17 noviembre,2025 6:25 am

Llama el arzobispo a que las parroquias promuevan la construcción de la paz

 

 

 

Acapulco, Guerrero, 17 de noviembre de 2025. El arzobispo Leopoldo González González señaló que la pobreza tiene causas estructurales que deben ser afrontadas y eliminadas, que el trabajo, la educación, vivienda y salud son condiciones para una seguridad que nunca se logrará con las armas, y ante las víctimas que deja la violencia llamó a que en cada parroquia se mantenga al menos un proyecto de construcción de paz.

En su mensaje publicado ayer en Facebook por la Novena Jornada Mundial de los Pobres “Tú, Señor, eres mi esperanza”, expresó que ellos están en el centro de toda acción pastoral y de ofrecer signos eficaces de esperanza; recordó que el papa León XIV sostiene que ayudar al pobre es una cuestión de justicia antes que de caridad, que es la base más honda en el empeño en promover el bien común, y que el papa Francisco señalaba que es escandaloso que en un mundo dotado de enormes recursos destinados en gran parte a los armamentos los pobres sean miles de millones de personas.

“Muchas personas han sido víctimas de violencia, de esa violencia que ejecuta, asesina, desaparece, extorsiona y roba. Sigamos en el empeño de que en cada parroquia haya al menos un proyecto de construcción de paz, y de que toda nuestra entrega pastoral la vivamos como peregrinos de esperanza, artesanos de paz”, expresó.

Convocó a cultivar en el vivir diario pensamientos, sentimientos, palabras y gestos de paz, para construirla desde el hogar, a sacudirse la indiferencia y comprometerse con alguna forma de voluntariado. Dijo que en la Arquidiócesis desde hace algunos años se busca vivir esta jornada toda la semana y que de la actividad realizada en favor de los pobres quede algo que perdure todo el año.

Agradeció a las comunidades parroquiales de Acapulco que participan con gran generosidad y alegría en los domingos de la misericordia con los internos en el Hogar del Cristo de la Misericordia, a quienes llevan alimentos a familiares de pacientes de hospitales, a los ministros que los visitan en casa, a los miembros de la pastoral penitenciaria, y los grupos de las parroquias que “hacen cercano al Buen Samaritano a los hermanos en necesidad”.

 

 

 

Yee Trujillo/Foto: El Sur