
El actor estrena la película Nada entre los dos junto a Natalia Oreiro, una historia que explora cómo una nueva ilusión amorosa permite a dos adultos reconectar con sus propios deseos y posibilidades de vida
Ciudad de México, 22 de mayo de 2026. Entre los versos del poeta francés Paul Valéry hay una idea que le parece particularmente bella a Gael García Bernal: “Uno se enamora de la persona que se enamora de lo que tú quieres ser”, parafrasea.
“Hay algo de esa vuelta a la persona que reconoce el deseo de en quién te quieres convertir y es como si te abrieran una puerta de todas las posibilidades”, señala el actor, en entrevista.
Aquella reflexión surge en el mexicano a propósito de su película Nada entre los dos, que llega a cines hoy, en la cual él y Natalia Oreiro presentan cómo una nueva ilusión amorosa permite que dos personas, ya con una vida hecha, se reconecten consigo mismas.
La trama sigue a Guillermo y Mechi, quienes viven en países diferentes, están casados y tienen hijos adolescentes.
Pero una crisis de la compañía en la que trabajan los lleva a ser convocados en un hotel, donde alejados de su cotidianidad se replantean la vida que llevan.
“Mechi tiene bastante de frustración. Se acomodó en la seguridad que a veces la vida adulta te pide y uno acepta por miedo, y eso hace que en algún momento de tu vida te encuentres no reconociéndote. Todos cambiamos, pero si no te reconoces en quien sos hoy, tenés un problema.
“Lo peor que le puede pasar a una persona es traicionarse y eso a ella le duele mucho. Este viaje tan inesperado le permite vivir una experiencia erótica romántica con un desconocido, sin ponerle ningún tipo de rótulo. ¿Qué es lo que está bien y lo que está mal si no se es fiel a uno mismo?”, apuntó la uruguaya.
Mechi carga con molestias en su matrimonio, ya que su esposo le delega las responsabilidades del hogar y el sustento mientras él persigue ideas de negocios. Además, la quita autoridad con su hija, que parece siempre molesta.
En México, Guillermo (García Bernal) aparentemente tiene todo, pero se le permite tomar pocas decisiones porque el rumbo de su familia lo marca su adinerado suegro. Él sólo puede callar.
“Siento que algo sucedió con las metas, que al cumplirlas claramente hay un fuerte vacío de ‘¿qué más?’, ‘¿qué sigue?’ Cuando uno llena el casillero del hombre perfecto, en el caso de Guillermo, ¿qué pasa? Él siente que más bien está viviendo la vida que le escribió el manual del éxito.
“No hay cosa más aburrida que eso, él se siente completamente ajeno a sí mismo y sus inquietudes y sus angustias no son escuchadas, no son comprendidas porque todos somos víctimas de eso de alguna forma”, explicó.
Mauricio Ángel / Agencia Reforma


