EFE
Brasilia / Río de Janeiro
La justicia electoral brasileña retomó ayer un proceso que puede desalojar del cargo al presidente Michel Temer por supuestas irregularidades en la campaña de 2014 y que determinará tanto la suerte del mandatario como la del propio país.
Por primera vez desde la democratización que siguió a una férrea dictadura que gobernó entre 1964 y 1985, Brasil enfrenta el riesgo de perder a su segundo presidente en menos de un año.
El proceso, suspendido el pasado abril y retomado ayer, intenta establecer si hubo financiación ilegal y otras irregularidades en la campaña que compartieron Dilma Rousseff y Temer, aupado al poder tras la destitución el año pasado de quien encabezaba la fórmula en 2014.
La primera de las audiencias fue dedicada a escuchar el alegato de la acusación y el descargo de las defensas, que Rousseff y Temer, ayer completamente enemistados, ejercen por separado.
La acusación fue contundente y afirmó que existen “incontables” elementos y testimonios que, desde su punto de vista, prueban que la campaña de ambos constituyó “un innegable abuso de poder económico y político”.
“Hubo clara ilegalidades en la financiación”, pero también “hubo fraudes hasta en la divulgación de datos falsos, según los cuales 40 millones de brasileños habían salido de la pobreza y era mentira”, dijo el abogado Flavio Henrique Costa.
En nombre de Rousseff, el abogado Flavio Caetano sostuvo que los cargos “se basan en falsos testimonios y pruebas inválidas” y exigió la “nulidad” del proceso, un punto en el que coincidió la defensa de Temer, quien sería el gran beneficiado de ello, pues salvaría el mandato que heredó de la ahora ex mandataria.
Entre los “falsos testimonios”, citó los dados por ex directivos del grupo Odebrecht, implicado en el escándalo de Petrobras, según los cuales esa empresa donó a la campaña de Rousseff y Temer al menos 150 millones de reales (unos 45 millones de dólares), de los cuales un tercio fueron acordados como sobornos y no se declararon.
“Esta acción debe ser declarada improcedente y mantener la plena validez de los 54 millones de votos conquistados en las urnas”, dijo Caetano, al reiterar una propuesta de la defensa de Temer.
En tanto, la detención del ex ministro de Turismo brasileño Henrique Alves, acusado del cobro de sobornos para la construcción de uno de los estadios sede del Mundial de fútbol de 2014, abre un nuevo capítulo en la larga lista de desvíos descubiertos con la excusa del torneo deportivo.
