20 diciembre,2025 5:15 am

NDC 3.0 de México

Octavio Klimek Alcaraz

 

Con el Acuerdo de París de 2015, los países acordaron limitar el aumento de la temperatura global muy por debajo de los 2 grados e idealmente a 1.5 grados. Un componente fundamental del Acuerdo y de la consecución de estas metas son las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por su acrónimo en inglés). Las NDC son la manifestación de los esfuerzos de cada nación por disminuir sus emisiones y adecuarse a las consecuencias del cambio climático.

El Acuerdo de París requiere en su artículo 4, párrafo 2:

“4(2). Cada Parte deberá preparar, comunicar y mantener las sucesivas contribuciones determinadas a nivel nacional que tenga previsto efectuar. Las Partes procurarán adoptar medidas de mitigación internas, con el fin de alcanzar los objetivos de esas contribuciones”.

Cada cinco años (por ejemplo, en 2020, 2025 y 2030), las NDC se entregan a la Secretaría de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), sin importar sus respectivos plazos de implementación. El Acuerdo de París establece que las contribuciones determinadas a nivel nacional sucesivas deben mostrar un progreso con respecto a la anterior, y ser reflejo del mayor nivel de ambición posible, para incrementar esa ambición con el paso del tiempo.

Debido a las NDC previas y al esfuerzo de los países por llevarlas a cabo, actualmente nos dirigimos hacia un aumento de temperatura cercano a los 3 grados (https://www.wri.org/ndcs). Esto significa, que las NDC no alcanzan a cumplir con los objetivos del Acuerdo de París. Es decir, sigue existiendo una brecha amplia en la ambición climática. La consecuencia es que se realizan desde distintos ámbitos llamados a una mayor ambición en las NDC que presentan los países, incluyendo objetivos absolutos de reducción de emisiones que abarcan todos los sectores económicos.

Al respecto, el Gobierno de México presentó su primer NDC el 27 de marzo de 2015 todavía anterior unos meses a la realización del Acuerdo de París. Tras la firma y ratificación del Acuerdo, todos los países aceptaron que dicha NDC fuera su primera contribución determinada a nivel nacional. México refrendó su NDC el 21 de septiembre de 2016. Luego la actualizó el 17 de noviembre de 2022, la NDC 2.0 y recientemente el Gobierno de México presentó y actualizó su NDC 3.0 el pasado 17 de noviembre del 2025 dentro de la Cumbre Climática de Belem, Brasil (COP 30) (https://unfccc.int/reports?f%5B0%5D=corporate_author%3A177).

En la NDC 3.0 de México, en cuanto al componente de mitigación ha sido fortalecido, exhibiendo un nivel de ambición más elevado en dos aspectos. La meta al 2035 es la primera que se presenta en términos absolutos, con el propósito de aumentar la transparencia y la rendición de cuentas. Además, fue establecida con base en el objetivo a largo plazo al que México se ha comprometido: lograr cero emisiones netas para mediados de siglo. Por lo tanto, México establece por primera vez sus objetivos en términos netos, comprometiéndose a lograr emisiones netas de entre 364 y 404 millones de toneladas de CO2 equivalente (MtCO2e) para el año 2035 sin condiciones. Si se moviliza financiación, se fortalece la capacidad a través de la colaboración internacional y se transfiere tecnología, México podría llegar a un nivel de emisiones netas entre 332 y 363 MtCO2e.

El Inventario Nacional de Emisiones de Compuestos y Gases de Efecto Invernadero calculó que las emisiones totales de GEI en el país llegaron a 757.29 millones de toneladas de CO2 equivalente (MtCO2e) en 2022 (sin incluir la categoría del uso de la tierra, la silvicultura y el cambio del uso de la tierra, USCUSS). La mayor parte corresponde al autotransporte (23.7 por ciento), seguido por la generación eléctrica (18.0 por ciento) y por la ganadería bovina (13.3 por ciento). En 2022, el saldo neto de las emisiones y absorciones de USCUSS fue de -188,78 MtCO2e absorbidos, por consiguiente, las emisiones netas alcanzaron los 568.51 MtCO2e (https://unfccc.int/reports?f%5B0%5D=corporate_author%3A177).

Es decir, en el escenario más pesimista de reducir las emisiones netas a 404 MtCO2e en 2035 respecto a las 568 MtCO2e en 2022, significa una reducción de 164 MtCO2e, un esfuerzo significativo para los próximos 10 años.

En efecto, en la NDC 3.0 tienen previsto emitir hasta el 2030 644 MtCO2e en emisiones brutas; al mismo tiempo, para ese año aspiran a aumentar las absorciones de carbono en los sumideros naturales en un mínimo de 200 MtCO2e. Con este propósito, planean asignar hasta el 2030 una contribución de emisiones a mitigar de manera sectorial de la forma siguiente: transporte: 23 por ciento; generación de energía eléctrica: 19 por ciento; industria: 18 por ciento; agricultura y ganadería: 17 por ciento; residuos: 9 por ciento; petróleo y gas: 8 por ciento; uso de la tierra, cambio de uso de la tierra y silvicultura: 3 por ciento; y residencial y comercial: 3 por ciento. Se esperaría, que esto pueda ser logrado.

El componente de adaptación también muestra un nivel más alto de ambición al fortalecer las acciones y medidas de los cinco ejes que se exponen en la NDC 2.0: (a) prevenir y atender los efectos adversos sobre la población humana y el territorio; (b) asegurar la producción resiliente y la seguridad alimentaria; (c) preservar, restaurar y utilizar de manera sostenible los servicios ecosistémicos y la biodiversidad; (d) gestionar los recursos hídricos con una perspectiva climática; y (e) proteger tanto la infraestructura estratégica como el patrimonio cultural tangible. Además, incluye un nuevo eje, el eje (f), que se ocupa de las relaciones entre el cambio climático y la seguridad. Su objetivo es mejorar la capacidad para responder frente a conflictos socioambientales y otros peligros a la seguridad humana que están relacionados con los efectos del cambio climático o son intensificados por ellos. Este elemento será la base para crear la primera Política Nacional de Adaptación (NAP, por sus siglas en inglés) de México, la cual se prevé que se publique en 2026.

Asimismo, México fortalece la integralidad de su política climática al agregar tres elementos nuevos en la NDC 3.0. El primero de ellos, el componente de pérdidas y daños, que tiene en cuenta la relevancia de prevenir, reducir y enfrentar los impactos negativos del cambio climático que se mantienen a pesar de las iniciativas para mitigar y adaptarse. El segundo componente de la NDC 3.0 incorpora un elemento de política climática transversal que tiene como objetivo poner en práctica la perspectiva de género, la equidad intergeneracional, el enfoque de derechos humanos y la transición justa al llevar a cabo políticas climáticas, además de asegurar que se tomen en cuenta e incluyan efectivamente a las poblaciones prioritarias. Finalmente, el tercer componente es el de entorno habilitador y medios de implementación, que tiene como objetivo generar medidas específicas para impulsar la financiación, simplificar la transferencia de tecnología y reforzar las capacidades en todos los niveles, además de determinar intervenciones indispensables (que incluyen acciones relacionadas con reformas regulatorias) para asegurar las condiciones habilitantes que posibiliten la aplicación efectiva del NDC.

Realmente espero, que la NDC 3.0 de México se cumpla sería una excelente noticia para México y el planeta.