DPA
Nueva York
El triunfo mágico de Maria Sharapova y la frustración de Simona Halep, la cómoda victoria de Garbiñe Muguruza y el esforzado éxito de Venus Williams resultaron los picos de atención de la primera jornada del Abierto de tenis de Estados Unidos.
Con una emoción largamente superior al de una primera ronda normal, Sharapova sorprendió al ganarle a Halep, número dos del ranking mundial, en su primer partido de Grand Slam después de haber cumplido una suspensión de 15 meses por doping.
Sharapova, invitada especial de la organización, se impuso por 6-4, 4-6 y 6-3 en un duelo que se extendió por dos horas y 44 minutos y complicó así las aspiraciones de llegar a la cima del ranking de Halep, que al inicio del certamen era la jugadora con mayores posibilidades de quedarse con el uno.
Por el contrario, aumentó las chances de llegar a la cima de Muguruza, que venció sin sobresaltos a la local Varvara Lepchenko por 6-0 y 6-3, y mantuvo en la carrera por el uno a la danesa Caroline Wozniacki, que le ganó 6-1 y 7-5 a la rumana Mihaela Buzarnescu, y a la estadounidense Venus Williams, que derrotó 6-3, 3-6 y 6-2 a la eslovaca Viktoria Kuzmova.
En cambio, la británica Johanna Konta, que también tenía algunas posibilidades de llegar a lo más alto del ranking, se despidió de la pelea por ahora al caer por 4-6, 6-3 y 6-4 con la serbia Aleksandra Krunic.
Sharapova, campeona aquí en 2006, le puso glamour a la noche neoyorquina, primero desde su atuendo y luego con su tenis, ante un enfervorizado estadio Arthur Ashe, que vivió una jornada de inesperada emoción para un partido de primera ronda.
“Pensé que iba a ser sólo un partido, otra posibilidad de jugar, pero significó mucho más. No se pueden controlar los sentimientos”, destacó una emocionada Sharapova, que se llevó sus manos a la cara y se tapó los ojos como señal de incredulidad, y luego regaló besos con sus manos a las más de 20 mil personas que seguían en el estadio.
“Uno a veces se pregunta por qué trabaja tanto y hace tanto esfuerzo. Y es por momentos como estos que te das cuenta que valió la pena pasar por todo lo que pasé”, remarcó la campeona de cinco Grand Slam.
Faltaban diez minutos para la medianoche neoyorquina cuando el tiro de Halep pareció irse fuera, pero en un cuento de hadas como el de Sharapova, faltaba un toque de suspenso, que lo dio el pedido del Ojo del Halcón por parte de la rumana. Pero no hubo ni calabazas, ni zapatos de cristal: la tecnología demostró que la bola fue mala y Sharapova ya no contuvo las lágrimas.
Desde temprano se notaba que iba a ser una noche especial. La rusa causó sensación al ingresar a la pista central de Flushing Meadows con un llamativo vestido negro con brillantes de Swarovski y transparencias, diseñado por el modisto Riccardo Tisci. Y luego ratificó que estaba en una noche mágica al eliminar a Halep con una victoria clara, que pudo haber sellado antes, pero en el segundo parcial dejó escapar una ventaja de 4-1.
Si bien cometió muchos errores no forzados, los golpes ganadores de Sharapova marcaron la diferencia entre ambas jugadoras. Por momentos, no se notaba que la rusa hacía 19 meses que no jugaba un partido de Grand Slam, desde Australia 2016.
En el set decisivo, la situación se repitió, pero la ex número uno del mundo ya no desaprovechó la diferencia y se quedó con una victoria que abrió más la lucha por el primer puesto del ranking.
Para Halep, la caída es una nueva decepción, ya que es el quinto torneo en el que puede llegar a ser la número uno y pierde de forma prematura. Incluso, en Roland Garros, en Wimbledon y en Cincinnati, la rumana estuvo a solo una victoria de la cima, pero no la pudo lograr.
Casi doce horas antes, Muguruza impuso su mayor jerarquía desde el primer punto para quedarse con un triunfo casi sin haber gastado energías, más allá de un breve periodo de desconcierto en un tramo del segundo set.
La potencia de la vigente campeona de Wimbledon resultó demasiada para su rival, que cometió muchos errores ante la presión a la que la sometió la española nacida en Caracas. Apenas 21 minutos y tres quiebres le alcanzaron a la número tres del mundo para quedarse con el set inicial.
La española pareció relajarse durante el segundo set e incluso sufrió un quiebre sobre su servicio cuando sacó 4-2, pero a partir de ese momento ganó ocho puntos seguidos y selló la victoria.
Muguruza, que nunca superó la segunda ronda en Nueva York, le dio un valor especial al triunfo, ya que considera que todavía no pudo desarrollar su mejor juego en Flushing Meadows.
“Me encanta la ciudad, me gusta la pista Arthur Ashe, pero nunca pude jugar bien aquí. Por eso es importante haber ganado como lo he hecho”, explicó Muguruza, que jugará ante la china Ying-Ying Duan.
Renuncia Trump al US Open
Por su parte, el presidente Donald Trump no seguirá con su costumbre de presenciar el US Open desde una suite.
Chris Widmaier, vocero de la Asociación de Tenis de Estados Unidos, dijo que la Trump Organization ha suspendido su contrato de reservación de la suite durante el torneo que comenzó ayer.
Añadió que, mientras siga siendo presidente, Trump no ocupará la habitación lujosa provista con un palco desde el que pueden verse los partidos.
Sin embargo, buscaría renovar el convenio cuando haya cumplido su mandato.