9 marzo,2020 4:34 am

Multitudinaria marcha de mujeres en la Cdmx; AMLO subestima sus exigencias y las criminaliza, señalan

Demandan un alto a la simulación y a la negligencia oficiales y responsabilizan al Estado por la “emergencia del feminicidio”. Reivindican la independencia política del movimiento feminista y reprochan que sectores de la derecha se hayan tratado de “montar” en él

Ciudad de México, 9 de marzo de 2020. Colectivas de mujeres y feministas, afirmaron ayer en el Zócalo capitalino que el presidente Andrés Manuel López Obrador y su gobierno no sólo han subestimado sus exigencias, sino que han sido omisos, incapaces y hasta indolentes en la lucha contra la violencia de género.

En un mitin frente a Palacio Nacional que dio cerrojazo a una multitudinaria marcha con motivo del Día Internacional de las Mujeres –80 mil según las autoridades, más de 100 mil según fuentes independientes–, integrantes de la “Coordinación 8M” leyeron un posicionamiento en el que afirmaron que a más de un año de la llegada de López Obrador, sus exigencias no han tenido respuesta.

“Seguimos invisibilizadas y sin garantía alguna de poder ser respetadas, ni en el cumplimiento de nuestros derechos humanos, laborales, reproductivos, sexuales y la autonomía económica de las mujeres”, expresó.

“No aceptamos que López Obrador subestime nuestras demandas, que improvise decálogos o que juzgue las formas en que nos manifestamos; su discurso promueve una política de criminalización contra el movimiento y la organización feminista y de mujeres de la sociedad civil. Exigimos que nos escuche de una vez”.

Tras recordar casos como el de la niña Fátima y la joven Ingrid Escamilla, demandó un alto a la simulación y a la negligencia de las autoridades, responsabilizó al Estado por la “emergencia del feminicidio” y reprochó que sectores de la derecha se han tratado de “montar” en el movimiento.

“Cuando han sido ellos los responsables de que las mujeres y niñas no tengamos plenos derechos para decir sobre nuestros cuerpos. A ellos les decimos que no nos representan. Repudiamos a los partidos políticos que se apropian de nuestro discurso para hacer campaña electoral”, señaló el colectivo.

La “Coordinación 8M” reivindicó el paro laboral de mujeres de este lunes y refrendó la autonomía e independencia política del movimiento feminista.

“Una somos todas”

La ola violeta, gigantesca, avanzó desde el Monumento a la Revolución al Zócalo. Horas y horas de recorrido de una manifestación histórica en la Ciudad de México replicada en más de 60 ciudades de todos los estados de la República.

La indignación expresada en la calle es equiparable al tamaño de la tragedia: mil 117 asesinatos de mujeres de 2010 a 2020, según el Mapa Nacional de Feminicidios en México.

A Mireya Montiel, su madre no la olvida: “No dejaré de buscarte hasta encontrarte”. Este 8 de marzo se marcha por Fátima, Ingrid, Fabiola, Elisa, Daniela Mabel, por todas. A Gudelia, la tía de 78 años de María Soledad Hernández Cruz, la golpearon, violaron y estrangularon en Michoacán. Su historia está resumida en cuatro líneas a mano en una cartulina que María Soledad sostiene en alto al paso del contingente en la esquina de Palma y 5 de Mayo.

“Estamos juntas, somos una”; “Una somos todas”; “El miedo ya cambió de bando”; “El respeto al cuerpo ajeno es la paz”; “No somos histéricas, juntas somos históricas”; “Dejen de darnos el avión”.

Los mensajes se multiplicaron en mantas, en pintas, en carteles sencillos, en hojas de cuaderno, en restos de cajas de cartón.

De Vallejo, a unas calles donde fue asesinada Ingrid Escamilla, salieron tías, amigos, primas y hasta los abuelitos de Celene, cuya vida fue truncada a los 28 años.

En esa colonia, en los últimos tres años fueron abiertas 130 carpetas de investigación penal por el delito de violencia intrafamiliar, el crimen más denunciado.

“Era mi nieta, pero yo siento como que me quitaron a una hija. Lo único que queremos es justicia para nuestras asesinadas”, dice Feliza Hernández, abuela de Celene.

A sus 82 años apenas se sostiene para caminar, pero marcha hasta el Zócalo para exigir que se le dicte sentencia al feminicida de su nieta.

“Esta es la primera marcha de muchas mujeres. Es la primera vez que muchas marchan y para mí es un aviso de que algo está cambiando, a lo mejor no en el ritmo o de la forma que nos gustaría, porque muchas están marchando hoy pero no van a parar mañana, o están marchando hoy pero sin el pañuelo verde”, dice Daniela Arias, estudiante del ITAM, en su recorrido por el Centro Histórico.

Hay más niños y niñas, más familias enteras en la marcha portando los paliacates morados al cuello o en las muñecas.

Incluso feministas veteranas, que han estado en manifestaciones del siglo pasado, están sorprendidas por la convocatoria de la marcha: por primera vez en más de 30 años en México, el feminismo está trascendiendo clases, ideologías, generaciones.

Su primera marcha

Nerviosas. Al principio no gritan las consignas; se ríen cuando escuchan a las más experimentadas decir cosas como “Verga violadora, a la licuadora”; saltan tímidamente al son de “El que no brinque es macho”.

Para muchísimas mujeres, la marcha de este domingo fue la primera vez; la primera protesta en las calles a favor de sus derechos, en contra de una violencia que ellas mismas consideran insostenible.

Cerca del Monumento a la Revolución, donde inició la manifestación a las 14:00 horas, una se sorprende porque cuando todas saltan, se siente cómo tiembla el piso.

“Nunca había venido porque tenía miedo, porque creía que sólo marchaban las feministas radicales”, dijo Mariana.

Es de Ciudad Obregón, Sonora, pero vive desde hace un año en la Ciudad de México. Cuenta que su mamá sabe que está en la marcha, pero que está enojada con ella por haber asistido, porque sabe que las feministas están a favor del aborto.

Sin embargo, contrario a la de Mariana, hay muchas madres que acompañan a sus hijas en la protesta de este 8 de marzo de 2020, y que por primera vez participan en una marcha de mujeres.

“Nunca había sentido la necesidad de venir, pero creo que es un momento crucial para ser escuchadas. Es inaceptable lo que está pasando con ustedes las jóvenes.

“Yo todavía tuve una juventud más amable para disfrutar, pero ahora hay mucha violencia, y además injusticia laboral. Es insostenible”, señala Patricia Ferro, mamá de Sara.

En 2019, las autoridades de la Ciudad de México estimaron apenas 7 mil asistentes a la marcha del Día Internacional de la Mujer; este año, contaron 80 mil.

“Siento que esta es la primera vez en la que muchas marchan y para mí es un aviso de que algo está cambiando, a lo mejor no en el ritmo o de la forma que nos gustaría, porque muchas están marchando hoy, pero no van a parar mañana, o están marchando hoy pero sin el pañuelo verde, pero esto está cambiando.

“Veo que todas entendemos que hay un problema muy grande y que no importa qué pensemos sobre otras cosas, la violencia nos pega”, consideró Daniela Arias, estudiante del ITAM.

Este 2020 hay más niños y niñas, más familias enteras portando los paliacates morados al cuello o en las muñecas.

“Si tú faltas, lo quemo todo. Si yo falto, abracen a mi mami”, reza un cartel.

Una niña de cuatro años de la mano de su mamá canta con su voz infantil: “Ni una más, ni una más, ni una asesinada más”, mientras camina sobre Avenida Juárez.

Junto a la Antimonumenta, frente al Palacio de Bellas Artes, las mujeres se detienen a expresar sus testimonios al micrófono: acosos, violaciones, desapariciones de sus familiares, feminicidios de sus mujeres queridas. Ahí sí, no importa si llevas una o cinco marchas, a las mujeres que escuchan se les llenan los ojos de lágrimas.

“No estás sola”, gritan las demás al unísono.

Incluso las feministas de más tiempo están sorprendidas por la convocatoria de la marcha: por primera vez en más de 30 años en México, el feminismo está trascendiendo clases y generaciones.

“Estoy viendo en esta marcha a mujeres que jamás habían marchado. A mujeres que por primera vez están cuestionándose su oposición al derecho a decidir, que por primera vez están visibilizando en carne propia lo que han padecido.

“Eso trasciende ideologías, partidos, apoyos a gobiernos; el de hoy es un reclamo al Estado mexicano”, señaló la politóloga Denise Dresser.

Junto a sus alumnas y las mamás de sus alumnas, indicó que la de ayer no fue una marcha “antilopezobradorista”.

“No es un reclamo específicamente a Andrés Manuel López Obrador aunque sí atañe a su gobierno, porque lleva un año gobernando y debería de haber mostrado más empatía, sensibilidad y capacidad de reacción.

“Aquí no hay mano negra, está la mano en puño en alto de mujeres de múltiples afiliaciones políticas, muchas de ellas ni siquiera son miembros de un partido, están aquí por una cuestión de género y no una cuestión política”, apuntó.

Se desborda el enojo y llegan los destrozos

La indignación de las mujeres por la violencia que sufren a diario fue proporcional a los destrozos causados durante la marcha del 8M.

Aunque fueron grupos aislados y minoritarios los que arremetieron contra inmuebles, monumentos, automóviles y mobiliario urbano, los daños fueron inevitables.

Encapuchadas lanzaron bombas molotov a las puertas de Palacio Nacional y el fuego alcanzó a un grupo de jóvenes que protestaban frente a la Puerta Mariana, de Palacio Nacional.

La fotógrafa Berenice Fregoso resultó con quemaduras de segundo grado en brazos y pierna derecha.

Las mujeres que se encontraban dando el discurso, arriba de un templete frente al Palacio Nacional, aseguraron que hombres habían arrojado los artefactos que explotaron. “Infiltrados, infiltrados” comenzaron a gritar, aunque más tarde los videos daban cuenta de la identidad de la responsable.

La puerta principal de Palacio Nacional y las policías mujeres que la resguardaban fueron rociadas también con pintura roja.

Las jóvenes se confrontaron con grupos religiosos en contra del aborto, frente a la Catedral Metropolitana, a quienes quitaron sus mantas contra el aborto y las quemaron.

También derribaron las vallas que protegían al recinto y vehículos oficiales estacionados en las inmediaciones del Zócalo.

Desde el Monumento a la Revolución hasta el Zócalo capitalino, prácticamente ninguna valla protectora, de madera o metal, resistió el embate de este grupo de mujeres.

Una de las protecciones que rodeaban el Monumento a la Revolución fue derribada, y eso bastó para que mujeres entraran a la zona restringida para romper todo el vidrio que había, en los barandales y en las lámparas.

Lo mismo ocurrió con las vallas metálicas que pretendían proteger la estatua de Madero, frente al Palacio de Bellas Artes. Al monumento lo pintaron con aerosol rojo y morado. “No protejan monumentos, protejan a las mujeres”, coreaban las manifestantes.

Edificios gubernamentales, como el del ISSSTE en Avenida de la República o la representación del Gobierno de Nuevo León, o privados, como una plaza comercial en Avenida Juárez, fueron igualmente blanco de los ataques.

Parabuses, estaciones del sistema Ecobici, negocios y prácticamente cualquier vidrio también fueron atacados.

Las agresoras eran mujeres vestidas de negro, tapadas del rostro, algunas con el pecho desnudo, armadas con con mazos, barretas, pinzas y mucha furia.

Al ver un espectacular, dos o tres de ellas arremetían a golpes, las demás mujeres de la manifestación las animaban y festejaban cuando se oía el vidrio desmoronarse.

A un local del KFC le rompieron los cristales y por ahí entraron mujeres vestidas de negro a realizar pintas al interior.

“Muera el Estado machista”, “Yo sí te creo” y “Las niñas no se tocan”, fueron algunas de las pintas realizadas en los edificios.

Vallas que protegían bancos, restaurantes o edificios históricos, fueron derribadas, la mayoría quedaron derribadas en la calle 5 de Mayo.

En el circuito del Zócalo hasta voltearon una camioneta y frente a Palacio Nacional arremetieron contra las policías desplegadas para proteger el inmueble.

“Esa violencia no me representa”, fue una de las consignas que gritaron mujeres que reprobaban las manifestaciones violentas.

“No es violencia, es autodefensa”, coreaban en respuesta las otras mujeres.

Lesionan a 18 mujeres policía en marcha

La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) reportó que 18 mujeres policía resultaron heridas en la marcha de este 8 de marzo y fueron atendidas por personal del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM).

Tres fueron canalizadas a un hospital, debido a que sufrieron quemaduras de primer y segundo grado en la cara, manos, piernas y pies, además de algunas contusiones en diversas partes del cuerpo.

Otras 11 uniformadas fueron atendidas en el lugar, las cuales fueron diagnosticadas con heridas superficiales y cortadas en distintas partes del cuerpo, y no ameritaron traslado hospitalario.

“Los paramédicos del ERUM permanecieron atentos hasta el término de las actividades, para brindar auxilio a las personas que resultaran lesionadas”, informó la corporación.

También investigan agresiones a mujeres en marcha

La Fiscalía General de Justicia inició una carpeta de investigación por agresiones contra mujeres en la manifestación de este domingo.

La dependencia informó que derivado de la puesta a disposición de seis hombres, entre ellos un menor de edad, se inició una indagatoria en la cual se señala que los detenidos agredieron a varias mujeres, por lo que mujeres policías solicitaron el apoyo de otros uniformados para detenerlos en la calle 5 de Mayo, en el Centro Histórico.

“El agente del Ministerio Público de la Fiscalía Central de Investigación inició la indagatoria por los delitos de ataques a la paz pública, amenazas, portación de objetos para agredir y lesiones dolosas”, reportó la dependencia de forma oficial.

A su vez, se ofreció apoyo psicológico a las víctimas y servicio médico.

Como parte de las diligencias, se solicitó la intervención de peritos y la Policía de Investigación para realizar una inspección en el lugar y solicitar imágenes de cámaras públicas y privadas, así entrevistar a posibles testigos.

La Fiscalía Central de Investigación para la Atención de Niños, Niñas y Adolescentes, resolverá la situación del menor.

En tanto, para resto de los detenidos se definirá su situación jurídica en las próximas horas en el Ministerio Público al que fueron remitidos.

Texto: Agencia Reforma / Foto: Karina Tejada