No respetan los autobuses turísticos la restricción del Cabildo para pasar a la playa La Ropa

Los autobuses de turismo no han respetado la disposición del Cabildo de Zihuatanejo, en cuanto a la restricción del acceso a playa La Ropa, pues los vehículos siguen entrando hasta los lugares restringidos, donde los estacionan afectando a los vecinos del lugar.
El pasado 30 de junio, en sesión de Cabildo con 12 votos a favor, tres en contra y una abstención se acordó que los camiones de excursión podían entrar a la colonia La Ropa, para dejar y recoger a los pasajero y estacionar el vehículo en el paradero autorizado en la Plaza Kioto, o también en el paradero privado que se encuentra cerca del arco por el tercer acceso al interior de esta zona turística. Esto, para evitar que los unidades de turismo social se estacionaran en la calle o la avenida Escénica.
Sin embargo, vecinos de esta colonia lamentaron que este acuerdo no se esté respetando. La vecina Leticia Rodríguez dijo que no hay un horario y los autobuses se siguen estacionando en la calle.
Añadió que durante el fin de semana la estancia en sus domicilios “es muy difícil, muchísimo ruido. Tengo un departamento que rento en la calle principal y ya me lo devolvieron por el mismo ruido, incluso afuera de mi casa se han estacionado”.
Señaló que se debe revisar el acuerdo de Cabildo, porque a su parecer no tiene un fundamento legal sólido, “hasta la fecha ni nos han dado el acta de cabildo”, y añadió que “en el artículo que ellos se basan, que es el reglamento de Tránsito del estado, dice al final del artículo que pueden transitar (los autobuses) sólo en caso de que no existan terceros en desacuerdo y el mismo cabildo sabía que hay terceros en desacuerdo, no sólo los colonos, sino también las siete asociaciones de transporte ligero de Zihuatanejo”.
Durante este fin de semana, los autobuses circularon hasta el interior del primer acceso del destino, justo donde se encuentra la fuente de Los Delfines, ahí existe un señalamiento en el que se lee: “Prohibido la entrada autobuses”. Lo mismo se aprecia en el tercer acceso, lo que no importó a los conductores de los vehículos, quienes accedieron hasta cerca de los hoteles y se estacionaron.

2018: ¿Osorio Chong?

Una vez más, el presidente Enrique Peña Nieto dejó claro cómo, cuando menos hasta ahora, se definirá la candidatura del PRI a Los Pinos. Será quien esté mejor evaluado en las encuestas y recibirá todo mi apoyo, le respondió al secretario de Turismo, Enrique de la Madrid, cuando le tocó de sus propias aspiraciones. Por ese método, como ha sido en todas las nominaciones a gobernadores en su sexenio, reiterado por el presidente, se ratifica lo publicado en este espacio hace varias semanas: Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, será el escogido. Sin embargo, pese a la ortodoxia presidencial, ¿sería Osorio Chong el mejor representante del PRI en 2018?
Osorio Chong es dentro del gabinete quien más se acerca al arquetipo del viejo priista, que sabe combinar el oficio político con la mano dura y los castigos. Junto con José Narro, secretario de Salud y aspirante presidencial, es con quien quizás amplios sectores del PRI se sentirían más cómodos, y capaz de forjar alianzas tácticas con aquellos con quien difiere, que le permitiera añadir apoyos para su aventura. Eso debe agradarle a Peña Nieto, quien en momentos críticos, ha llegado a exclamar ante su gabinete: “¡No se les olvide que soy priista!”. Como le dijo a De la Madrid, se puede mover, pero dentro de los tiempos y formas del PRI.
La cohesión y estabilidad dentro del PRI es una de las preocupaciones del presidente. Osorio Chong conoce al partido. Fue el articulador de los respaldos de gobernadores priistas para Peña Nieto, cuando buscaba la candidatura presidencial, con lo que amarró la Secretaría de Gobernación, con poder y respaldo. Por ejemplo, el presidente le entregó la decisión de nombrar a todos los delegados federales, que son los brazos políticos del gobierno federal en el país, y ante lo cual contados secretarios presentaron oposición, y le permitió absorber la seguridad pública dentro de su área, con lo cual juntó los instrumentos de gobernabilidad y represión.
Peña Nieto no piensa como muchos otros en el país. Para él, la gobernabilidad ha sido mantenida en el país gracias al secretario de Gobernación. Para Osorio Chong, según funcionarios en su entorno, además de ese logro, ha ocupado los espacios dejados por muchos secretarios y resolvió problemas que otros no fueron capaces de solucionar. Es decir, el país estaría más inestable e incierto sin su trabajo, una visión que, para sorpresa de algunos de sus interlocutores, ha llegado a expresar el presidente.
La aritmética favorece la candidatura de Osorio Chong. En las pocas semanas que faltan para la definición de la candidatura priista, no hay secretario de Estado que pueda alcanzarlo, objetivamente hablando, en los porcentajes de preferencia electoral. La forma como el presidente aprecia su trabajo y todo lo que le ha tolerado, apuntalan esta hipótesis de trabajo. Al secretario de Gobernación se le escapó Joaquín El Chapo Guzmán, tras un año de descuido del Sistema Federal Penitenciario, cuyos presupuestos fueron deshidratados. Tampoco le han costado las denuncias internacionales sobre el espionaje, que en parte se le ha achacado, pero además, prque la extendida intervención telefónica en México, en la cual se han visto afectados secretarios de Estado, no ha sido investigada ni frenada por él, quien es responsable de la seguridad interior.
Si estos dos ejemplos no son suficientes para mostrar deficiencia, incapacidad o perversidad incluso –dejar pasar lo que afecta a otros–, que deberían haber hecho levantar las cejas al presidente, la joya de la mala rendición de cuentas en Gobernación es la seguridad pública. Futuros subsecretarios de Gobernación afirmaban en vísperas del arranque del gobierno, que en tres meses se acabaría la violencia, porque la estrategia fallida del gobierno de Felipe Calderón iba a ser radicalmente modificada por una de prevención. No hubo nada de ello; ni siquiera presupuesto. Y en la actualidad, la violencia en cuatro años y medio de gobierno peñista superó a la del sexenio completo anterior, y el número de homicidios dolosos rompe récord cada mes. El abuso de la fuerza y la tortura como método de interrogación por parte de los policías federales, se ha registrado con alarma por gobiernos extranjeros.
En función de los resultados, el secretario de Gobernación es uno de quienes menos rendimientos positivos tiene. No se encuentra en el rango de los peores por cuanto a las metas propuestas y las alcanzadas, pero en lo que concierne a la sociedad, la seguridad pública que es lo que más le afecta, el retroceso es notable. Ese mal trabajo es lo que más ha aportado al descrédito del presidente Peña Nieto en el exterior, y lo que lo coloca en el umbral de las cortes internacionales –el espionaje y el apoyo a los grupos paramilitares en Michoacán, como sus principales pesadillas.
La pregunta de qué tanto adjudica el presidente esas deficiencias a su secretario de Gobernación, se responde con la ausencia de señales de que ello haya afectado su relación. Pero si hay algo detrás, no se verá hasta el momento que Peña Nieto decida su sucesor. Por lo pronto, el método de las encuestas le dan la candidatura. Pero esta decisión no será igual que tantas otras. Se juega la Presidencia, su tranquilidad, la posibilidad de ser un adulto joven que pueda disfrutar las décadas que tiene por delante. Si la racionalidad por fuera del espejismo de las encuestas se anida en su cabeza, la candidatura designada puede esfumarse y Osorio Chong conformarse con algo que no sea Los Pinos.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx
twitter: @rivapa

Otra vez 2018

Escribí aquí la semana pasada que no me cuadraban las cifras oníricas del gobierno para el 2018. Si aceptábamos que la popularidad del presidente era igual –detalles más, detalles menos– a la probable votación que recibiría el candidato del PRI a la presidencia el año entrante, y que nada significativo ocurriría de aquí a las elecciones para modificar esa popularidad o esa ecuación, no había manera de que ganara el PRI en 2018. La encuesta de Reforma publicada el 23 de julio confirma lo anterior.
En la carrera de caballos entre partidos, el PRI se ubica en 17%, sin repartir los indecisos o los que no responden (21%). Si se incluyen estos y se reparten de manera equitativa, el partidazo roza el 20% del que hablábamos. Esta cifra corresponde exactamente a la popularidad o aprobación que Reforma le asigna a Enrique Peña Nieto unos días antes. Su 20% refleja una mejora en relación a enero, pero el 12% de entonces encerraba un sesgo negativo debido a que la pesquisa fue levantada en el peor momento del gasolinazo.
Dos datos adicionales confirman esta tesis. A la pregunta ¿Usted piensa que el PRI debe seguir gobernando el país o que debe cambiar el partido en el gobierno?, 80% de los mexicanos respondió que debe cambiar. Hubo una gran similitud entre la medición de la respuesta en el Edomex a la misma pregunta y los votos que finalmente recibió el PRI en esa elección. El techo del PRI hoy está en 20% del electorado, en el mejor de los casos.
Ahora bien, si nos vamos a los llamados careos entre candidatos posibles, la cosa empeora, aunque no tanto. Si el candidato del PRI es Miguel Ángel Osorio Chong, el puntero en las encuestas, aunque desde luego que no en lo único que importa, a saber, el corazón de EPN, el PRI alcanza 15% del voto y 21% de no respuesta, y sin independiente en la boleta. En ningún careo alternativo, o con ningún candidato diferente, le va mejor al PRI que con Osorio.
Una sencilla prueba empírica corrobora todo esto. Piense usted, amable lector, en algún conocido que deteste a EPN (no creo que le falten). Pregúntele, después de escuchar sus diatribas contra el gobierno de Peña, si votaría por José Narro o Aurelio Nuño, los dos posibles candidatos del PRI menos contaminados. Luego avíseme cuantas mentadas de madre se llevó.
Una última reflexión sobre el Frente Amplio, de acuerdo con la encuesta. Aunque en los careos no le va bien, hay dos motivos para cierto optimismo. El 42% de los entrevistados se dicen dispuestos a votar por el FA del PAN y del PRD, trece puntos más que la suma de PAN y PRD separados, aunque Margarita Zavala Calderón, la mejor posicionada como candidata, sólo obtiene 27% como abanderada del FA. Y a la pregunta de quién tiene mayores posibilidades de derrotar al PRI (voto útil), el FA supera a Morena por 43% a 39%. No está mal.
Hay tres discusiones importantes sobre el 2018. Una es si gana o no López Obrador. Yo creo que sí, pero se trata de un debate un poco ocioso hoy. La segunda es si puede ganar o no el PRI. No es ociosa. No puede ganar. Y la tercera es si un frente PAN-PRD-MC puede ganarle a López Obrador con una propuesta que no sea partidista ni negativa. No sé; espero que sí.

Para Emmanuel Macron, los problemas comienzan

Hace poco más de dos meses, Emmanuel Macron tomó posesión como presidente de la República. Desde entonces, el nuevo jefe del Ejecutivo francés ha tomado una serie de iniciativas políticas en el plano internacional, que le han permitido estar en el centro de la agenda política y mediática mundial. Después de las reuniones presidenciales del G-7 y del G-20, Macron recibió al presidente ruso Vladimir Putin, en el palacio de Versalles. En esa ocasión, no dudó en denunciar el funcionamiento de los medios rusos de información como RT y Sputnik, que harían propaganda y no periodismo. Más adelante, se reunió con la canciller alemana Angela Merkel para anunciar que Francia y Alemania caminarían juntos para relanzar el proyecto europeo, inclusive reformando los tratados regionales para llegar a tal objetivo. Este activismo diplomático tuvo réditos en la popularidad del mandatario, que comenzó su segundo mes de gobierno con una envidiable tasa de aprobación de más del 60 por ciento. Sin embargo, durante las últimas semanas, una serie de noticias tanto en el plano internacional como doméstico han puesto de relieve la dificultad que tendrá Macron por delante si realmente tiene como objetivo reactivar la economía francesa, así como transformar a la Unión Europea.
En primer lugar, su voluntad de acercarse a Donald Trump, a pesar del discurso racista y xenófobo de éste, invitándolo a la fiesta nacional el pasado 14 de julio, fue diversamente apreciada en Francia. Por un lado, los portavoces del gobierno señalaron que esta invitación sólo correspondía a un protocolo ya establecido, en el sentido de que en 2017 se celebraba el centenario de la entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, por lo que era natural que el jefe de Estado de aquel país participe de esta celebración. Pero el ejército canadiense también desfiló ese día y el primer ministro de ese país, Justin Trudeau, decidió no viajar a París para no darle la mano a Donald Trump.
Sin embargo, los principales problemas del presidente francés se encuentran en el terreno doméstico. A su llegada al Palacio del Eliseo, Macron pidió a la llamada Cour des Comptes, el órgano de Auditoría del Estado, emitir un informe sobre la situación de las finanzas públicas del país. Como era de esperarse, los resultados no fueron nada halagadores para el gobierno anterior del ex presidente François Hollande. Contrariamente a lo anunciado por este último hace unos meses, Francia no estará en medida de respetar sus compromisos presupuestales frente a la Comisión Europea, si la trayectoria de gasto público no disminuye. Desde entonces, los ministros del área económica, compuestos en su gran mayoría por personalidades de derecha, han anunciado recortes a los ministerios, en particular al de la defensa nacional. A raíz de esto, la cúpula militar dio muestras de descontento. El jefe del estado mayor conjunto del ejército, el general De Villiers, hizo un pronunciamiento frente a los diputados de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, dónde hizo hincapié en su voluntad de preservar los recursos de los militares, que vivieron numerosos recortes durante el gobierno anterior. El problema es que este diálogo con los diputados fue filtrado a los medios de comunicación, y la respuesta del nuevo presidente fue fulminante. El 14 de julio, antes de la ceremonia militar, Macron hizo un pronunciamiento ante la cúpula militar, donde dejó claro que él es el jefe del ejército, y que por ende no era “necesario que se expresen desacuerdos en la plaza pública”. Pocos días después, el general De Villiers renunció a su cargo. Si bien Macron logró consolidar su autoridad frente al poder castrense, los franceses no aprobaron en su mayoría este hecho, y por el contrario han comenzado a tener dudas sobre la gestión del presidente, quien en un mes perdió una decena de puntos en las encuestas. Si Macron no da gestos de querer tener un diálogo con la sociedad en vez de querer a toda costa imponerse a los demás, es posible que los resultados de las próximas encuestas sean negativos para el presidente de Francia, así como que aumente la oposición a sus reformas.

* Director Ejecutivo del Observatorio Político de América Latina y el Caribe (OPALC), con sede en París.

Twitter: @Gaspard_Estrada

Violencia al alza

El pasado mes de junio, con 2 mil 234 homicidios dolosos, es el más violento en la historia del país por lo menos desde 1997, cuando el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) empezó a sistematizar las estadísticas delictivas a nivel nacional. Es un hecho que la violencia crece y alcanza cifras no vistas.
Antes, el mes de mayo de 2011, en el gobierno de Felipe Calderón, con 2 mil 131 homicidios dolosos, se calificaba como el más violento. En los primeros seis meses de 2017 el número de éstos llega a los 12 mil 150, más del 30 % que los registrados en el mismo periodo de 2016.
La proyección es que de seguir así, el 2017 terminaría con más de 28 mil asesinatos dolosos, que sería mayor al número de los registrados en 2011, con 27 mil 213 de éstos,  que se consideraba el año más violento en la historia del país.
En 2013, ya en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, el número de los asesinatos dolosos llegó a 23 mil 63, en 2014, a 20 mil 10, en 2015, a 20 mil 762 y en 2016 a 22 mil 935. En total 86 mil 770 en los primeros cuatro años de su gobierno, con datos del Inegi.
Si a esta cantidad se añaden los 28 mil asesinatos dolosos con los que se espera termine el 2017 el número subiría a los 114 mil 770. Cantidad igual a la de todo el sexenio del gobierno anterior. Y si se añaden los que pueden ocurrir en 2018, la suma podría rondar en los 140 mil.
El 51% de los homicidios que suceden en el país se concentran en 202 municipios, menos del 10% de los 2 mil 400 que tiene el país, ubicados en zonas que conforman los estados de Chihuahua, Durango y Sinaloa, de Tamaulipas y Nuevo León y la costa del Pacífico entre los estados de Colima, Michoacán y Guerrero.
La guerra declarada por Calderón contra el narcotráfico, en diciembre de 2006, disparó los índices de homicidios dolosos de 8 por 100 mil, la más baja de la historia moderna de México, a 22 por 100 mil habitantes. Esas cifras, con algunas variaciones, se mantienen en el actual gobierno que dijo, solo quedó en el discurso, que cambiaría la estrategia del sexenio anterior, pero asumió exactamente la misma, con peores resultados.
México, a pesar de estos números está lejos de ser el país más violento de América Latina y el Caribe, que es la región más violenta del mundo, y ocupa la posición diez. Antes están, entre otros, Venezuela, Honduras, El Salvador, Brasil, Colombia, Haití y Jamaica. Los tres primeros países con un índice de más de 80 homicidios dolosos por 100 mil habitantes.
Es evidente que la estrategia del presidente Calderón y la de Peña Nieto no reducen los niveles de violencia y más bien parece, ahí están los datos, que los incrementa. En los meses que quedan del actual gobierno no se pude esperar ningún cambio. Este tema debe ser central en la campaña presidencial y la ciudadanía tiene que exigir a los andidatos pronunciarse sobre él, para conocer sus  propuestas.

Twitter: @RubenAguilar

Economía y política para el desarrollo nacional (VI)

Para Claudia Sheinbaum.

Hemos expuesto causas históricas, técnicas y productivas, así como los problemas de competencia, confronta y crisis de desempeño del mundo globalizado en los que se inscriben las diversas naciones del mundo y la particular circunstancia de México por su vecindad y el férreo entramado de su relación con la principal potencia económica y política del planeta.
Economía y política se entrelazan dentro de un solo proceso donde la una es parte de la otra en forma recíproca, no tienen frontera, son distintas y a la vez se conjugan complementariamente, son capital y trabajo, patrones y trabajadores como sujetos contradictorios e interdependientes, protagonistas y determinantes de la estructura social de las naciones y del mundo como consecuencia de su confrontación y negociación, pero no sólo.
Hemos reconocido el desplazamiento económico y político de los trabajadores tras la individualización de las relaciones de trabajo (que se realiza mediante la subrogación del contrato) y la consecuente pérdida de la defensa colectiva, con base en lo cual se abre un espacio que da lugar para que se filtre y se constituya la preponderancia del sistema financiero y la confrontación de las principales potencias por la hegemonía mundial como asuntos de primer orden para los dueños del capital.
Las ganancias están en declive por el estrechamiento de los mercados (que no por mayor participación de los salarios en el producto interno bruto), y no hallan cómo destrabar la tendencia a la vez que se acumulan grandes masas de dinero de deuda y de las bolsas de valores. Se gana poco en el mercado de bienes y se gana mucho en el mercado financiero, al grado en que se congestiona la producción y se entrampa el capital financiero, la producción no tiene mercado de realización y por ende el financiamiento no tiene ámbito productivo de aplicación.
Ambos procesos se traducen en atonía del crecimiento económico real y sobreacumulación de dinero, precarismo del trabajo formal, desempleo, informalidad del trabajo y emigraciones masivas de las poblaciones pobres. Un mundo centralizado y polarizado. Un capitalismo en crisis que no se manifiesta en dificultades abiertas a la manera de una recesión o depresión porque sigue apoyándose en la profundización y ensanchamiento de la deuda y las superganancias dinerarias provenientes de la especulación que no del capital, en una clara distorsión política de la economía basada en la dominación del trabajo (donde el dinero hace las veces de oxígeno de un capitalismo con respiración artificial) que extiende sus posibilidades inflando una burbuja financiera y, ahí, su riesgo explosivo.
En este contexto se crea el falso dilema entre el libre comercio y el desarrollo interno bajo esquemas proteccionistas a la manera de molinos de viento donde tirios y troyanos se lanzan al embate a sabiendas de que ambas dimensiones del intercambio se rigen bajo la misma lógica de la competencia excluyente en donde la acumulación-centralización-exclusión les son consustanciales y que los encadenamientos multinacionales propios de la globalización resultan irreversibles, la especialización y la nueva división del trabajo no tienen reversa, nunca la han tenido por más que se nos antoje la idea de regresar a los orígenes donde estos malditos problemas de hoy eran inexistentes e impensables siquiera, el mundo en el que las cosas aún no tenían nombre y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo, sólo pudo regresar en la fantástica novela de Gabriel García Márquez.
La historia no tiene marcha atrás, por el contrario, habrá que subirse desde el reconocimiento objetivo y subjetivo del mundo global y sus contradicciones. Dejémonos de falsas disyuntivas y prácticas políticas excluyentes, mandando por Twit, Face y Whats App nuestro repudio a la globalización y el libre comercio e invocando una sociedad basada en la solidaridad de la patria a la manera de reconstituidos evangelistas, y adentrémonos al manejo de las contradicciones donde se funda el avance en la acumulación de fuerzas políticas informadas y formadas y el entramado de una correlación de éstas que impida morir en el intento. Operemos nuestra miopía y abandonemos el oficio de luchar y perder.
El abuso del diagnóstico de los síntomas de alto contraste dibuja una línea de chantaje donde la exhibición de los síntomas extremos de la desigualdad se usa para doblegar el sentimiento como motivación para la adherencia a la consigna del reclamo por las causas justas. Así se sustituye el reconocimiento de la intrínseca dificultad de crear hombres buenos sobre la base de la competencia excluyente, apartémonos de pedirle peras al olmo, discurso moral cuanto más voluntarioso y dejémonos de imaginar desarrollos autárquicos en medio de un mundo tensado por la dominación política y el ocultamiento de la crisis. Macondo es lección verdadera, dejemos el romanticismo supletorio de la conciencia y discutamos a fondo cómo se manejan los procesos en un mundo contradictorio, desequilibrado y desigual, y procesemos la construcción del cambio radical, escúchese bien, cambio radical, no aventuras de alto costo que se pagan con el retroceso personal, colectivo y de clase. Hay diversas lecciones en el escenario, volvamos la mirada a Brasil, no perdamos de vista a China y hagamos lo que nos corresponde. Son tiempos de reformas sustantivas, desde ahí, por ahora.
Nuestra oportunidad está en girar pausada y progresivamente hacia el desarrollo interno de capacidades productivas. Nadie ha inventado una forma distinta de ser económicamente fuerte y sin ese punto de apoyo la soberanía se torna quimera, la preponderancia financiera es frágil por demás, no opongamos al perverso ensueño neoliberal la honesta y endeble ilusión del sí se puede, la ausencia de la ciencia. Está bien el coraje electoral, la retórica y el triunfo mismo, pero el hecho de suyo no puede ser sustituto de capacidades productivas, económicas y políticas en el más amplio y estricto sentido de los términos. Lo que implica que no podemos dejar de emprender el cambio en la correlación de fuerzas políticas a través de las urnas pero no suponer que en ello está dada la transformación, tampoco podemos suponer que la transformación se hace por idea sobresaliente de académicos o liderazgos en ausencia de pueblos comprometidos más allá de la protesta y el voto, ni suponer que el desarrollo nacional se hace a base de ajustes administrativos o grandes obras aderezadas con políticas sociales más o menos robustas o grandilocuentes como se ha practicado por todo régimen local o federal de derecha, centro o izquierdas sin excepción, hasta ahora.
Tras entender la dificultad de desempeño de la economía global y la confrontación de los titanes, así como la dependencia como revelación de la insuficiencia de capacidades productivas de México y de los mexicanos para producir y vender en México y en el mundo, será preciso correr en forma paralela las emergencias de la pobreza y el empleo pero sobre todo atacar las debilidades de la capacidad e integración productiva por sectores, subsectores, ramas y principales productos con criterios y políticas diferenciadas por regiones y estratos de productores en forma gradual y progresiva, lo que presupone una matriz flexible de doble entrada como sistema que orienta el presupuesto público modificado y un arreglo negociado entre los dueños del capital y el mundo del trabajo, sustentado en el apoyo popular movilizado sin el cual no sería posible y mucho menos procesable en forma perdurable y para escapar de la dominación de los Estados Unidos habrá que negociar también con ellos mismos.
El financiamiento del mediocre crecimiento económico de México en los últimos 35 años proviene fundamentalmente del comercio exterior con el vecino país del norte y suponer que se puede romper esa relación y diversificarnos de un día para otro no es muestra de voluntad política sino de ignorancia. Ahora entonces, hablemos de las reformas para el desarrollo de la capacidad productiva de México, de la política-política para fundar un nuevo acuerdo nacional de transformación y de la inevitable negociación con Estados Unidos.

eperezharo@gmail.com

Nos tocó gobernar en uno de los peores momentos para México y el mundo: Peña Nieto

Ante un escenario mundial convulso, el Presidente Enrique Peña Nieto señaló que en tiempos difíciles se logra mucho cuando, más allá de “dimes y diretes o lo que pueda haber en un tuit”, se trabaja en equipo.
Sin mencionar a quién estaban dirigidas sus palabras, insistió que los comentarios en las redes sociales –por quienes desempeñan un cargo público– son bienvenidos y respetados, pero lo más importante es que cada uno se ocupe en sus responsabilidades y cumpla sus promesas.
Durante el lanzamiento del programa del Infonavit “Grandes Emprendedores”, el gobernador panista Carlos Mendoza dirigió un mensaje en el que habló de los problemas de Baja California Sur, elogió al Presidente y planteó su visión sobre la realidad del país.
“Como nunca antes, en una década, México ha debido enfrentar un entorno económico internacional muy difícil, lleno de retos, incertidumbre; un entorno en donde se pensaba que una sola persona tras un tuit podía más que el trabajo serio, que el trabajo responsable de toda una generación”, dijo.
Enseguida calificó como profesional y responsable la conducción económica del actual gobierno.
En respuesta, Peña Nieto insistió que en un ambiente complejo, México va por la ruta de crecimiento, dinamismo y mejor futuro.
“Nos tocó una época de grandes desafíos, de momentos convulsos y volátiles, no sé si los peores, porque ha habido otros momentos en la historia de la humanidad también muy complejos y difíciles, pero, sin duda, el que México le toca vivir es uno complejo y difícil como al resto del mundo le está tocando pasarla. Pero aquí lo importante es mantener la unidad, claridad de objetivos y todos resueltos a dar nuestra mayor aportación, esfuerzo, trabajo, en cualquier espacio de actuación pública, privada”, apuntó.
Defendió su lema “las cosas buenas no se cuentan, pero cuentan mucho”, pues reiteró que están ocurriendo avances no porque el Presidente lo decida, sino porque diversos sectores y personas han asumido su responsabilidad.
En ese diagnóstico también contribuyó hasta el director del Infonavit, David Penchyna.
“Hoy nos demostramos que los tiempos de incertidumbre se combaten con ideas y con reciedumbre de carácter, como usted nos lo ha demostrado”, aseveró.
En una unidad habitacional, donde entregó de manera simbólica créditos de vivienda a empleados del sector turístico, Peña Nieto prometió concluir el próximo año una nueva desaladora para dotar de agua a Los Cabos.
“Hay que correrle, Roberto. Manos a la obra”, le pidió al director de la Conagua, Roberto Ramírez.
Peña Nieto aprovechó para grabar sus spots rumbo su informe de gobierno en Cabo Pulmo, importante por sus especies marinas. El promocional hablará sobre las acciones a favor de la biodiversidad.