
Adán Ramírez Serret
En la reseña de la semana pasada escribí sobre el homenaje que hace Ricardo Piglia a la novela policial, al género negro tomándolo como un punto fundamental en la literatura moderna. Para no hablar de los siempre mencionados Alfonso Reyes o Borges; podemos pensar, además del ya citado Piglia, en los mexicanos Bernardo Esquinca, quien recientemente escribió Las increíbles aventuras del asombroso Edgar Allan Poe, una novela que tiene como personaje central, nada más y nada menos, que al genio del género; y Martín Solares (Tampico, 1970), con Catorce colmillos. Memorias del detective Pierre Le Noire a propósito de los hechos sobrenaturales ocurridos en París en 1927. Los homenajes al género policiaco que un tiempo fue considerado un subgénero forman parte de un gran momento en la literatura actual.
Catorce colmillos es una novela que, en efecto, hace un homenaje al policial, a la rama del gótico, con personajes como Jack el Destripador, Luis Pasteur y Oscar Wilde. Sí, es una novela con un cierto perfil juvenil que se mueve en territorios bastante extraños. En mundos fantasmagóricos.
Antes de describir su trama, me gustaría echar un breve vistazo a ese territorio extraño en donde la ficción se une con la realidad. Sin duda, el primero que nos viene a la mente es El Quijote, Hamlet o el otro inevitable, Borges.
Sin embargo, pensemos ahora en un autor rumano que reflexiona bastante sobre el artificio del que está hecha la literatura, Mircea Cărtărescu quien dice: “El sueño no es una huida de la realidad, es una parte de la realidad trenzada de forma inseparable de todo lo demás”.
Existen libros para los cuales los límites entre la ficción y la realidad no son divididos por ninguna frontera. Obras similares a los sueños en donde lo mismo aparece un anodino vecino conocido al lado de un súper héroe. Es precisamente en esta sintonía en la que se mueve Catorce colmillos de Martín Solares, quien da un giro en su escritura con este libro. Pues, sus dos novelas anteriores Los minutos negros y No manden flores, apuntaban más bien hacia una búsqueda realista, hacia un profundo análisis del violento presente mexicano que se vive en el Golfo de México.
Con Catorce colmillos entra en el fantástico mundo de la historia de la literatura gótica y policiaca; adentrándonos en historias de fantasmas y el París de los años 30 habitado por la serie de artistas y escritores que cambiaron la historia del arte del siglo XX.
Se trata de una novela breve que comienza con la aparición de un hombre asesinado que no tiene otro rasgo de ataque en su cuerpo que 14 colmillos en la yugular. El detective, Pierre Le Noire, es el encargado del caso y al llegar a la escena en poco tiempo, encuentra a una informante dispuesta a ayudarlo que no es otra cosa que una mujer vampiro. Es interesante este sesgo, pues como lector amante del gótico y del humor, se siente la invitación a acomodarse en el sillón para disfrutar de un libro como éste.
Se trata de sólo el principio y el autor no tiene ningún escrúpulo en sacar de la chistera todo tipo de monstruos que van construyendo la historia de este libro en un juego en donde se mezclan el fantasma de Oscar Wilde, Luis Pasteur con personajes como Marcel Duchamp, Tristan Tzara, André Breton, Pablo Picasso, y el que es un personaje central, el fotógrafo Man Ray.
Me parece que Martín Solares recuerda de manera certera la cualidad lúdica de la literatura. “Enseñar deleitando” era el lema de Horacio, pero me parece que el de Solares es darnos un recorrido por la historia de la novela y del arte, llenándonos de monstruos y artistas que son uno y lo mismo.
(Martín Solares, Catorce colmillos, Ciudad de México, Random House, 2018. 189 páginas).


