
El presidente Donald Trump anunció ayer que Estados Unidos se retirará del Acuerdo de París contra el cambio climático, al que consideró “muy injusto” para su país, lo que generó el rechazo en los líderes de las principales naciones que suscribieron el acuerdo.
El mandatario anunció en los jardines de la Casa Blanca que tomó la decisión “por el bienestar de los ciudadanos estadunidenses”. Además señaló que el acuerdo suscrito en París por el gobierno de su antecesor, Barack Obama, era el “ejemplo más reciente” de Washington firmando tratados que no benefician a Estados Unidos.
“Vamos a salir, pero comenzaremos a negociar y veremos si podemos alcanzar un acuerdo que sea justo”, afirmó Trump dejando entrever su deseo de negociar un nuevo tratado climático.
“Como alguien a quien le importa mucho el medio ambiente no puedo apoyar con la conciencia tranquila un acuerdo que castiga a Estados Unidos”, añadió.
El mandatario dijo que debía quedar en claro que un nuevo tratado debe ser mejor para los trabajadores estadunidenses y apuntó que el actual es a costa de los ciudadanos de su país. Trump dijo que quería un acuerdo justo y añadió que si esto se lograba iba a estar bien y si no, también.
Alemania, Francia e Italia lamentaron el anuncio y rechazaron la demanda de Trump de renegociar el acuerdo en un comunicado conjunto difundido tras el anuncio.
Los tres líderes europeos señalaron que tienen la “firme convicción de que el Acuerdo de París no puede ser renegociado, porque representa un instrumento vital” para el planeta, las sociedades y las economías del mundo.
En un momento en el que la desconfianza y las tensiones enturbian las relaciones con Trump, China y Alemania reforzaron ayer su alianza en la defensa del Acuerdo del Clima de París.
El primer ministro de China, Li Keqiang, de visita en Berlín, reiteró ante la canciller Angela Merkel su compromiso de mantenerse fiel al pacto alcanzado en 2015 para luchar contra el cambio climático.
El Acuerdo de París, sellado en diciembre de 2015, fue negociado por primera vez por casi todos los países del mundo. La salida de Estados Unidos -el segundo emisor mundial de gases de efecto invernadero después de China- es un duro revés para el acuerdo.
Si bien China ha asegurado que piensa seguir respetándolo, se teme que la decisión estadunidense genere una reacción en cadena entre los 195 países firmantes.
La decisión permite a Estados Unidos comenzar a retirarse del acuerdo, lo que no se completará hasta 2020, cuando se espera que Trump se encuentre en medio de la campaña de una eventual reelección. Mientras tanto, su administración no se regirá por los compromisos realizados durante la era Obama para limitar las emisiones.
Para Trump, el Acuerdo de París puso en desventaja financiera a Estados Unidos en relación con otros países. “Esto tiene menos que ver con el clima y más con otros países obteniendo ventajas financieras por sobre Estados Unidos”, añadió Trump en el Rosedal de la Casa Blanca.
“Líderes extranjeros en Europa y Asia no deberían tener que decir más respecto de la economía de Estados Unidos que sus propios ciudadanos o representantes electos”, afirmó.
El presidente apuntó de esta forma a las restricciones al uso de carbón en Estados Unidos, mientras que China y Europa pueden seguir construyendo plantas de procesamiento de carbón.
El mundo se decepciona de Trump y apoya el “irreversible” Acuerdo de París
Gobiernos, organizaciones y personalidades mundiales expresaron ayer al unísono su “decepción” por el anuncio de Trump, de retirar a su país del Acuerdo de París sobre el cambio climático, que muchos calificaron como “irreversible” y “necesario”.
De inmediato, dicha decisión fue calificada por organizaciones supranacionales, entre ellas la ONU y la Unión Europea (UE), como “muy decepcionante”, ya que, entre otras, desecha metas como la propuesta por el ex presidente Barack Obama de reducir a 2025 las emisiones de gases hasta un 28 por ciento respecto a los niveles de 2005.
El presidente francés, Emmanuel Macron, dijo ayer que la decisión de su par estadounidense, Donald Trump, de retirar a su país del Acuerdo climático de París constituye “un error tanto para Estados Unidos como para nuestro planeta”.
Asimismo, lanzó un mensaje dirigido especialmente a Estados Unidos, país al que calificó como una “gran nación”: “No se equivoquen: en clima no hay plan B, porque no hay planeta B”, afirmó.
La ola de críticas sobrevino con fuerza también en el propio país de Trump, en donde, a excepción de los legisladores del Partido Republicano al que pertenece, la decisión fue rechazada por poner a Estados Unidos junto a Nicaragua y Siria, las únicas dos naciones no firmantes de los compromisos medioambientales.
Obama, en esa línea, lamentó que Trump haya ubicado a Estados Unidos en “el pequeño puñado de países que rechazan el futuro” y dijo que confía en que sus estados, empresas y ciudades “darán un paso al frente y harán aún más para liderar el camino”.
También 61 grandes ciudades y estados de Estados Unidos, entre ellos Hawai, Minesota, Washington, California, Alaska, Arkansas, Arizona, Kansas, Colorado, Maine, Carolina del Norte, Connecticut y Nueva York, se rebelaron contra la retirada del pacto, que Trump deja con frases como “fui elegido para gobernar Pittsburgh, no París”.
El gobierno de Canadá se declaró “profundamente decepcionado” por una decisión que provocará que las regiones del mundo más vulnerables medioambientalmente se hayan quedado sin un aliado “clave”.
En América Latina, una de las zonas del planeta que corre más riesgo según expertos, países como Brasil, México, Chile, Bolivia, Panamá y Costa Rica declararon su “profunda decepción” y exigieron la aplicación del pacto climático y subsanar, como lo calificó el presidente boliviano, Evo Morales, una “alta traición” a la Tierra.
México reafirmó su “apoyo irrestricto y compromiso” con el Acuerdo y continuará “implementando las metas establecidas en su Contribución Prevista y Determinada a Nivel Nacional”.
Por otro lado, el gobierno de Trump pidió este jueves a la Suprema Corte que readmita su controvertida medida de prohibir el ingreso a Estados Unidos de ciudadanos de seis países de mayoría musulmana, pese a sus reiterados traspiés en los tribunales menores.