DPA
Madrid
Tras varios años entre los favoritos, el escritor Sergio Ramírez fue distinguido ayer con el Premio Cervantes, convirtiéndose en el primer autor de Nicaragua que se alza con el galardón más prestigioso de las letras en español. Toda una guinda para coronar un 2017 en el que, además de cumplir 75 años, acaba de publicar su novela “Ya nadie llora por mí”.
Una regla no escrita reparte cada año el Cervantes entre ambos lados del Atlántico, así que esta vez las miradas estaban puestas en Latinoamérica. Y no hubo sorpresas cuando el ministro español de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, pronunció en Madrid el nombre del ganador, que la víspera ya había sido apuntado por los medios entre los candidatos con más posibilidades.
El jurado valoró la capacidad del que fuera vicepresidente de Nicaragua (1985-1990) para “aunar en su obra la narración y la poesía y el rigor del observador y el actor”, además de “reflejar la viveza de la vida cotidiana convirtiendo la realidad en una obra de arte”. Según añade el acta, el autor de Margarita, está linda la mar consigue todo ello “con excepcional altura literaria y en pluralidad de géneros, como el cuento, la novela y el columnismo periodístico”.
Ramírez recibió la noticia “con alborozo”, contó el ministro Méndez de Vigo. “Es una buena manera de comenzar el día”, bromeó para añadir después que pertenecer al club de los escritores distinguidos con el Cervantes es un “enorme orgullo”. Hace apenas tres días, él mismo era quien felicitaba en Twitter a su compatriota Claribel Alegría por el Premio Reina Sofía de Poesía, calificándola precisamente de “orgullo nicaragüense”.
“Sergio es de los escritores que más ha hecho por levantar a Nicaragua”, afirmaba ayer Alegría a DPA, “emocionada y feliz” por esta noticia del Premio Cervantes que Ramírez “se merecía más que nadie”.
“Es un monumento a las letras, un representante de la parte más bella y respetable de Nicaragua: su cultura”, añadía también la poeta y novelista Gioconda Belli.
En rueda de prensa en Managua, Ramírez dijo sentirse “en estado de gracia” y dedicó el galardón a los escritores y escritoras nicaragüenses e iberoamericanos.
“Pienso que el Cervantes debe servir como plataforma de lanzamiento de los escritores jóvenes al mercado internacional”, señaló.
Al valorar la distinción literaria, recibida después de 50 años de carrera literaria, opinó: “Siento que no me equivoqué cuando a los 14 años publiqué mi primer cuento en el diario La Prensa.
“Dedico este premio a mi país, a sus escritores y poetas, porque he vivido con la poesía por dentro”, afirmó. “Soy parte de una tierra de poetas y vecino de uno de los grandes de la lengua, como es Ernesto Cardenal”, quien vive a media cuadra de distancia.
Doctor en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Ramírez es autor de una prolífica obra en la que ha cultivado géneros desde cuentos como El reino animal o Perdón y olvido a novelas como Sombras nada más, Mil y una muertes, Sara o la ya mencionada Margarita, está linda la mar, por la que en 1998 recibió el Premio Alfaguara y el Casa de las Américas.
Además, es autor de varios ensayos como Tambor olvidado, sobre la mezcla racial, la biografía de Sandino El muchacho de Niquinohomo o sus memorias de la Revolución Sandinista Adiós muchachos. Y también ha incursionado en la temática gastronómica con títulos como Lo que sabe el paladar: diccionario de los alimentos de Nicaragua o A la mesa con Rubén Darío, sobre la faceta gourmet del poeta modernista.
El Cervantes, dotado con 125 mil euros (casi 150 mil dólares), se suma a una larga lista de galardones y honores, entre los que figuran premios a su trayectoria como el José Donoso, de Chile, o el Carlos Fuentes de México.