
El trío neoyorquino da un prendido primer concierto de tres en el recinto de la Ciudad de México
Ciudad de México, 2 de julio de 2025. Al grito del rock, los Yeah Yeah Yeahs complacieron al público capitalino en la primera de tres noches consecutivas en el Teatro Metropólitan.
Karen O, Nick Zinner y Brian Chase cantaron y tocaron hasta casi desfallecer en el escenario, y su público los retribuyó con un clamor masivo multiplicando su nombre artístico: “¡yeah!”.
A las 21:20 horas apareció el trío neoyorquino, que nunca ha sufrido cambios, y casi a capella Karen interpretó In heaven (Lady in the radiator song), originalmente cantada por Laurel Near y con letra del fallecido cineasta David Lynch, y que formó parte de su filme Cabeza de borrador.
“Muchas gracias a todos por estar aquí con nosotros, es una noche súper especial porque es nuestro regreso y el primero de los shows aquí, y vamos a tocar Mystery girl para regresar a esa época de los 2000, cuando éramos solo unos niños”, expresó la vocalista a modo de bienvenida, con un par de “gracias” en fuerte y claro español.
“Es un placer estar en México, un lugar que nos ha dado tanto y que jamás pensamos que nos querrían tanto. Gracias por tanto, somos de ustedes”, completó la vocalista.
Con lleno en el lugar, cuyo aforo rebasa las 3 mil localidades, de acuerdo con OCESA, el concierto fue grabado para uso de la banda de punk rock formada en Nueva York y que forma parte del Hidden in Pieces Tour.
La audiencia comenzó su trayecto emocional con tranquilidad, escuchando la música con apenas unos gritos, hasta que en la tercera pieza, Gold lion, se animaron a pararse, a corear y a hacer catarsis con alaridos histéricos, acompañándose de bebidas y celulares encendidos.
El show, que tuvo la actuación como invitada de la cantante trans Luisa Almaguer, fue de menos a más con el dominio escénico de Karen; de Nick, guitarrista y tecladista, de Brian, el baterista, y de David Pajo, quien se suma como segunda guitarra en los conciertos.
El público gritaba “¡Karen!” y luego “¡yeah!”, y repetía la fórmula de manera incesante, como si se hubieran puesto de acuerdo, y así le dieron color a la noche entre las oleadas de avant punk y garage rock combinados en el estilo de la agrupación, que se formó en el 2000 y debutó con dos EP que causaron furor: Yeah Yeah Yeahs (2001) y Machine (2002).
Cantaron la versión completa de Isis y consiguieron vítores a granel con Warrior. Sólo en algunas canciones la gente que llenó el lugar tomó su dispositivo para grabar fragmentos, pero los fans se dedicaron mayormente a escuchar y a gritar.
“¿Cómo estás?”, preguntó la cantante en español. “Son una audiencia fabulosa”, completó. Y todos le gritaron “¡yeah, yeah!”.
Cantó la aclamada Spitting off the edge of the world, seguida por Turn into. Tomó un vaso con tequila y dijo “salud”, y agradeció al cuarteto de cuerdas invitado para la parte final.
Los más grandes “yeahs”, cabía esperar, llegaron con la parte final: Maps, Y Control, Burning y Hero. Una hora y 20 minutos de show que fueron, para sus fans, una confirmación del buen momento del grupo.
Juan Carlos García / Agencia Reforma


