El Partenón de Durazo, o el Monumento a la corrupción, opción en Zihuatanejo

La fachada de El Partenón cuyas escaleras son recorridas por turistas. En la imagen de abajo, visitantes en una sala de exposición de artistas locales que ofrece el hoy centro cultural Fotos: Brenda Escobar

Brenda Escobar

Zihuatanejo

Lo que antes era el símbolo máximo del exceso del ex jefe de la policía del otrora Distrito Federal, Arturo El Negro Durazo Moreno, hoy es una parada obligada para el turismo que en estas vacaciones de Semana Santa busca algo más que playa y sol en Zihuatanejo.
El Partenón, la residencia con sus columnas de estilo griego que vigilan de manera privilegiada la bahía desde lo alto del cerro de la colonia turística La Ropa, recibe en esta temporada vacacional diariamente a decenas de visitantes que llegan movidos, principalmente, por el morbo de la historia negra que arrastra el inmueble.
El costo de entrada a este ahora recinto cultural es de 100 pesos para el acceso general, mientras que para los locales, con credencial del INE vigente es de 50 pesos; los estudiantes y menores de edad pagan 20 pesos, pero los adultos mayores entran gratis mostrando su credencial del INAPAM, así como las personas con discapacidad y menores de cinco años.
Para muchos subir hasta ahí es cumplir con una curiosidad de años. Francisco Díaz y María Elena, originarios de Zitácuaro, Michoacán, visitaron el lugar por primera vez este miércoles.
Francisco no se anduvo con rodeos sobre el motivo que lo trajo aquí junto con su madre, su esposa y sus dos hijos: “venimos de Michoacán, supimos de El Partenón por medio de un hermano que ya vino antes, supe que venía y decían que era de El Negro Durazo, nos llamó la atención por el morbo de venir a ver y conocer el lugar” construido por quien fuera jefe de la policía capitalina durante el periodo del presidente José López Portillo (1975-1982).
Al recorrer las terrazas y mirar los acabados, la impresión de estos turistas es de asombro ante el gasto económico que representó la construcción en su momento, “increíble, sí se llevó un billetote”, comenta Francisco mientras observa la estructura.
Para ellos, el lugar es una muestra de lo que el poder podía construir sin límites, “hizo lo que pudo en su tiempo, sí que se dio la gran vida, pero ni se lo llevó cuando se murió”, remató el visitante michoacano.
Los comentarios de los visitantes que al paso se escuchaban en los pasillos de El Partenón, eran en el sentido del derroche, del lujo y de la opulencia que caracterizó al lugar durante su época de mayor auge a finales de la década de los 70 y principios de la década de los 80.
Actualmente, el inmueble ya no luce abandonado, pues luego de un largo litigio en tribunales, el gobierno del estado logró quedarse con la propiedad que a la fecha, entre los locales, sigue siendo conocido como el Monumento a la corrupción. Lo entregó en comodato al gobierno municipal, quien lo ha habilitado como un centro cultural donde se exhiben de manera permanente pinturas de artistas locales.
En las cinco salas que anteriormente eran habitaciones y que están ubicadas en la segunda planta se ven desde retratos de Frida Kahlo hasta cuadros que muestran la vida cotidiana en Guerrero, mostrados desde la óptica de sus creadores.
Además del arte en las paredes hay exposiciones que captan la atención de los turistas, como la organizada por el Ayuntamiento para esta temporada, que es la exposición Insectos y Reptiles del Mundo, con vitrinas con colecciones de insectos y mariposas que se instalaron en uno de los pasillos y en una sala que en su tiempo fue la cocina en la parte baja del inmueble.
Mientras los turistas caminan entre las réplicas de estatuas de granito y mármol y los murales mitológicos que adornan las paredes, los guías del lugar aprovechan para explicar que el talento en Zihuatanejo es mucho, “hay mucha variedad, tenemos aquí muchos artistas bastante talentosos”, pero también narran con lujo de detalle toda la historia de El Partenón, desde su construcción hasta la actualidad.
Así, entre fotos en las escalinatas y la vista panorámica al mar, El Partenón intenta sacudirse la sombra de su antiguo dueño para convertirse en un centro cultural que, aunque nació de la corrupción, hoy sirve para que la gente conozca un poco más del arte local de Zihuatanejo.

 

El Partenón ya es parada obligada de turistas en Zihuatanejo

La ex residencia de quien fuera el corrupto y represor jefe de la policía en el entonces Distrito Federal, Arturo El Negro Durazo, se le conoce como El Partenón, por sus columnas y fachada que remiten con ostentación y lujo a la arquitectura griega. El sitio popularmente bautizado como Monumento a la Corrupción recibe decenas de visitantes, muchos movidos por el morbo, y hoy es también un centro cultural que ofrece exposiciones. El acceso al inmueble que pertenece al gobierno del estado es de 100 pesos y de ahí va bajando: 50 para los locales, 20 para estudiantes y menores de edad y gratis para adultos mayores y personas con capacidades diferentes Foto: Brenda Escobar

Brenda Escobar

Zihuatanejo

Lo que antes era el símbolo máximo del exceso del ex jefe de la policía del otrora Distrito Federal, Arturo El Negro Durazo Moreno, hoy es una parada obligada para el turismo que en estas vacaciones de Semana Santa busca algo más que playa y sol en Zihuatanejo.
El Partenón, la residencia con sus columnas de estilo griego que vigilan de manera privilegiada la bahía desde lo alto del cerro de la colonia turística La Ropa, recibe en esta temporada vacacional diariamente a decenas de visitantes que llegan movidos, principalmente, por el morbo de la historia negra que arrastra el inmueble.
El costo de entrada a este ahora recinto cultural es de 100 pesos para el acceso general, mientras que para los locales, con credencial del INE vigente es de 50 pesos; los estudiantes y menores de edad pagan 20 pesos, pero los adultos mayores entran gratis mostrando su credencial del INAPAM, así como las personas con discapacidad y menores de cinco años.
Para muchos subir hasta ahí es cumplir con una curiosidad de años. Francisco Díaz y María Elena, originarios de Zitácuaro, Michoacán, visitaron el lugar por primera vez este miércoles.
Francisco no se anduvo con rodeos sobre el motivo que lo trajo aquí junto con su madre, su esposa y sus dos hijos: “venimos de Michoacán, supimos de El Partenón por medio de un hermano que ya vino antes, supe que venía y decían que era de El Negro Durazo, nos llamó la atención por el morbo de venir a ver y conocer el lugar” construido por quien fuera jefe de la policía capitalina durante el periodo del presidente José López Portillo (1975-1982).
Al recorrer las terrazas y mirar los acabados, la impresión de estos turistas es de asombro ante el gasto económico que representó la construcción en su momento, “increíble, sí se llevó un billetote”, comenta Francisco mientras observa la estructura.
Para ellos, el lugar es una muestra de lo que el poder podía construir sin límites, “hizo lo que pudo en su tiempo, sí que se dio la gran vida, pero ni se lo llevó cuando se murió”, remató el visitante michoacano.
Los comentarios de los visitantes que al paso se escuchaban en los pasillos de El Partenón, eran en el sentido del derroche, del lujo y de la opulencia que caracterizó al lugar durante su época de mayor auge a finales de la década de los 70 y principios de la década de los 80.
Actualmente, el inmueble ya no luce abandonado, pues luego de un largo litigio en tribunales, el gobierno del estado logró quedarse con la propiedad que a la fecha, entre los locales, sigue siendo conocido como el Monumento a la corrupción. Lo entregó en comodato al gobierno municipal, quien lo ha habilitado como un centro cultural donde se exhiben de manera permanente pinturas de artistas locales.
En las cinco salas que anteriormente eran habitaciones y que están ubicadas en la segunda planta se ven desde retratos de Frida Kahlo hasta cuadros que muestran la vida cotidiana en Guerrero, mostrados desde la óptica de sus creadores.
Además del arte en las paredes hay exposiciones que captan la atención de los turistas, como la organizada por el Ayuntamiento para esta temporada, que es la exposición Insectos y Reptiles del Mundo, con vitrinas con colecciones de insectos y mariposas que se instalaron en uno de los pasillos y en una sala que en su tiempo fue la cocina en la parte baja del inmueble.
Mientras los turistas caminan entre las réplicas de estatuas de granito y mármol y los murales mitológicos que adornan las paredes, los guías del lugar aprovechan para explicar que el talento en Zihuatanejo es mucho, “hay mucha variedad, tenemos aquí muchos artistas bastante talentosos”, pero también narran con lujo de detalle toda la historia de El Partenón, desde su construcción hasta la actualidad.
Así, entre fotos en las escalinatas y la vista panorámica al mar, El Partenón intenta sacudirse la sombra de su antiguo dueño para convertirse en un centro cultural que, aunque nació de la corrupción, hoy sirve para que la gente conozca un poco más del arte local de Zihuatanejo.