En cuatro audiencias de juicio oral de cuatro homicidios ocurridos el 4 de octubre de 2016, dos de ellos contra alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa, la Fiscalía General del Estado (FGE) presentó testimonios y pruebas para establecer la responsabilidad de cuatro presuntos implicados en un asalto a mano armada en el servicio del transporte público.
La defensa pretendió establecer que los dos hechos violentos del 4 de octubre, en el kilómetro 4 de la carretera del viejo libramiento a Tixtla y en la colonia Ampliación Revolución, no pudieron ser cometidos por las mismas personas y, a partir de testimonios de familiares y un empleador señaló que dos no estuvieron en las escenas del crimen.
Después de una hora de alegatos y réplicas de las partes, el tribunal colegiado dio por concluido el debate del juicio oral y citó a la audiencia de emisión de fallo, hoy a las seis de la tarde.
Ayer de las 11 de la mañana a las 2:30 de la tarde los tres testigos de la defensa indicaron que dos de los implicados en los hechos del 4 de octubre se encontraban con su empleador y con su familia el día de los hechos, en Iguala y en Chilpancingo: José Antonio e Israel.
También dijeron que la detención de éstos ocurrió de forma distinta a la que se reseña en el expediente del caso, no obstante que el primer día de la audiencia tres policías ministeriales ratificaron en testimonios jurados la aprehensión.
En la primera parte de la sesión del día el empleador de José Antonio declaró que estuvo trabajando con él en Iguala, hasta las 4 de la tarde del 4 de octubre. Los hechos violentos de aquel día son alrededor de las 5 y hasta las 5:50 tarde en Chilpancingo.
Un familiar del segundo declaró que trabajaron juntos en Chilpancingo de las 8:30 de la mañana a las 9 de la noche, y entregó una fotografía donde aparecen juntos en una actividad. Sin probarlo aseguró que la fotografía fue tomada ese día.
Por separado los dos testigos aseguraron que también observaron la detención de los presuntos responsables de los delitos, y en el contrainterrogatorio los fiscales y asesores legales trataron de probar que había un interés personal de los testigos en beneficiar a los presuntos responsables de los delitos.
Según la exposición de los policías ministeriales el primer día de la audiencia, tras una denuncia de balazos acudieron a la parte alta de la colonia Plan de Ayala, el 8 de octubre de 2016, en la revisión de automóviles detuvieron a cinco personas implicadas en los ataques del 4 de octubre por portación de un arma y de drogas. Uno de ellos fue juzgado en el Sistema de justicia Penal para Adolescentes.
Lo sacaron de su casa en la madrugada y fue torturado, afirma
Antes de los alegatos de clausura Israel solicitó hacer una declaración para denunciar abusos y violaciones en su detención.
El juez presidente del tribunal colegiado (presidente, relator y auxiliar) le recordó que era su derecho guardar silencio, sin que implicara una responsabilidad en los cargos, y lo que dijera podría ser usado por la Fiscalía en su contra.
En este entendido el acusado denunció que hasta ese momento no lo habían dejado declarar, y dejó ver que tuvo un mal acompañamiento legal por falta de dinero para pagar un abogado. Señaló que la representante legal anterior le dijo que su hija no podía ser testigo en el caso porque era menor de edad, y un segundo abogado le dijo lo contrario.
Narró que fue detenido en su casa a eso de las 2:30 de la mañana por policías ministeriales que lo sometieron con violencia y lo amenazaron con un arma de fuego, frente a su familia una vez que su esposa abrió la puerta de su casa.
Añadió que los policías dijeron que su casa había sido señalada de que ahí había un arma de fuego, lo sacaron caminando con una bolsa negra en la cabeza por algunas calles hasta donde había varias patrullas. Pudo identificar a través de la tela “rala” que lo subieron a una patrulla con el número 8 de la Fiscalía, a donde también subieron a “varios chavos”, pero a él lo llevaron adelante. Ahí los policías insistían en saber dónde estaba el arma.
Refirió que en el trayecto lo golpearon en la cabeza con un tubo que luego reconoció como una lámpara, también con puños en la boca del estómago, a ratos le cubrían la cara con su propia playera para que no pudiera respirar. Así llegaron a la Fiscalía General del Estado a un salón junto a las instalaciones del Servicio Médico Forense, donde continuó un interrogatorio con violencia y amenazas, como a las 5 o 6 de la mañana fue presentado ante un agente del Ministerio Público.
Acusó a uno de los tres fiscales presentes en la audiencia de conducirse a él con amenazas y palabras altisonantes, y lo responsabilizó de lo que pueda ocurrir a su familia.
Denunció que su hija adolescente fue traumatizada por la violencia de su detención, y llamó a los fiscales a “hacer bien su trabajo”. La Fiscalía no respondió a las acusaciones.
De esta versión el juez señaló que “sea verídica o no”, una menor pudo ser agraviada y se debe apremiar la atención conducente. Respecto a las denuncias del inculpado anunció que daría aviso al fiscal general del estado para que se investigue si se constituyen hechos delictivos. Exhortó a los abogados defensores a emprender acciones por los derechos de los imputados.
Después del receso de comida hubo alegatos de clausura, comenzando por el fiscal, los asesores legales y representantes de las víctimas y la defensa, seguido de una intervención de réplicas de todas las partes.
La Fiscalía y asesores destacaron el reconocimiento de los inculpados por testigos presenciales de los hechos en tres escenas: cuando abordaron la Urvan 041 en la colonia Indeco, en el kilómetro 4 de la carretera a Tixtla donde obligaron al chofer a detener el vehículo y agredieron a los pasajeros y en la colonia Ampliación Nueva Revolución, donde atacaron al chofer del Urvan de transporte público local, así como los dictámenes de balística de los casquillos percutidos en las escenas del crimen, y de las armas decomisadas a los detenidos.
La defensa alegó que existe una duda razonable y probanza insuficiente para determinar la culpabilidad de sus representados, uno de los argumentos es que dado el tiempo de los eventos, ocurridos alrededor de las 5 de la tarde, en diferentes carreteras no pudieron ser cometidos por las mismas personas. Además de los testigos que ubican a dos personas lejos de los eventos de violencia.
La contraparte respondió que en los testimonios de la defensa quedó demostrado el interés de las personas de ayudar a sus familiares, que las declaraciones no se reforzaron con otros medios de prueba y sobre los tiempos de los eventos recordaron que hubo una recreación para establecer la dinámica de los hechos consecutivos. Asimismo señalaron que en el debate, la teoría del caso del asalto en el transporte público no pudo ser desvirtuado por la defensa.