
La profunda división de la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre la crisis venezolana impidió ayer de nuevo que se aprobara una declaración en la reunión de cancilleres celebrada en Cancún (México).
El esperado encuentro, previo a la 47 Asamblea General de la OEA, terminó suspendido hasta una fecha por determinar, luego de que ninguna de las dos propuestas presentadas alcanzara los 23 votos necesarios después de tres horas de sesión y una de receso.
Los países impulsores de la reunión, liderados por México, anunciaron a su inicio que habían logrado los apoyos para sacar adelante un texto que pedía al gobierno venezolano la “reconsideración de la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente como está actualmente concebida”.
En ese documento renunciaban, para lograr el apoyo de algunas naciones caribeñas, a incluir demandas claves para ellos como la liberación de los políticos presos o el cese del enjuiciamiento de civiles en tribunales militares.
El canciller de Guatemala, Carlos Raúl Morales, quería someterlo a votación nada más comenzar la sesión, pero la canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez, tomó la palabra para dejar claro que su país no reconoce ni la reunión ni “la resulta que de ella devenga”.
Tras su discurso, Rodríguez salió de la sala y convocó una rueda de prensa en la que dijo que hay otros países que están considerando abandonar la OEA, sin indicar cuáles, después de que Venezuela pidiera su salida el 28 de abril -que no es efectiva hasta 2019- tras convocarse la primera reunión de cancilleres sobre su crisis.
Después de su intervención en la sesión, varios países aliados de la Alianza Bolivariana (ALBA), como Bolivia y Nicaragua, y del Caribe mostraron su rechazo a la reunión y denunciaron que no se les había incluido en las negociaciones de la propuesta de resolución.
Estas quejas dilataron el encuentro y provocaron un receso de una hora tras el que San Vicente y las Granadinas -fiel aliado de Venezuela- decidió mantener una propuesta de la Comunidad del Caribe (Caricom) que solo hablaba de un nuevo proceso de diálogo con algún tipo de acompañamiento internacional.
Así, forzó que tuvieran que votarse ambas propuestas, aunque al principio el canciller guatemalteco anunció que el Caricom había retirado su texto.
Este cambio se explica, según indicaron fuentes diplomáticas, en que el propio Caribe está dividido entre los países que son críticos con Venezuela -Bahamas, Guyana, Barbados, Jamaica, Belice y Santa Lucía- y el resto que sigue fiel al chavismo, que les ha subvencionado petróleo durante años con Petrocaribe.
Aunque el grupo de los 14 impulsores del encuentro trataron de blandir los 20 votos de ayer como un avance, lo cierto es que los países que les apoyaron son los mismos que han suscrito otras de sus iniciativas en la OEA, con un apoyo más o menos en función del momento.
La propuesta de este grupo fracasó por 20 a favor, 8 abstenciones, 5 en contra y una ausencia -la de Venezuela-, mientras que la del Caribe lo hizo por 8 apoyos, 11 abstenciones, 14 en contra y la misma ausencia.
Estados Unidos dio ayer señales de flexibilidad con el objetivo de lograr una declaración de consenso sobre Venezuela en la reunión de cancilleres de la OEA que se celebra en la ciudad mexicana de Cancún, antes del inicio de la Asamblea General del organismo panamericano.
Por otro lado, al menos un joven de 17 años falleció y al menos 48 heridos dejó el día número 80 de manifestaciones a favor y en contra del gobierno venezolano, lo que eleva a 75 la cifra de muertos en estas protestas, una jornada en la que la fiscal general, Luisa Ortega, advirtió que investigará la corrupción en las filas del chavismo.
La protesta opositora convocada para ayer llamada “Toma de Caracas” concentró a venezolanos de todo el país para manifestar en contra de la iniciativa presidencial de activar una asamblea constituyente para cambiar la Carta Magna, y para respaldar la reunión de cancilleres de la OEA que abordó la crisis de Venezuela.