, expresó.
El sábado, en el 166 aniversario de la instalación del Congreso Constituyente, el gobernador Héctor Astudillo Flores mencionó los sucesos históricos que han acontecido en Iguala, y por los gritos que se escucharon en el público reclamando que no había mencionado el caso Ayotzinapa, declaró que esto no se debe repetir y que en 2016 se tiene que castigar a quienes “transgredieron la ley”.
Rosales Sierra consideró importante que el gobernador haya pedido justicia, pero aseguró que los políticos están más preocupados por la paz, la tranquilidad, que todo regrese a la normalidad, “sin una reflexión objetiva de los problemas”.
Indicó que Ayotzinapa es un problema medular, “un derrotero que México debe seguir, que dio visibilidad a un país de desaparecidos, asesinados, donde las instituciones políticas están corroídas, de una clase política disociada de demandas sociales, que no le interesa, que busca el poder por el poder, todos esos hechos no se están considerando, no se sienten interpelados por esa realidad que nos desborda a todos”, comentó el abogado.
Como ejemplo de los discursos “vacíos”, señaló el recibimiento que la presidenta de la Comisión de Gobierno del Congreso, Flor Añorve Ocampo dio a los padres de los desaparecidos de Ayotzinapa en el primer acercamiento que tuvieron con el Congreso, pues les reclamó que se haya quemado el Congreso en las acciones de protesta, “debería avergonzarlos las causas que motivaron eso”.
También mencionó la intervención del diputado del PRD, Sebastián de la Rosa Peláez en la comisión de diálogo con ciudadanos que pugnaron por el caso Ayotzinapa. Recordó que el perredista impulsó fuertemente la candidatura del ex alcalde José Luis Abarca, implicado y preso por los ataques a los estudiantes y la desaparición forzada de 43 de ellos.
“No es posible que estén en Iguala y se hable del Ejército Trigarante, de una patria que han pisoteado, de haber contribuido al pisoteo de instituciones que se construyeron en el proceso revolucionario”, reclamó.
Advirtió que preocupa “el discurso superficial (del gobernador), lleno de retórica, sin un compromiso real con las víctimas”, porque dijo que llamar a la paz y a la tranquilidad implica la represión de las manifestaciones y las protestas.
Insistió en que deben hacer una reestructuración no sólo de Guerrero sino del país, buscar los mecanismos para fortalecer a los municipios y el sistema de justicia. Aseguró que la reforma del sistema judicial no es suficiente porque la corrupción sigue fuerte, pero que “a las autoridades les preocupa más la economía que las vidas”.
Recordó que Guerrero tiene heridas abiertas desde los años 70, y que los delitos se siguen reeditando. Estimó que si no se resuelve el problema de la impunidad, si no se hace una discusión abierta y franca sobre los derechos humanos, no habrá paz, concordia ni desarrollo.
De las ejecuciones diarias en distintas regiones del estado, opinó que tampoco se está reflexionando sobre la relación de las corporaciones policiacas con estos delitos, y las autoridades “se niegan a aceptar que las propias estructuras gubernamentales propician violencia desbordada”.
Como referencia mencionó el asesinato de una familia entera en Pinotepa Nacional, entre ellos un bebé de tres meses, que a pesar de la indignación que produjo, pasará a la estadística en poco tiempo.
Aseveró que mientras las autoridades partan de la idea que las instituciones están bien y que los malos están en la calle y se debe luchar contra ellos, no habrá solución al problema de la violencia, “porque la realidad es que hay una confabulación de instituciones con el crimen y la propia clase empresarial… si mañana amanecen cinco muertos es normal, nos están acostumbrando a la muerte, al horror, y eso es muy peligroso”, se lamentó Vidulfo Rosales.
