Hacen simulacros de balaceras en una primaria reubicada en el terreno de la Feria en la capital

Los hechos de violencia son como los sismos, compara el director de la escuela Antonio A. Guerrero, Policarpo Ramírez

Alina Navarrete Fernández

Chilpancingo

“¡Villa melón!”, gritaron los maestros y, acto seguido, los alumnos se tiraron al piso boca abajo, al tiempo que cubrían su cabeza con las manos. Se trata de un simulacro en caso de balacera que la primaria Antonio A. Guerrero organizó, debido a que fue reubicada de manera temporal en las instalaciones de la Feria de Navidad y Año Nuevo, un lugar que los docentes consideran “vulnerable” a la violencia en la capital.
De acuerdo con el director del turno matutino, Policarpo Ramírez García, ésta es una iniciativa de los maestros, porque “la situación que se vive en nuestra identidad… es muy violenta. Estamos haciendo consciencia en los niños para que rápidamente se protejan, cubran su integridad física y como no sabemos en qué momento se puede dar esta situación, que es casi como los sismos, hacemos consciencia en ellos para que al escuchar una situación de esta naturaleza se tiendan al suelo y se cubran la cabeza”.
Uno de los objetivos del simulacro es que los alumnos “tengan la intuición del peligro”, los maestros decidieron organizarse así porque alrededor de la feria, ubicada en la colonia Los Ángeles, ocurren enfrentamientos con armas de fuego, principalmente durante la noche, aun así, dado que las instalaciones no tienen la estructura de un plantel educativo, vieron la necesidad de preparar a los niños.
La semana pasada, los alumnos se les informó del simulacro y se les explicó en qué consiste, a su vez ellos informaron a los padres de familia del simulacro que, según Ramírez García, algunos “ven bien”, porque hay niños que van solos de la feria a su casa y viceversa o salen a jugar a las calles, “bajo esta perspectiva, ya sabrán qué hacer en un momento determinado”.
Los docentes consultaron vídeos en Internet para conocer el protocolo de seguridad en las escuelas en caso de balacera, cada uno adecuó los lineamientos de acuerdo con el grado que atiende, todo para garantizar la integridad de los 579 alumnos; “la creatividad de los maestros es muy importante, desde comenzarles a cantar, a hablar, manifestarles confianza, hasta otros que simple y sencillamente dijeron vamos a tirarnos y aquí vamos a permanecer”, contó Ramírez García, que considera que este simulacro va de la mano con los sismos, pues ambas circunstancias son impredecibles, y es necesario que los planteles estén preparados.
En uno de los salones provisionales, alumnos de primer año se acostaron en el piso mientras su maestra, en cuclillas al lado de su escritorio, corregía su postura y los animaba a entonar al unísono canciones infantiles. “Mauricio, abajo”, “agacha la cabeza, Luis”, “ya va a pasar chaparritos, espérenme tantito”, decía la profesora, luego de unos cinco minutos la mujer exclamó “¡Villa feliz!” y los niños se levantaron del suelo sonriendo al saber que el peligro (simulado) había pasado.

 

Hacen simulacros de balaceras en una primaria reubicada en el terreno de la Feria en la capital

“¡Villa melón!”, gritaron los maestros y, acto seguido, los alumnos se tiraron al piso boca abajo, al tiempo que cubrían su cabeza con las manos. Se trata de un simulacro en caso de balacera que la primaria Antonio A. Guerrero organizó, debido a que fue reubicada de manera temporal en las instalaciones de la Feria de Navidad y Año Nuevo, un lugar que los docentes consideran “vulnerable” a la violencia en la capital.
De acuerdo con el director del turno matutino, Policarpo Ramírez García, ésta es una iniciativa de los maestros, porque “la situación que se vive en nuestra identidad… es muy violenta. Estamos haciendo consciencia en los niños para que rápidamente se protejan, cubran su integridad física y como no sabemos en qué momento se puede dar esta situación, que es casi como los sismos, hacemos consciencia en ellos para que al escuchar una situación de esta naturaleza se tiendan al suelo y se cubran la cabeza”.
Uno de los objetivos del simulacro es que los alumnos “tengan la intuición del peligro”, los maestros decidieron organizarse así porque alrededor de la feria, ubicada en la colonia Los Ángeles, ocurren enfrentamientos con armas de fuego, principalmente durante la noche, aun así, dado que las instalaciones no tienen la estructura de un plantel educativo, vieron la necesidad de preparar a los niños.
La semana pasada, los alumnos se les informó del simulacro y se les explicó en qué consiste, a su vez ellos informaron a los padres de familia del simulacro que, según Ramírez García, algunos “ven bien”, porque hay niños que van solos de la feria a su casa y viceversa o salen a jugar a las calles, “bajo esta perspectiva, ya sabrán qué hacer en un momento determinado”.
Los docentes consultaron vídeos en Internet para conocer el protocolo de seguridad en las escuelas en caso de balacera, cada uno adecuó los lineamientos de acuerdo con el grado que atiende, todo para garantizar la integridad de los 579 alumnos; “la creatividad de los maestros es muy importante, desde comenzarles a cantar, a hablar, manifestarles confianza, hasta otros que simple y sencillamente dijeron vamos a tirarnos y aquí vamos a permanecer”, contó Ramírez García, que considera que este simulacro va de la mano con los sismos, pues ambas circunstancias son impredecibles, y es necesario que los planteles estén preparados.
En uno de los salones provisionales, alumnos de primer año se acostaron en el piso mientras su maestra, en cuclillas al lado de su escritorio, corregía su postura y los animaba a entonar al unísono canciones infantiles. “Mauricio, abajo”, “agacha la cabeza, Luis”, “ya va a pasar chaparritos, espérenme tantito”, decía la profesora, luego de unos cinco minutos la mujer exclamó “¡Villa feliz!” y los niños se levantaron del suelo sonriendo al saber que el peligro (simulado) había pasado.

 

Toman clases entre la basura en una primaria capitalina dañada por el temblor y reubicada en la Feria

Alumnos de la escuela primaria Antonio A. Guerrero, ubicada en el barrio de San Antonio, de Chilpancingo, desde octubre fueron sacados del plantel que sería reconstruida porque salió afectado por el sismo del 19 de septiembre, y los alumnos fueron reubicados en los terrenos de la Feria de Navidad y Año Nuevo, donde hay cúmulos de basura.
En un recorrido en las instalaciones de la Feria se observó que había cúmulos de basura, pese a que hay un letrero que prohíbe tirar desechos.
En el lugar habían botellas de plástico y de vidrio, cáscaras de frutas y verduras podridas, papel higiénico, entre otros desechos, lo que ocasiona malos olores, moscas y gusanos.
En el lugar estaban los alumnos afectados por el sismo del 19 de septiembre, quienes jugaban cerca de los desechos que eran esparcidos por los perros.
Los padres de familia de la primaria Antonio A. Guerrero, en octubre instalaron salones provisionales en los terrenos de la Feria de Navidad y Año Nuevo, para que sus hijos retomaran las clases luego del sismo del 19 de septiembre pasado.
Los maestros pidieron al alcalde suplente, Jesús Tejeda Vargas que mande a los recolectores del Ayuntamiento para que limpien el lugar y no haya cúmulos de basura, que podrían ocasionar enfermedades a los alumnos.
Cuando el alcalde suplente, Jesús Tejeda Vargas asumió la administración aseguró que uno de sus principales compromisos sería solucionar el problema de la basura, pero continúan. (María Avilez Rodríguez/Chilpancingo).