Lourdes Zambrano / Agencia Reforma
Ciudad de México
La sonda Cassini, una nave espacial no tripulada, zarpó de la Tierra en 1997 rumbo al planeta de los anillos, Saturno.
A 20 años, Cassini está por terminar su misión, el próximo 15 de septiembre.
Pedro Valdés Sada, doctor en Astronomía, profesor investigador del Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad de Monterrey, indica que éste fue el primer orbitador de Saturno, además, con una sonda para viajar a la luna más grande, Titán.
“Hubo dos misiones anteriores, Viajero 1 y Viajero 2, pero sólo fueron sobrevuelos”, recuerda el astrónomo.
Cassini tardó 7 años en llegar a Saturno, por lo que en realidad su misión arrancó en 2004.
Entre los descubrimientos de la sonda espacial estuvieron los géiseres que se vieron en la luna Encelado, la más activa del planeta.
En la luna más grande, Titán, se descubrieron lagos, aunque no son de agua sino de hidrocarburos, que por las diferencias de temperatura, allá son líquidos y en la Tierra, gaseosos.
“La luna Titán tiene elementos que son precursores de la vida, son como piezas de un rompecabezas, pero no están juntas. Pero de ahí a que sea adecuada para el humano, no. Es demasiado frío, demasiado hostil el ambiente, hay muy poca radiación solar, no hay oxígeno”, detalla Valdés Sada.
El investigador mencionó que el movimiento de traslación de Saturno dura 30 años, por lo que Cassini pudo estudiar el planeta durante 13 años, casi la mitad del periodo de rotación alrededor del Sol.
En abril se llevó a cabo la última maniobra, una órbita polar, que la hace pasar entre los anillos y Saturno.
Una vez que termine, deliberadamente se hará que se queme en la atmósfera del planeta.
“El propósito es doble. Uno es estudiar la atmósfera, tocarla, olerla, mientras se pueda, y dos, para poner la basura en su lugar. Si pierden control de la nave por falta de combustible, podría chocar con alguna de las lunas y contaminar”, explica.
El cambio en las políticas de la NASA ha provocado que actualmente no exista otro proyecto en curso para Saturno.
“La nave espacial Cassini era uno de esos proyectos de vanguardia, que cuesta mucho dinero. Es una de esas misiones que requiere cientos, miles de personas y muchos recursos. Desde esa época hasta ahora, la NASA cambió un poquito su filosofía y ahora prefiere misiones que no sean tan ambiciosas, más enfocadas en una sola cosa. Con ese mismo dinero, puede mandar tres o cuatro misiones medianas, en lugar de una grandota”, explica Valdés Sada.
Cassini va a terminar su última exploración por entre los anillos de Saturno, una forma de “olfatear” la atmósfera, destaca el astrónomo.

