Alejandro Gutiérrez / Agencia Proceso
Madrid
Griselda Triana, viuda del periodista Javier Valdez, asesinado el pasado 15 de mayo en Culiacán, Sinaloa, dijo aquí este lunes que espera que el presidente Enrique Peña Nieto “va a asumir la responsabilidad total del esclarecimiento del crimen de Javier y de todos los periodistas asesinados”.
Añadió: “Yo quiero creer que Peña Nieto de verdad está trabajando y que Peña Nieto está gobernando (…) que demuestre que de verdad hay gobierno, que demuestre que hay instituciones responsables de impartir justicia y hoy tiene la oportunidad de hacerlo, que no termine su período y no haya resultados”.
Hasta ayer, dijo, los resultados de las investigaciones por el esclarecimiento por el crimen de su compañero, que tiene a su cargo la Procuraduría General de la República (PGR), son “realmente nulos, mínimos”.
Y aunque advirtió que quiere “darles el beneficio de la duda y no matar la esperanza”, recordó que “las estadísticas no mienten” y ni 5% de los crímenes de periodistas están resueltos.
“A Javier ya lo mataron, pero no quiero matar la esperanza de que el asesinato se resuelva”, dijo la compañera de Valdez, quien está aquí para recibir la Placa de Honor a nivel póstumo que la Asociación de Periodistas de Madrid (APM) otorgará este martes 20 al periodista sinaloense.
Triana recordó que, tanto el director de Ríodoce, Ismael Bohórquez, como ella se han reunido con Carlos Sánchez, titular de la Fiscalía Especializada para Crímenes contra la Libertad de Expresión de la PGR, pero no hay avances y argumentan que hay muchas líneas de investigación, pero por el nuevo sistema de justicia penal, tienen que documentar todas las evidencias del caso.
En un emotivo mensaje que, incluso, arrancó los aplausos de los periodistas que cubrían la rueda de prensa, Griselda Triana denunció que el “crimen organizado se ha adueñado de estados y municipios completos y están incidiendo en todos los ámbitos de la vida económica, social, cultural y política del país, corrompiendo instituciones y devastando el tejido social”.
Los gobiernos de todos los niveles, lejos de combatir el narcotráfico, “se han convertido en cómplices de las organizaciones de criminales que igual trafican drogas, que trafican con mujeres para venderlas en los prostíbulos, ‘cobran piso’, secuestran y extorsionan a empresarios, violan a niñas y a jóvenes los inducen con drogas cada vez más destructivas”.
Siguió: “Aquí sobra preguntarnos qué gobiernos están coludidos con el crimen. Puede asegurarse que todos los gobiernos de todos los partidos, unos más y otros menos, encubren más por complicidad que por miedo”.