
Empresarios construyen proyectos “eco-chic” sobre manglares. El agente de bienes raíces R. J. Thoman vende tierras de selva virgen. Edificaciones en la playa contaminan y ponen en peligro el arrecife de coral.
Ciudad de México, 21 de febrero de 2019. Tulum se hizo conocido por ser un destino que ofrecía aguas verdeazules y paz.
Actualmente enfrenta problemas ambientales, como el sargazo, las construcciones y fiestas rave en sus selvas, que han ahuyentado a la fauna local, debido a una ola de hombres de negocios estadunidenses, provenientes en su mayoría de Nueva York, de acuerdo con New York Magazine.
Un ejemplo de lo anterior es lo sucedido con el Grupo Gitano, responsable de un restaurante-bar, que se abrió en el 2013, por los empresarios Derek Klein y James Gardner.
“Queríamos traer un poco de Nueva York a Tulum. Fuimos los primeros en hacer eso”, dijo Gardner a New York Magazine.
Más tarde, ellos se asociaron con Melissa Perlman, quien buscaba desarrollar un concepto al que llamó eco-chic.
“Antes de entrar, era un lugar hermoso. Ahora es un negocio”, afirmó Perlman.
Gardner y Perlman acordaron hacer crecer Gitano, con una sala llamada Jungle Room. Este espacio se construyó sobre manglares, los cuales están protegidos por leyes ambientales mexicanas e internacionales, ya que son un sistema de filtración importante para los ríos subterráneos.
Al ser cuestionado, Gardner declaró que no habían destruido ningún manglar y que buscaban ser un negocio sostenible. Sin embargo, las paredes de Jungle Room fueron diseñadas para que a través de ellas pasen las ramas de los árboles, de manera forzada.
Actualmente, Gardner ha decidido exportar la marca. Creó un Gitano en Nueva York, el cual ha sido cerrado por el Departamento de Salud por no desechar apropiadamente las aguas residuales.
La venta ilegal de tierras
En la década de los años 70, el gobierno de México dedicó unas 10 mil 117 hectáreas a terreno ejidal. A pesar de ello, muchos de los agricultores que recibieron tierras se proclamaron dueños y las vendieron a empresarios alrededor del mundo, según reporta New York Magazine.
Uno de los compradores fue el actor Roberto Palazuelos, quien es dueño del hotel Ahau. El histrión, como muchos, ha enfrentado en varias ocasiones acusaciones legales por personas que se dicen dueños de la tierra en la que está construido su hospedaje.
Para recuperar la propiedad, Palazuelos acordó comprar de nuevo el terreno e invitó a muchos otros hoteleros a llegar al mismo trato, entre ellos Nuno Silva, abogado portugués dueño del hotel Uno Astrolodge.
En junio del 2016, un grupo, con órdenes judiciales oficiales y machetes, tomó 17 hoteles reclamando que el espacio era suyo. Sin embargo, el caso no procedió y muchos hoteles permanecen en el limbo legal.
Señor Tulum
- J. Thoman, un agente estadunidense de bienes raíces que se autonombra Señor Tulum, ha sido uno de los principales empresarios que ha vendido tierras en selva virgen, desde el año 2000.
“Soy un empresario, y estoy aquí por el dinero”, declara sin empacho.
Thoman contó a New York Magazine que en el 2004 logró vender al dueño de una reconocida marca europea de moda un pedazo de selva por 180 mil dólares. El terreno ahora vale 1.4 millones de dólares.
También vendió otra área, que cuenta con un río subterráneo. Y tan sólo a inicios de año ya había vendido ocho lotes.
Desastre ambiental
Actualmente, Tulum tiene 40 mil residentes y se espera que en 11 años llegue hasta 200 mil.
Los rellenos sanitarios, ubicados muy cerca de la ciudad, se están llenando antes de lo previsto.
En la playa no hay electricidad, por lo que usan generadores de diesel, que contaminan. No hay un sistema de alcantarillado y los residuos que se filtran por el suelo, de piedra caliza, llegan hasta el océano poniendo en peligro el arrecife de coral.
La selva se está vendiendo casi sin control alguno. Actualmente, el Señor Tulum está por cerrar un trato por 1.7 kilómetros cuadrados.
La organización Red Tulum Sostenible acusa que en la década de los 90 era común encontrar monos y tucanes en el área, pero ahora son difíciles de encontrar.
New York Magazine reporta que aunque el sargazo es uno de los problemas más conocidos de Tulum, hay otras amenazas como la avaricia de los empresarios.
Sin embargo, personas como Eugenio Barbachano, director general de Turismo en Tulum, buscan cambiar el panorama.
“Mi proyecto para este año, a falta de un mejor término, es salvar a Tulum”, sentenció.
Fiesta en la selva
Los organizadores de festivales musicales rave han empezado a invadir la selva, y aunque piden que la gente use alguna variedad biodegradable de brillo corporal (un adorno común en esos eventos), “nadie parecía ansioso por lidiar con la insostenibilidad inherente de limpiar un lugar en la jungla para colocar un sistema de altavoces gigantes”, indica la publicación.
Nico Wilmes, del hotel residencial Los Amigos, dijo que espera que su compañía pueda ser “el Tesla de los bienes raíces en México”, lo que significó inspirar a otros hacia un futuro más sostenible, y puso de muestra que habían preparado todos los tejados en Central Park para la instalación de paneles solares. Pero en su propio negocio, en lugar de instalar los paneles e incluir el costo en los condominios, se le dio la opción a cada comprador. Sólo dos los han aceptado instalarlos.
Texto: Ángela Elizabeth Méndez Carrillo / Agencia Reforma / Foto: nymag.com


