
La exhibición de pinturas en la librería El Último Encuentro, en la colonia Roma, plasma la resistencia, la fiesta, la herida y la fuerza vital que conviven en la cultura del estado, pero alejada del folclorismo ramplón oficial y más cerca de las ideas de David Alfaro Siqueiros y su Manifiesto del 21
Acapulco, Guerrero, 7 de junio de 20245. Bajo el nombre de Suite Guerrerense, el artista plástico acapulqueño Miguel Jesús Escalona Bernal, Jesús Escabernal, expone desde hace algunos días en la librería El Último Encuentro, en la colonia Roma de la Ciudad de México, una serie de pinturas que dan cuenta de la resistencia, la fiesta, la herida y la fuerza vital que conviven en la cultura guerrerense.
No obstante, y a diferencia del folclor ramplón que actualmente proponen los gobiernos municipales y del estado, hay gestos pictóricos en dichas piezas que se convierten en lenguaje emocional y político mientras que el color deja de ser decorativo “para actuar como vehículo expresivo que desestructura lo visible y activa el sentido”.
Así lo explicó el propio artista, quien en charla telefónica, abundó que la conceptualización de la serie inició en 2011, con una interpretación de un tecuán bajo un criterio distinto del uso de la imagen y, a la manera de las suites musicales –una sucesión de piezas musicales–, continúa desarrollando a la fecha.
“Yo aterrizo el trabajo”, dijo, “como una serie de mutaciones estilísticas en cuanto al uso de materiales y el lenguaje plástico y gráfico”, revelando que dicha suite es además un homenaje a David Alfaro Siqueiros y trabajos como The Mountain Suite, una serie de 10 litografías que exploran temas como la naturaleza o el contexto cultural mexicano.
De hecho, evocó el famoso Manifiesto del 21 de Siqueiros que elaborado en 1923 –también conocido como el Manifiesto del Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores (SOTPE)– llamó en su momento a los nuevos pintores a buscar en las culturas originarias un punto de inicio para su obra, dialogar, comprender y caminar con ellas hacia adelante.
“La comprensión del admirable fondo humano del arte negro y del arte primitivo en general dio clara y profunda orientación a las artes plásticas, perdidas cuatro siglos atrás en una senda opaca de desacierto; acerquémonos por nuestra parte, a las obras de los antiguos pobladores de nuestros valles, los pintores y escultores indios (mayas, aztecas, incas, etcétera); nuestra proximidad climatológica con ellos nos dará la asimilación del vigor constructivo de sus obras, en las que existe un claro conocimiento elemental de la naturaleza que nos puede servir de punto de partida. Adoptemos su energía sintética, sin llegar, naturalmente, a las lamentables reconstrucciones arqueológicas (Indianismo, Primitivismo, Americanismo) tan de moda entre nosotros y que nos están llevando a estilizaciones de vida efímera”, indica un párrafo de dicho manifiesto.
A partir de ahí, quien desde 2019 no había vuelto a exponer en un espacio físico, es que comenzó a trabajar efectivamente con máscaras, danzas, diablos, músicos o faunas metamorfoseadas, pero sin una visión folclorizada, y proponiendo, aseguró, una relectura contemporánea donde el símbolo es también cuerpo político.
En ese sentido, el texto de sala elaborado por la poeta Roxana Cortés –también acapulqueña y curadora de la exposición– comenta que “Suite Guerrerense no pretende representar la identidad guerrerense como totalidad, sino activar desde lo visual una serie de afectos, símbolos y memorias que lo habitan. Guerrero es aquí invocado como un territorio en pugna, donde lo ancestral y lo contemporáneo se confunden, donde la identidad no es esencia, sino tensión”.
Así es como las 23 piezas en exposición van del pastel graso, el acrílico, la acuarela, la cera, el estilógrafo y los vectores, para mostrar al público un tecuán Sísifo cargando su piedra, a la profetisa mitológica Sibila en Ometepec, a un tecuancito pop u otro tecuán en medio de un huracán.
Del mismo modo, imágenes de lugares como playa Icacos o la Sierra Madre, ambos, en diagramas vectoriales.
A todo ello se suma el uso del color: verdes violentos, naranjas volcánicos o azules en fuga que aportan por sí mismos un nuevo sentido a los trabajos.
Inaugurada el pasado 29 de mayo, Suite Guerrerense estará abierta al público hasta el 26 de junio y mientras tanto, Jesús Escabernal ofrecerá visitas guiadas, así como un taller.
“Las visitas guiadas las estoy organizando de manera personalizada y hemos tenido ya como cuatro esta semana, pero este sábado 14 tendremos una para el público en general; impartiré también un curso sencillo de teoría del color y dibujo expresivo, que arrancará el día (sábado) 21 y de ahí la clausura, que será el 26 de junio, donde realizaremos un sorteo de obra, libros, etcétera”.
Miguel Jesús Escalona Bernal, Jesús Escabernal (Acapulco, 1988) es autor de obra gráfica, plástica y profesor de arte con estudios en Artes Plásticas por la Universidad Autónoma del Estado de Morelo; ha sido beneficiario del Programa de Becas de Innovación Artística y Estímulo a la Creación de Puebla y del Programa de Estímulo a la Creación y el Desarrollo Artístico del Estado de Guerrero.
Cuenta con 11 exposiciones individuales, 12 exposiciones colectivas y su obra fue seleccionada en la XI Bienal del Pacífico Javier Mariano 2019.
Publicó el libro de ensayo y selección de obra gráfica Ojo que cae (Rojo Siena, 2012), del catálogo de obra visual Ofrenda al Ojo Vicario (Rojo Siena, 2013) y ha ilustrado 38 libros.
Fundador y director de arte en la editorial Rojo Siena, actualmente es director y profesor en la Casa de Estudios Artísticos, en la Ciudad de México.
Texto: Óscar Ricardo Muñoz Cano


