11 marzo,2026 5:50 am

Titulación de profesionistas, deuda con Guerrero

Javier Saldaña Almazán

 

Más de 10 mil guerrerenses recibieron su título universitario gracias al programa “Ponte Águila y Titúlate” de la UAGro. No es un trámite: es justicia social en acción.

Durante décadas, la Universidad Autónoma de Guerrero ha sido mucho más que un centro de estudios: es el refugio de esperanza para miles de jóvenes de las ocho regiones que confían en la educación como único camino hacia una vida digna. Pero esa esperanza, demasiadas veces, quedaba trunca no por falta de talento, sino por las mismas barreras que castigan a los más vulnerables: la pobreza, la urgencia de trabajar o la distancia geográfica.

Por eso lanzamos el programa “Ponte Águila y Titúlate”. Y no fue un acto de generosidad institucional, sino el cumplimiento de una deuda histórica con quienes estudiaron en nuestras aulas, aprendieron, se formaron, pero no pudieron completar el trámite final de titulación. Miles de guerrerenses llevaban años ejerciendo sus profesiones sin el documento que validara legalmente su esfuerzo. Tenían el conocimiento y la experiencia. Solo les faltaba el papel.

Los resultados superaron nuestras proyecciones más optimistas: más de 10 mil profesionales titulados en la primera etapa del programa. Diez mil hombres y mujeres que hoy compiten en mejores condiciones laborales, que emprenden con respaldo legal, que lideran proyectos en sus comunidades. Desde la Costa Chica hasta la Costa Grande, desde Acapulco hasta Tlapa, estos nuevos profesionistas están escribiendo una historia distinta para Guerrero.

Un título universitario no es un adorno de pared. Es la certeza jurídica de que quien lo porta cuenta con una formación avalada por una institución pública autónoma. Es el cumplimiento de la promesa que hicimos a los padres y madres de familia que, con enormes sacrificios, enviaron a sus hijos a estudiar. Es también un acto de justicia: devolver a la sociedad guerrerense el talento que formamos con recursos públicos.

Nuestra visión de “Universidad de calidad con inclusión social” no es retórica vacía. Se articula directamente con el proyecto de transformación que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y que en Guerrero impulsa la gobernadora Evelyn Salgado Pineda. Coincidimos plenamente: sin educación no hay desarrollo equitativo, y sin este, cualquier discurso de progreso es mera simulación. Al eliminar barreras burocráticas para la titulación, ponemos a la institución donde debe estar: al servicio de la población.

La UAGro seguirá siendo una institución profundamente comprometida con la población y las comunidades que la sostienen.

Cada profesionista que titulamos es un agente multiplicador del cambio. Transforma su entorno familiar, dinamiza su comunidad, fortalece el tejido social de su región. Si logramos que nuestros jóvenes cuenten con las herramientas académicas y legales para prosperar, Guerrero avanzará hacia la paz y el desarrollo sostenido.

Ese es nuestro compromiso con la tierra que nos vio nacer y con la generación que construye el futuro. La titulación no es el final del camino universitario: es el principio de la transformación que Guerrero necesita y merece.