EL-SUR

Martes 07 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

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ESTRICTAMENTE PERSONAL

Tacto de elefante

Raymundo Riva Palacio

Febrero 25, 2005

 ESTRICTAMENTE PERSONAL

 

Hay algo perfectamente claro con la clase política mexicana: es terriblemente mediocre. Esta semana, con toda la faramalla que se hizo por la aprobación de una iniciativa del presidente Vicente Fox para que los mexicanos –en Estados Unidos– tengan derecho a voto, dieron una prueba contundente de visión corta, imaginación escasa y etnocentrismo. No se han dado cuenta que esa iniciativa de ley, si pasa tranquilamente por el Senado como se espera que suceda, será lo peor que les podrán regalar a los mexicanos que viven en aquella nación, sin contar con una nueva ronda de presiones adicionales de Washington en contra del gobierno actual y muy probablemente contra el que venga en el 2006, sin importar de qué signo sea.

Los legisladores se montaron en el caballo renco de Fox y aprobaron una iniciativa que no tiene destino ni en el corto ni en el mediano plazo. Para empezar, no hay 2 mil millones de pesos presupuestados para comenzar a construir el andamiaje logístico para ese voto, por lo que difícilmente podrá ser instrumentado para el 2006. Para seguir, ni siquiera se han puesto de acuerdo en el mecanismo para instalar las urnas en un total de casillas cuya cantidad no tienen todavía idea, pero que oscila entre 5 mil y 8 mil. Padrón y credencialización, tampoco hay. Los legisladores no iban a votar en contra de la iniciativa pues les dañaría con sus clientelas. Después de todo, ¿quién se opondría a una iniciativa tan políticamente correcta?

Sin embargo, al jugar a la política doméstica, olvidaron por completo la realidad geopolítica en que se mueve el país y, por consecuencia, lo que determina las acciones futuras de todos ellos. El olvido es absolutamente irresponsable. ¿En dónde tendrán la mente nuestros políticos? Esta semana se han congratulado ruidosamente por el gran avance democrático de esa medida, actuando como si México fuera una isla y no existiera nada a su alrededor que influyera o pudiera modificar su destino. ¿Dónde andan? La semana pasada un grupo de senadores viajó a Washington y el único tema en que se centraban todas las discusiones fue el de la seguridad. La política exterior, la política financiera, la comercial, y la política doméstica, están dominadas por la profunda paranoia del terrorismo y la necesidad de garantizar la seguridad de sus fronteras a cualquier costo.

En buena hora actúan los políticos mexicanos. Mientras en Estados Unidos se le otorgaron poderes al presidente George Bush como a ningún otro mandatario estadunidense en la historia de su país aun en tiempos de guerra, para conculcar garantías individuales y libertades civiles bajo la argumentación de la lucha contra el terrorismo, nuestra clase política está ciega ante las múltiples señales que están llegando del norte. Una de las más importantes, que pasó inadvertida, la envió el secretario adjunto de Seguridad Territorial, el almirante James Loy, quien declaró ante una subcomisión del Congreso a mediados de mes que la información de inteligencia en Washington “sugería fuertemente” que Al Qaeda podría utilizar la frontera con México para infiltrar terroristas. Textualmente afirmó: “Algunos líderes de Al Qaeda creen que sus operadores pueden pagar para cruzar por México y también creen que entrar ilegalmente es más ventajoso que entrar legalmente”.

Loy dijo que aunque Al Qaeda sigue siendo la amenaza trasnacional más fuerte que enfrentan, están emergiendo otros grupos, como la Mara Salvatrucha, que tiene “influencias desestabilizadoras”. Un hecho confirmó las preocupaciones del gobierno estadunidense. El miércoles fue detenido en Texas un líder de ese grupo que mató a 28 personas en Honduras en diciembre pasado y cruzó ilegalmente por México hacia Estados Unidos sin ser detectado por las autoridades mexicanas. Los servicios de inteligencia estadunidenses saben que operadores de Al Qaeda han tenido reuniones con líderes maras, cuyas pandillas se han ido extendiendo por más de la mitad de Estados Unidos, y operan en 22 estados de la República Mexicana, convirtiéndose en un problema de seguridad nacional para los dos países que será analizado próximamente en la ciudad de México. La creciente preocupación de Washington es que cada vez hay un mayor número de reclutas mexicanos en esas pandillas que operan dentro de la delincuencia organizada.

Lo que la clase política mexicana no ha entendido es que las alarmas estadunidenses están directamente relacionadas con los esfuerzos de legitimación política extraterritorial que están extendiendo con el voto a los mexicanos. No hay una relación directa per se, pero es fundamental en la construcción del clima adverso a los mexicanos que está creciendo en Estados Unidos, donde el racismo y la discriminación van creciendo aceleradamente. Esta no es una figura retórica. Observadores de los cambios fundamentales en aquella nación tienen registrado que tras la famosa Propuesta 200 aprobada en Arizona para restringir servicios a los indocumentados, en 13 estados de la Unión Americana (Arizona, Arkansas, Carolina del Norte, Colorado, Dakota del Sur, Florida, Georgia, Idaho, Indiana, Nebraska, Nevada, Oklahoma y Utah) hay iniciativas de esa naturaleza más drásticas, o debates para formular leyes de ese tipo.

Las dos más peligrosas para los inmigrantes son proyectos de ley en Arkansas y en Arizona. En Arkansas, los senadores republicanos Jim Holt y Denny Altes pidieron restringir los servicios públicos de los inmigrantes y reforzar las medidas para evitar que participen en comicios, dentro de un paquete de propuestas que inclusive el gobernador de la entidad calificó de “racistas”. En Arizona, la iniciativa HB 2592, presentada por 11 legisladores republicanos locales, prohíbe destinar fondos estatales para apoyar a centros de jornaleros donde ofrecen sus servicios inmigrantes, sin importar que tengan o no documentos. De todo el país han buscado a los autores intelectuales de las iniciativas en Arizona solicitando asesoría para saber cómo pueden impulsar leyes similares en sus entidades.

El voto de los mexicanos en Estados Unidos los coloca en la lógica de una movilización de inmigrantes, grupo que ha pasado a ser visto como muy sospechoso de tener vínculos con terroristas, amparado por un gobierno extranjero. ¿No habrán pensado Fox y los legisladores que al aprobar esa ley en estos momentos, los colocan en un riesgo adicional al que ya enfrentan hoy en día, y con las diferentes agencias judiciales sobre ellos? Tienen un nada envidiable tacto de elefantes, que en el momento en que se incendia la pradera, deciden hacer un día de campo.

 

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