Están abandonados por las autoridades y las constructoras, se quejan vecinos de Costa Dorada

 

Vecinos del fraccionamiento Costa Dorada, ubicado entre el poblado Llano Largo y el centro comercial El Patio, antes Plaza Sendero, lamentaron el “abandono” en que se encuentra la zona tanto por las autoridades como la constructora Homex, pues carecen de servicios públicos y nadie desazolva los estrechos canales pluviales.
Ayer se observó que la lluvia, en las cuatro secciones de Costa Dorada, una de las primeras unidades habitacionales edificadas en zonas de humedales hace 10 años, inundó sus calles.
El vecino de la primera sección de ese unidad habitacional, Francisco Estrada Gutiérrez, explicó que uno de los problemas a resolver por las autoridades es el sistema eléctrico, pues al inundarse las calles se corre el riesgo de una descarga eléctrica.
Señaló que el sistema eléctrico es subterráneo y al quedar cubierto por el agua es mayor el peligro de ser víctima de una descarga. “Han muerto perritos en la calle por las descargas, los hemos visto. Cuando pisan un registro de luz que queda abierto se electrocutan”.
Aunada la falta de mantenimiento en el sistema eléctrico, están la ausencia de servicios públicos como la recolección de basura.
El vecino señaló que el riesgo es latente desde hace 10 años que compró su casa, pues la cercanía con el cauce del río de La Sabana, la reducción de los canales naturales del agua y la construcción de más casas en zonas de humedales, podrían causar una inundación.
“No tenemos alumbrado público ni servicios. Se inundan las calles con todas las lluvias y es muy deficiente el sistema de drenaje porque nunca se le da el mantenimiento, ni por las autoridades ni por el desarrollador Homex”, criticó Estrada Gutiérrez.
Comentó que cuando compró su casa desconocía que estaría en riesgo de inundación permanente, pues los desarrolladores cuentan con los permisos para la urbanización.
“Cuando compré comprobamos que tenía todos los permisos”, ahondó, e indicó que los 316 mil pesos que costó en 2007 su vivienda –a pagar en 25 años–, nadie se los pagaría hoy en día, dadas las condiciones del fraccionamiento y el riesgo permanente de inundación.
Jardinero en un condominio de la zona Diamante, Francisco Estrada comentó que como él “mucha gente de la Ciudad de México compró sus casas desde hace varios años”, pero con el paso de los años las han abandonado.
Por el escurrimiento del agua en las partes altas, en los canales se observó que subió el nivel hasta desbordarlos.
Fue el mismo caso de la carretera Cayaco-Puerto Marqués, donde el agua superaba los 50 centímetros de altura en algunos tramos como frente a la empresa Pepsi y en las entradas de las colonias Navidad de Llano Largo y Ampliación Llano Largo.
En un recorrido en compañía de Don Francisco, éste dijo que los problemas de inundación no son privativos de Costa Dorada, sino que alcanzan a sus vecinos de Casas Ara, fraccionamientos ubicados detrás de la plaza comercial El Patio, antes Sendero, así como al poblado Llano Largo, por los rellenos que desarrolladores aledaños dejaron en el punto más bajo del área.
El puente del poblado Llano Largo quedó rebasado por el agua e inundó la vía principal, misma que comunica con las unidades habitacionales construidas por la empresa Geo y que forman parte de la zona Diamante.

Restablece la CAPAMA el bombeo de agua; se detuvo dos días por fallas en la luz

 

Luego de que el miércoles y este jueves por la mañana los sistemas de captación de la CAPAMA fueron detenidos por fallas en la energía eléctrica, ayer por la noche se restableció el servicio.
El miércoles se apagaron los sistemas que distribuyen agua al municipio, debido a una falla en la estación de la CFE, se informó en un boletín ayer a las 8:30 de la noche.
La falta de luz afectó el bombeo a los tanques de agua de las colonias Jardín, y las ubicadas en la parte alta, como Infonavit Alta Progreso.
De la CAPAMA se informó que ayer a las 7:30 de la mañana nuevamente se quedaron sin energía eléctrica los sistemas Papagayo I y II, por fallas en las líneas de alta tensión de la CFE ubicadas en la comunidad de Agua Caliente.
El miércoles también se quedaron sin servicio dichos sistemas y por la tarde se restableció.
Personal de la CFE trabajó desde la mañana para restablecer la energía eléctrica y con ello reiniciar el bombeo de agua a la ciudad. Las fallas no dañaron los sistemas, reportaron los trabajadores después de revisar los equipos.
Entre las instalaciones están los tanques de almacenamiento Renacimiento, Zapata I y II, Venta-Zapata y San José, el rebombeo Cruces, así como el pozo que alimenta al poblado de San Agustín y sus líneas de conducción. También la tubería de agua potable localizada en la colonia José María Izazaga.
Además de los cárcamos de aguas residuales ubicados en la Frontera, en la zona de Revolcadero y Puerto Marqués.
La falta de bombeo de agua potable se comenzó a resentir por la tarde en las colonias Jardín y aledañas, así como en las de la zona alta del anfiteatro, donde los tranques se comenzaron a vaciar y no había forma de abastecerlos.
Por la noche se informó que se reestableció el suministro de agua, luego de la reparación por parte de la CFE de la línea de alta tensión que resultó dañada por la lluvia y el viento del huracán Max.
Trabajadores de la CAPAMA también recorrieron San Isidro y Pedregoso que es el área que les corresponde atender en caso de fenómenos naturales, y no encontraron riesgos por efecto del huracán Max.(Mariana Labastida).

Nada rescató de su casa cuando se inundó por Manuel, recuerda vecina de la Nueva Revolución

Hace cuatro años la familia de la señora Berta Cuevas trataba de salir de su casa, que quedó dos metros abajo del agua en la colonia Nueva Revolución, en los márgenes del río de La Sabana, tras el paso de la tormenta tropical Manuel.
Ayer la señora, de 54 años de edad, recordó aquel día cuando las lluvias de la tormenta Manuel anegaron su casa, de donde no logró rescatar nada. El margen de 50 metros que había entre su vivienda y el río de La Sabana desapareció.
El 14 de septiembre de 2013, la señora, su esposo e hijo subieron a la azotea de su vivienda para poder salvar sus vidas, pero de sus pertenencias no quedó nada. Lodo, basura, gritos de auxilio y hasta cuerpos humanos fue lo que observaron pasar a su alrededor.
Berta reclamó que las autoridades del municipio y estado siguieron el mismo protocolo que hace cuatro años: dejarlos sin información.
Afirmó que ella es parte de una brigada de protección civil, que desde hace un mes rindió protesta y que en la Coordinación de Protección Civil y Bomberos del municipio sólo le entregaron una playera, pero no la capacitaron para saber cómo actuar en caso de emergencia como la de ayer con el paso del huracán Max.
“¿Qué voy a hacer con una camiseta si no tengo la capacitación y las herramientas?. Fuimos a rendir protesta porque el coordinador Sabás de la Rosa nos dijo que seríamos brigadistas de Protección Civil, pero hasta la fecha no nos han dado nada”, señaló.
Recargada de su puerta y azuzando a sus dos perros para evitar que salieran a la calle, doña Berta reconoce que en su colonia los vecinos no están preparados para enfrentar una lluvia como la de Manuel que los dejó marcados; “desafortunadamente cuando estos fenómenos suceden la gente corre para donde se salva, porque ya no creemos en las autoridades”.
A las 10 de la mañana se dio a vecinos de la colonia Nueva Revolución salir de manera constante de sus casas para observar el nivel del río de La Sabana, desde el puente reconstruido Nueva Revolución.
La señora Berta explicó que el miedo entre la gente que desde hace 20 años vive en la colonia, es la sombra que los acompaña en cada lluvia porque la Comisión Nacional del Agua sólo autorizó y contruyó de un lado del río un muro de piedra, pero del lado de las colonias Nueva Revolución, La Gloria, La Cámara, y Arboledas, donde viven unas cinco mil personas, sigue igual que hace cuatro año.
Ella está consciente de que la zona donde viven su familia y el resto de sus vecinos es de peligro, pero se pregunta “¿a dónde nos vamos a ir”?, las autoridades no nos han dado opciones de reubicación y tampoco nosotros podemos dejar 20 años de nuestras vidas y nuestras casas”.
En su casa el piso es rústico y no hay muebles, porque esta vez la familia los resguardó en el primer piso, lejos del agua que alcanzó a cubrir la planta baja hace cuatro años, cuando casi se ahogan.

Lorenzo Ayora Guzmán. Un rebelde con carácter de hierro y alma grande

A Jenny, Omar Inti, Yoli y Nicolás.

Conocí a Lorenzo Ayora Guzmán en el verano de 1970. Recién ingresábamos a la Preparatoria 2 de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro) en Acapulco. Desde entonces nos hermanamos; nos unió la oratoria, la poesía, la guitarra, los boleros y las serenatas. En la prepa nos hicimos marxistas, ateos, iconoclastas, rebeldes y radicales de izquierda. Caminamos juntos conspirando desde la clandestinidad convencidos de la necesidad y la posibilidad de “tomar el cielo por asalto”.
Ayora nació el 5 de septiembre de 1947 en Pinotepa de Don Luis, Oaxaca. Su señora madre, doña Aurea Guzmán, falleció cuando él tenía cinco años. Su padre, don Rogelio Ayora Leyva, se volvió a casar y el pequeño Lorenzo pasó a ser cuidado por familiares cercanos. Desde niño trabajó para ganarse la vida, aprendió el tu´un sávi (mixteco), lo que le permitió ganar su sustento como traductor entre los na savis (mixtecos) y los comerciantes voraces de su pueblo. Creo que gracias a esa experiencia adquirió conciencia de lo justo y lo injusto.
Al cumplir los 10 años de edad abandonó su tierra natal, viajó a Acapulco, donde trabajaba una de sus hermanas mayores, y pronto encontró empleo con don Rosendo Estévez Galeana, comerciante ganadero y eventualmente hacía mandados al señor Manuel Galeana Franco, progenitor de nuestro gran amigo Cheque Galeana. Alentado por los Galeana culminó su instrucción primaria y a los dieciocho años de edad se matriculó en la Escuela secundaria nocturna “Plan de Ayutla”, dirigida por el profesor Heladio Hernández.
En la Prepa 2, Ayora era en mucho nuestro ejemplo de disciplina, tenacidad y fervor por el estudio. Eran años de convulsión social. La influencia ideológica marxista de los profesores Fernando Pineda Menes y Saúl López López, cambió nuestra mentalidad; la disciplina de nuestros maestros Fernando Castañón Astudillo, Jaime Farill Novelo y Lucas Salgado Bahena nos marcó para bien; las lecturas de Ricardo Flores Magón y el Manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels, la Revolución Cubana, la proliferación de la lucha guerrillera en América Latina y el Che en Bolivia, transformaron nuestro pensar. Los profesores Lucio Cabañas y Genaro Vázquez protagonizaban la guerrilla rural en Guerrero y nos convocaban a combatir las injusticias con una nueva revolución; el libro de Elenita Poniatowska La Noche de Tlatelolco inspiró y motivó nuestra praxis; el impacto de las matanzas de estudiantes el 2 de octubre de 1968, en Tlatelolco, y la del 10 de junio de 1971, en San Cosme, nos transformó para siempre.
Ayora nos guiaba en la política, iba adelante de nosotros. Nos persuadió para visitar en la prisión de Acapulco a Octaviano Santiago Dionicio, discípulo y compañero de armas del profesor Lucio Cabañas. Nos convenció para apoyar al Dr. Rosalío Wences Reza, en febrero de 1972, en su primera postulación para ser rector de la UAGro, asumiendo con pasión el proyecto Universidad-Pueblo.
En junio de 1972 se trasladó a la Ciudad de México para estudiar la Licenciatura en Sociología, y cuando le preguntaban porqué había decidido por esa rara carrera contestaba: “Porque quiero ser sociólogo como el Dr. Wences”. Con esa idea, yo también ingresé a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Tuvimos la suerte de tener como profesores a Ruy Mauro Marini, Vania Bambirra, Theotonio dos Santos, Gerad Pierre-Charles, René Zavaleta Mercado, entre otros destacados intelectuales latinoamericana expulsados de sus países por las dictaduras militares. Un día entramos al auditorio Narciso Bassols, donde se realizaba el Primer Congreso Internacional de Sociología y al culminar su alocución el Dr. Agustín Cueva, exclamó: “El deber de todo sociólogo es hacer la revolución”. Ayora lo ovacionó. Luego, me dijo: “Eso es lo que tenemos que hacer, Roge”. En la Facultad nos identificamos con los integrantes de la Brigada Ricardo Flores Magón que dirigían Juan Angulo Osorio, Oscar Estrada, Axel Didriksson Takanayagui, Arturo Santamaría y Eduardo Espinoza, con quienes más tarde refundamos la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR).
Cuando se acabaron sus ahorros experimentó una situación de pobreza extrema, pero no abandonó sus estudios. Vivía de lo poco que podían darle para subsistir Cheque Galeana, Carlos Járquez, Doña Queta y sus hijos Gabriel y Ramiro. Convencido por Cheque Galeana fueron a visitar al licenciado Hugo Arce Norato, político calentano radicado en la CDMX, benefactor de los guerrerenses, para pedirle empleo. Ayora fue beneficiado con una plaza de Prefecto en una secundaria federal en la Ciudad de México. A los seis meses ya había organizado a los estudiantes para luchar en contra de las injusticias de la directora del plantel, estallaron la huelga, fueron atendidos y solucionadas sus demandas, pero el Prefecto Ayora fue despedido. “Pídele disculpas a la directora y deslíndate de los estudiantes huelguistas, para que preserves tu empleo”, le sugerían sus mecenas, y Ayora argumentaba su negativa con el ejemplo de Ricardo Flores Magón; con los versos del poeta Antonio Plaza: “Nunca ante el poder ni al oro me arrodillo,// y aunque me agobie padecer tirano// me muero de hambre, pero no me humillo…// seré cadáver, pero no gusano”.
Críticos a la Unión Soviética, nos asumíamos ambos como marxistas-leninistas ortodoxos, luego Ayora se reivindicaba estalinista, yo me identificaba con el maoísmo pero también con el trotskismo. Una diferencia sensible la tuvimos cuando yo expuse en nuestro núcleo revolucionario que se deberían replegar las acciones militares, que se debería reconocer que la guerrilla había sido derrotada y que debíamos regresar al trabajo político en las universidades, en el campo y en las ciudades para construir organizaciones sociales autónomas, sindicatos independientes y un partido auténticamente revolucionario. Ayora sostuvo la posición radical y nos distanciamos.
Luego de amargas experiencias, Ayora comprendió que eran tiempos nuevos, me dio la razón y regresó a Guerrero, ahora como profesor en la Preparatoria 8 de la UAGro en Ciudad Altamirano. Ahí confluyó nuevamente, ahora como profesores universitarios, con Juan Angulo Osorio, nuestro director de El Sur. Juan llegó a la UAGro como dirigente del Grupo de Izquierda Revo-lucionaria Espartaco (GIRE), invitado por el Dr. Wences –quien fue su maestro en Políticas– para reforzar su segundo rectorado.
En Altamirano conoció a Jenny Arce Martínez, su compañera de toda la vida con quien se unió en matrimonio y procrearon a su hijo Omar Inti y a su hija Yoliztla Yuvialba (Yoli). Disfrutó con especial sentimiento amoroso el nacimiento de su nieto Nicolás.
En Taxco organizamos un círculo de estudio de marxismo-leninismo y editamos una modesta revista de divulgación ideológica y denuncia política denominada La Aurora. Ayora era el más entusiasta redactor e implacable corrector de estilo y ortografía. Participamos en varias publicaciones: El Socialista, La Chispa, El Tábano, La Joven Guardia, Voz Proletaria, Patria Nueva y fue colaborador de El Sur.
Con Guillermo Sánchez, Saúl López Sollano, Armando Chavarría, José Carmen Tapia, Jorge Alberto Jaramillo, Mario Octaviano Martínez Rescalvo y Bartolo Hernández emprendimos la refundación de la Unión Estudiantil Guerrerense (UEG), y la reorganización de la Federación Estudiantil Universitaria Guerrerense (FEUG). Luego, con Arturo Miranda (ACG y ACNR), Eloy Cisneros Guillén (FREDEP), Palemón Castrejón, Gregorio Saravia, Juan Carlos Soto, Ofelio Martínez (CLESA), refundamos la Asociación Cívica Guerrerense y la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR), con el GIRE, el MIL encabezado por Humberto Zazueta, la URI de Mario Saucedo y el Grupo Revolución. En estas experiencias de lucha y organización de izquierda militó con especial entusiasmo Lorenzo Ayora.
Después de la crisis del 84 que cercenó el proyecto Universidad-Pueblo, Ayora sufrió una especie de abatimiento y se fue a probar suerte a Chicago, donde permaneció varios años. Regresó a México en 1988 motivado con la convocatoria que nos hizo el Dr. Wences para apoyar la candidatura a la presidencia de México del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Nuevamente volvimos a confluir en la UAGro y en la fundación del PRD. Regresó a la UNAM a presentar su tesis de licenciatura con el tema del Neocardenismo como opción y alternativa de poder en México. En el 2002 se incorporó como estudiante a la Maestría en Ciencia Política que ofertamos desde el Instituto Internacional de Estudios Políticos Avanzados, Ignacio Manuel Altamirano, (IIEPA-IMA-UAGro); fui su director de tesis y se graduó con una brillante investigación y estudio estasiológico sobre los partidos políticos de origen carismático y débil institucionalización. Se incorporó como docente en la Licenciatura en Ciencia Política y Administración Pública del IIEPA, y desde entonces fue nuestro delegado sindical. Luego, se matriculó y se graduó en la primera generación del Doctorado en Ciencia Política del IIEPA. Lorenzo Ayora es un ejemplo vivo de esfuerzo, disciplina, carácter y convicción para vencer las adversidades más extremas.
Su fallecimiento me sorprendió en tierras lejanas y no pude estar en el último adiós de mi gran amigo y compañero de mil batallas para cargar su féretro rumbo al reposo eterno de su cuerpo. Desde donde estaba, encendí una luz y me mantuve toda la noche en vela recordando su trayectoria de vida y quise rendirle culto a mi amigo con un acróstico, para que fuera leído a la hora de despedirlo físicamente en el panteón central de Chilpancingo la tarde del 25 de agosto del año en curso. Aquí, gracias a El Sur, reproduzco este tributo: Luchador incansable y justiciero;// Orador fogoso, polemista férreo;// Rebelde y con razón, siempre sincero.// En buenas y en las malas fue primero.// Navegó con sus remos río arriba// Zozobrando muchas veces a deriva,// Ofrendando su vida con porfía./// Alentaba en sus clases alegría// Y desplegaba su ciencia con maestría.// Ojalá que su ejemplo nunca muera.// Recordemos al amigo, compañero:// Ayora el sureño y gran guerrero.

La viabilidad del Frente (III)

La viabilidad del Frente depende, en efecto, como tantos lo han señalado de buena o de mala fe, de su capacidad para escoger candidatos para los principales puestos de elección popular, empezando por la presidencia, sin que se rompa, se desdibuje o provoque la deserción de la suma aritmética de los votantes del PAN, del PRD, de MC y de las “divisiones del Papa” que estarían en la sociedad civil organizada. Es cierto que se trata de mucho más que una candidatura; es cierto que el método, como comentamos en la anterior entrega, es importante; pero al final hay una candidatura que no es igual a las demás: me refiero desde luego a la presidencial.
Más allá del método, los dirigentes de los partidos que integran el Frente, más aquellas personas del resto de los sectores organizados de la sociedad mexicana –activistas, académicos, “intelectuales”, empresarios– deben de enfrentar una primera disyuntiva de innegable complejidad. En el sistema político que tenemos, donde a pesar de la legalización de las candidaturas independientes, los partidos siguen conservando un virtual monopolio de la expresión electoral, son ellos los que tienen la sartén por el mango. Los partidos mandan. Yo seguiría prefiriendo que una candidatura independiente, externa por completo a los partidos, despuntara, se volviera competitiva, y les ofreciera una alternativa más radical a los partidos. Conservo la esperanza que la de Armando Ríos Piter cumpla ese propósito. Pero también es evidente que, salvo en ese caso, los partidos deciden. Por eso es tan importante la disyuntiva que confrontan.
Pueden los tres, más en su caso a quienes inviten a participar en la decisión, optar por una candidatura partidista. En alguna medida sería lo más lógico y comprensible. Son ellos los que tienen los recursos financieros del erario, el tiempo aire, las estructuras, la experiencia de campaña, y son ellos entonces los que tienen todo el derecho a designar a un candidato partidista a la Presidencia de la República. De seguir este camino, es evidente para mí que se trataría de alguien del PAN, y con una seguridad casi total, de Ricardo Anaya. Y dicha decisión encerraría varias ventajas.
En primer lugar, movilizaría prácticamente a la totalidad de las fuerzas de Acción Nacional, con la posible excepción del pequeño grupo de calderonistas en el Senado y en algunos estados. En segundo lugar, le permitiría a Acción Nacional, sin mayores dificultades, compartir con el PRD y con MC otras candidaturas, menos atractivas, pero de gran importancia: nueve gubernaturas, las senadurías, las principales diputaciones, las delegaciones de la Ciudad de México y la Asamblea de la capital. Y se consolidaría la trascendencia de los partidos en las decisiones nacionales.
La desventaja de esta vía reside en dos dificultades. En primer lugar, que no es para nada evidente que los votantes del PRD y de MC –principalmente en Jalisco– votarán fácilmente por un candidato del PAN. Es posible que sí, pero también que no. La otra opción es más interesante y a la vez más problemática. Parte de un supuesto innegable y de un deseo en alguna medida descabellado. La premisa es sencilla: la sociedad mexicana está harta de los partidos, de los enormes recursos que se les entregan, de sus candidatos y de todo lo demás. Y el anhelo, en efecto iluso, consiste en pensar que estos tres partidos por lo menos tienen conciencia de ello y estarían dispuestos a renunciar a un derecho que tienen y que su fuerza les confirma: nombrar a un candidato suyo. De ser así entenderían que tanto por el hartazgo de la sociedad mexicana hacia ellos como por la probabilidad de que los votantes del PAN difícilmente votarían por un candidato del PRD, o viceversa, lo que más les conviene es un candidato(a) apartidista procedente de los más amplios espacios de la sociedad civil que generaría menos conflicto entre los partidos y podría servir para neutralizar algo del rechazo generalizado a los partidos.
La desventaja de esta opción es que no abundan los aspirantes, y que los que hay pueden ser muy llamativos, en teoría, pero a la hora de hacer campaña no necesariamente los más carismáticos. Afortunadamente, todo parece indicar que tanto AMLO como cualquiera de los posibles candidatos tampoco lo son y que alguien que emanara de esta determinación de los partidos podría competirles seriamente a los demás.
Los dirigentes partidistas del Frente saben esto, lo discuten, lo negocian y lo procesan. Es imposible saber en este momento qué van a decidir. Lo que es un hecho comprobable por todos es que hay una clara conciencia de las disyuntivas, de los beneficios y los costos de cada uno de los caminos y de las consecuencias también de la decisión que se tome. Por esta última razón, el Frente es cada día más viable.

Twitter para idiotas

Las redes sociales transformaron brutalmente la comunicación y la política en el mundo. Facebook logró que la gente se conectara con la política como nunca antes, y que los estrategas de campañas electorales pudieran diseñar modelos para atacar quirúrgicamente grupos para atraer su voto. “Facebook”, escribió la autora de best-sellers Traci Andrighetti, “ha alterado profundamente los procesos políticos no sólo en Estados Unidos sino en el mundo”. Facebook es la arena pública donde los políticos se promueven. Facebook construye cadenas de personas, mientras Twitter, otra de las monstruosas redes sociales, arma cadenas de ideas y temas en 140 caracteres, que se disparan con la velocidad como se escriben. La brevedad requiere ordenamiento mental sintáctico, pero la rapidez pone a prueba la razón. Produce, señalan provocadora e incendiariamente los expertos, una idiotez colectiva.
Evan Williams es el último, pero el más radical, de los beligerantes. Es uno de los fundadores de Twitter y hoy en día uno de los empresarios más temerarios de Silicon Valley. Este miércoles le dio una entrevista al programa Today de la cadena 4 de radio de la BBC de Londres, donde señaló cómo el ecosistema de los medios se basa en pequeños lapsos de atención que hacen al mundo más estúpido. “Este ecosistema está apoyado y florece a partir de la atención que se le da. Punto. Y esto es lo que nos hace más tontos y no más listos”, agregó. “Donald Trump es el síntoma de esto”.
La elección de Trump como presidente, dijo, demostró cómo el mayor uso de las plataformas de las redes sociales está embruteciendo a todos, por la forma como se disemina, se usa, se consume y se procesa lo que ahí se afirma. Pero no hay que confundirse. “El mayor problema no es si Donald Trump usó Twitter para ser electo, aunque él lo diga así”, añadió Williams. “Es la calidad de la información que consumimos lo que está reforzando creencias peligrosas y aislando a la gente, limitándola para no tener una mentalidad abierta y un respeto por la verdad”. Como todas las plataformas digitales, como antes los medios convencionales, no son las herramientas y los vehículos perversos o irresponsables, sino quienes así las utilizan.
“Twitter no es lo peor de lo que existe”, dijo Williams, “son los medios impulsados por la publicidad que revuelven cosas minuto a minuto donde su única medida es si alguien le da un click o no. Por tanto, citar los tweets de Trump, o la última estupidez que dice cualquier candidato político o cualquier persona, es una forma efectiva de explotar los instintos básicos de la gente. Esto está atontando a todo el mundo”. Se aprovechan de ello los mercenarios del periodismo, quienes inventan episodios que saben que son mentiras, o presumen de repudiar los controles editoriales de los medios de comunicación, porque para sus plataformas matar una persona no es importante, porque la pueden revivir en cualquier momento y volverla a matar y revivir, porque florecen en la estimulación de las emociones, de avivar las pasiones, difamar sin rendición de cuentas y cobrar por los clicks. Son exitosos, pero perniciosos.
Es la lucha del momento. “Se necesita información en la que podamos creer, que significa que no tiene que ser financiada únicamente por la publicidad, porque eso distorsiona todo”, indicó Williams. “Una de mis más grandes enseñanzas durante las dos últimas décadas es que el acceso a la información solamente, no nos hace más listos. Las noticias falsas son sólo una parte del problema. Otra es la calidad y la profundidad de la información. ¿Está actualmente construyendo nuestro entendimiento o profundizando nuestra comprensión del mundo, o sólo es ruido?”.
Hay una parte maravillosa de las redes sociales, que convierten a cada persona en guardián contra los abusos y en freno importante a la impunidad. Pero abundan los abusos, proyectados como un Armagedón en una reciente película de Tom Hanks y Emma Watson, The Circle, sobre cómo el puritanismo maniqueo de la transparencia, sin control ni filtros, puede transformar a una sociedad y convertirla en una actora permanente de una realidad que no existe. En las redes sociales, en efecto, hay mucho ruido como sostiene Williams, que explica de esa manera todo el volumen de información que no sirve ni tiene valor alguno.
Se recurre de manera preponderante a Twitter para hacer todo ese ruido, la red que oscila entre la velocidad para transmitir información de utilidad, provista en su mayor parte por testigos presenciales y responsables de hechos o por medios de información, y lo que el cronista deportivo español Santiago Segurola describió alguna vez en un breve texto, como una “cantina de borrachos”. Hay mucha violencia en las redes y poca información. En Estados Unidos, de acuerdo con el Pew Research Center, el 40% de las personas son agredidas en Twitter, donde se privilegia un discurso ramplón y violento. México es considerado por la Unión Europea como una de las tres naciones donde más agresividad hay en las redes sociales. Y Roy Campos, director de Consulta Mitofsky, afirma que el 40% aproximado de todas las cuentas de Twitter en México, son utilizadas para atacar.
Bill Keller, cuando aún era director ejecutivo en The New York Times,  escribió en 2011 La Trampa de Twitter, donde, como conclusión, recordó a la escritora Meg Woitzer, que recién acababa de publicar The Uncopling, y que describía a los jóvenes de esos años como “la generación que tenía información, pero sin contexto. Mantequilla, pero sin pan. Antojo, pero sin anhelo”. Qué tanta razón tenía.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
twitter: @rivapa

Diez años de la Declaración

Fue después de 25 años de discusiones en la ONU y de una larga lucha de los pueblos indígenas, que el 13 de septiembre de 2007, hace diez años, finalmente la Asamblea General aprobó la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
Como afirma en un artículo recientemente publicado la Relatora Especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, Victoria Tauli-Corpuz, la Declaración fue una victoria para estos pueblos, “fue una declaración global que reconoció las circunstancias históricas únicas que enfrentamos en términos de colonización, despojo y discriminación”. (http://www.thisisplace.org/i/?id=ccb2187a-8cc2-4652-a98a-38f3bd8d18f4)
Tauli escribe también que la Declaración fortaleció a los movimientos indígenas, “dándoles un estándar internacional ampliamente reconocido y respetado para usar en su defensa, y una nueva esperanza de que las cosas podrían cambiar. Los Pueblos Indígenas están luchando cada vez más por sus derechos y, en algunos casos, ganando”.
Efectivamente, la Declaración es un instrumento importante para la lucha de los pueblos indígenas, pero hasta ahora no ha sido suficiente para mejorar su situación, simplemente porque los Estados no cumplen con lo que establece.
En todo el mundo los pueblos continúan siendo despojados de sus territorios, particularmente por las empresas extractivas (con apoyo de los gobiernos) y por diversos megaproyectos de supuesto desarrollo. Algunos luchan y se defienden basados en la Declaración, otros ni siquiera la conocen. Y de los que luchan, son pocos los que consiguen ganar, porque se enfrentan a enemigos muy poderosos.
La misma ONU afirmó en un comunicado que “los pueblos indígenas se enfrentan a desafíos especialmente graves debido a la pérdida de sus tierras y de los derechos sobre los recursos, que constituyen los pilares centrales de sus medios de vida e identidades culturales” y hace un llamamiento a los Estados para que “salven el abismo existente entre la teoría y la práctica y para que actúen ahora para ofrecer igualdad y plenitud de derechos a todas las personas de origen indígena”.
En México estamos muy lejos de que se cumplan los derechos establecidos en la Declaración. Todavía no está presente en las leyes, no ha habido avances en la armonización legislativa que nos ofrecieron a principios del sexenio y en la cotidianidad los derechos indígenas continúan siendo violados.
Solamente en pocos casos, en que los pueblos han luchado por distintas vías apelando a la Declaración, han logrado ganar algunas batallas. Pero han tenido que pelear contra el Estado, ése que suscribió la Declaración pero no la cumple.
Como afirma Tauli-Corpuz en el artículo mencionado: “Los pueblos Indígenas nunca dejarán de defender sus derechos y sus tierras. La Declaración fue un paso adelante para los pueblos indígenas, sin duda, pero nuestros derechos aún no están plenamente respetados y protegidos. Seguiremos luchando por nuestras tierras, que siempre serán más preciosas para nosotros que el oro”.
La lucha no es sólo por el territorio, es por la defensa de la identidad, de la cultura y hasta por la supervivencia, pues los indígenas siguen siendo los más marginados. Ahora, además, muchos pueblos de Oaxaca quedaron destruidos con el terremoto del pasado 7 de septiembre. A muchos no ha llegado ayuda, parece que hasta ahora ésta se está concentrando en los poblados más grandes. Y quién sabe cuánto tiempo tarde en llegar, recordemos que todavía hay en Guerrero damnificados por el huracán Ingrid y la tormenta Manuel, que azotaron la región de La Montaña en 2013, que no han recibido el apoyo necesario para recuperarse.

Qué festejar

¡Viva México! ¡Viva América! ¡Muera el mal gobierno! Miguel Hidalgo y Costilla.

Todas las naciones tienen, como para nosotros hoy 15 de septiembre, su día más importante como tal, nada más y nada menos que el día más grande de su historia, el día fundacional, el que sintetiza su identidad, el que marca toda una época, el inicio de la lucha por una aspiración, una meta, un ideal, una visión de cómo quieren ser.
Esta es una fecha, la fundacional, con altísimo grado de proyección hacia el futuro, la construcción de futuro, día que debe convertirse en referente de los logros que deben festejarse, para no festejar sólo la gesta, sino determinar si valió la pena.
Sin embargo, también en muchas naciones, como nosotros, este 15 de septiembre, nos volcamos al festejo de un día de nuestro pasado, festejamos hasta el grito la gesta heroica, se dicen los discursos orondamente haciendo referencia a lo que hicieron los hombres y mujeres que protagonizaron el hecho histórico. Desfiles ceremonias, declamaciones, discursos, juegos pirotécnicos, verbenas, bailes, tequila, todo por aquellos que nos dieron patria y libertad, así se dice para festejar el hecho pasado.
Así, tenemos la disyuntiva entre festejar la historia, la gesta, o el presente en términos de lo que se ha logrado en cuanto a libertad, independencia, justicia, bienestar, entre otros anhelos de esos héroes, ¿Gritar por lo que hicieron los héroes o por lo que hemos hecho después? O, lo que es lo mismo ¿ellos gritarían de orgullo por nosotros por lo que hemos hecho de la nación?
Por ejemplo, ¿de veras podemos festejar lo alcanzado cuando tres cuartas partes de los mexicanos viven en la pobreza? ¿De qué sirve la independencia nacional si continuamos esclavizados a la inversión, a la tecnología, a las importaciones, a las exportaciones de empresas extranjeras? ¿Ya son educados igual los hijos de los ricos y los de los jornaleros? Entonces ¿qué festejar?
Vuela vuela palomita y ve y dile a: todos los mexicanos y mexicanas que si vamos a gritar, que nomas no sea por el pasado, sino porque aún les debemos a quien gritó para que tengamos libertad.