13 julio,2018 3:16 pm

La lacra del maltrato infantil en Ecuador

Texto y fotos: DPA
Quito, Ecuador, 13 de julio de 2018. El principal maltrato que reciben los niños del Ecuador proviene de sus hogares y está constituido no sólo por violencia física, sino también sexual y psicológica, señalan las estadísticas.
Un 38 por ciento de los infantes ecuatorianos es maltratado físicamente en sus domicilios por miembros de la familia, otro 35 por ciento es sujeto de violencia psicológica en el hogar y además “el 80 por ciento de abusos sexuales ocurre dentro de la familia”, señala la ministra de Inclusión Social, Berenice Codero.
Cordero considera que se debe atajar de raíz esta cultura de violencia contra los niños en Ecuador y entre otras acciones lanzó el denominado Pacto por la Niñez, que busca aplicar una política integral a favor de los infantes.

“Nosotros le apostamos a construir una sociedad a partir de este pacto por nuestros niños, para que no vuelvan a ocurrir casos que nos han consternado e indignado”, dijo la ministra.
Se refería la funcionaria a una serie de denuncias de maltratos contra los niños registradas en distintas ciudades ecuatorianas, que derivaron en asesinatos de menores y que conmovieron a la colectividad.
Niños encadenados, quemados con cigarrillos encendidos, bañados con agua helada, son algunas de las escenas de tortura física que reflejan el maltrato a los menores.
“Si bien es posible restaurar los daños individuales, se necesitan más servicios especializados para los tratamientos, al igual que campañas informando que el camino para educar no es el maltrato o castigo físico”, opina la psicóloga Sonia Rodríguez.
“El castigo físico tiene grandes desventajas, es uno de los peores métodos que los padres podemos usar. El castigo físico lastima al niño y el castigo emocional, como humillarlo o amenazarlo, puede limitar su inteligencia y además disminuir seriamente su autoestima y seguridad”, cuenta a dpa la terapeuta infantil Nadia Flor.
Ella advierte que “los castigos severos producen frustración, enojo, deseos de venganza, miedo y resistencia a lareglas y la autoridad”.
Están aún frescos en Ecuador los mensajes, campañas y pronunciamientos por los niños que se hicieron en las recientes conmemoraciones por el día del maltrato infantil o el día del niño, que sin embargo apenas ayudaron a que los hogares mejoren en su comportamiento agresivo hacia los menores.
A este marco del maltrato infantil se suman otras dos variables que contribuyen a empeorar la situación: los índices de suicidio de los menores y el trabajo infantil.
Los datos son escalofriantes: el suicidio es la causa del 12 por ciento de las muertes de niños y adolescentes en Ecuador y el 20 por ciento de los menores de edad, unos 360.000, trabajan, la mayoría en las calles.
El maltrato está tan generalizado en Ecuador, que la mayoría de adultos y sobre todo los niños creen que las agresiones están dentro de “la normalidad” de las relaciones interpersonales. Y cuando los hechos violentos ocurren se guarda silencio, no se denuncia.
Los especialistas además advierten que el maltrato a los menores se torna inevitablemente repetitivo. “Uno piensa que si ha sido maltratado no hará lo mismo con los hijos, pero por alguna razón el ciclo es repetitivo, los patrones de conducta se repiten, por eso es tan importante romper esos ciclos”, comentó la especialista en adolescentes María Isabel Moncayo.

Según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef)la quinta parte de las víctimas de homicidio en todo el mundo son menores de 20 años. Y señala que “la región de América Latina y el Caribe es la que tiene la proporción más alta de víctimas de homicidio de menores de 25 años”.
El catedrático José Sánchez Parga llama la atención sobre el olvido al que se ven sometidos los niños por parte de los padres en los hogares.
“Tenemos nuevas orfandades, es decir niños que tienen padre y madre y sin embargo nunca cuentan con sus presencias para cubrir sus necesidades afectivas”, anota Sánchez Parga.
A pesar de esta estructura de violencia, hay ahora una perspectiva de mejora sobre el maltrato a los niños en el país andino y están en curso programas estatales que van desde la denuncia ante diferentes estamentos como la Policía, hasta centros de acogida y desarrollo, albergues, atención sicológica y un amplio asesoramiento para padres, jóvenes y educadores.
Una línea eficaz de trabajo a largo plazo será romper el silencio en los nuevos casos, de acuerdo con el informe de Unicef sobre los niños “Ocultos a plena luz”, que transmitió una panorámica global sobre el asunto.