
En la primaria bilingüe Conecalli, ubicada en la colonia Las Torres, en la capital del estado, asisten alumnos indígenas de escasos recursos que han sido víctimas del desplazamiento forzosos, por la violencia de grupos criminales que operan en las regiones Montaña y Norte.
Para este Día de Reyes, el niño Gael Alexander García Mosso, de ocho años, escribió una carta en la que pidió que le trajeran un pollo para comer y una coca cola. La carta fue colocada por las maestras en el cuadro de honor, junto con el resto de cartas, en las que pedían útiles escolares para ayudarles a sus padres.
La carta fue escrita en una hoja de papel blanca y con una caligrafía forzada, para que se entendiera con claridad:
“Chilpancingo a 1 de enero del 2019. Queridos santos reyes: Yo quiero pedir un pollo de comer y una coca grande, es todo. Y si les alcanza traigan un pollo de hule”.
En la hoja, Gael dibujó un pino verde con muchas luces de colores, para hacer más llamativa la carta. Junto a esta carta estaba una más, sin firma, pero en la que el niño insistía que durante todo el año se había portado bien y para ayudar a sus papás quería que los Reyes Magos le llevaran útiles escolares.
En la escuela, los maestros promueven entre los alumnos el uso de sus lenguas de origen como es el mixteco, amuzgo y nahua, ya que algunas clases se logran dar en sus lenguas, así como los himnos nacionales.
El plantel se ubica en plena capital del estado, pero a pesar de haber sido fundada desde 2012 y atender a una de las poblaciones más vulnerables el estado, no cuentan con instalaciones dignas.
La escuela no tiene pisos de cemento, los salones están dentro de una galera y se dividen con tarimas, mientras que otras dos aulas se hicieron con madera y techo de lámina. No hay cancha techada.
Como si no fuera suficiente pertenecer a una de las poblaciones más marginadas del país, alcanzada por la violencia de grupos criminales, la falta de acceso a servicios de salud y educación; además de ser víctimas del racismo, las autoridades encargadas de la construcción del plantel educativo no les ha dado una fecha para su construcción.
En el lugar, la directora de la modesta escuela, Onira Garduño García, informó que durante el año pasado habían llegado a la escuela seis niños desplazados de sus comunidades por grupos del crimen organizado, tres de ellos de la región Montaña y tres más de la región Norte del estado.
En la escuela estudian 75 niños, repartidos en los seis grupos que operan en la escuela. Entre ellos, los niños que han sido víctima de la violencia en sus comunidades, además de algunos migrantes.
“Han llegado niños que han tomado clases, se quedan durante un periodo y regresan a su comunidades”, agregó.
Este viernes, la organización civil Líderes 88 llevó a cabo una celebración por el Día de Reyes, por lo que llevaron a la primaria una rosca, chocolate, aguinaldos, piñatas y juguetes; un inflable para que jugaran los niños y tres de los integrantes se disfrazaron de reyes magos.
