Lourdes Chávez
Chilpancingo
El director de Clubes Unidos Guerrerenses del Medio Oeste, Erasmo Salgado Jiménez, no descartó que haya alguna reducción en el envío de remesas a México de los paisanos que radican en Estados Unidos, si continúan las amenazas del presidente Donald Trump de deportaciones masivas, que ya está provocando el encarecimiento de productos en algunos negocios y afectado transacciones de bienes raíces, aunado al aumento de los impuestos este año.
Desde Chicago, Ilinois, confirmó que con y sin documentos de alguna forma los migrantes le temen a Donald Trump, un político impredecible, que actúa más allá del Partido Republicano que lo postuló.
El presidente de la Federación Binacional de Migrantes Guerrerenses, Gaudencio Vélez Catalán, desde los Angeles, California, estimó que el flujo de las remesas continuará en la misma intensidad, particularmente ahora que el dólar americano está bien posicionado en el mercado internacional, y rinde más en México. Explicó que antes se pagaba en 18 pesos, ahora ronda los 21.
Consultados por separado sobre la posibilidad que señaló la secretaria de Migrantes y Asuntos Internacionales de Guerrero, Silvia Rivera Carbajal, de que el envío de remesas puede reducirse, porque ha sabido que los migrantes no están saliendo a trabajar por el miedo a ser arrestados, después que el Banco de México reportó que en 2024 se rompió otro récord en el envío de dinero de paisanos de Estados Unidos a México. Guerrero se mantuvo en el noveno sitio nacional.
Erasmo Salgado Jiménez informó que en lo que va del nuevo gobierno federal, ha sabido que varias empresas han realizado recortes de personal en Chicago, independientemente de que tengan documentos de residencia o no.
Sin embargo, estimó que puede ser muy pronto para determinar una afectación radical. Habría que esperar a que llegue el verano, a ver si se siguen organizando las carnes asadas y las reuniones en las yardas, como se le conoce a los jardines cubiertos de pasto en las casas en EU, que organizan los paisanos con regularidad.
Aclaró que en Chicago, en esta época del año por el frío, la industria de la construcción no puede trabajar fuera. Realizan trabajos en interiores, lo mínimo.
Pero coincidió en que puede haber una crisis, porque observa algunos cambios. Indicó que antes veían casas en venta, donde lo usual es que la propiedad se somete a una subasta y la compra el que ofrece el monto más alto. Recientemente notaron dos edificios de apartamentos abandonados en avenidas principales. Al parecer, se retiraron las ofertas ante la posibilidad de deportaciones.
Asimismo, indicó que a mediados de marzo, la mayoría de los ciudadanos pagan impuestos por las propiedades, casas y vehículos que llaman “aseguranzas”. En su caso pagará mil dólares más que el año pasado por su vivienda. En otros casos, los propietarios pueden incrementar sus rentas.
También dijo que la aseguranza del automóvil es para todos, con documentos o no, y se paga cada seis meses, y subió 400 por ciento.
Como parte del efecto Trump, dijo que un negocio de productos guerrerenses aumentó al doble sus costos, que por otro lado, aún se mantienen regulares. “Creo que se va a venir ese gran problema, no sé si Trump lo va a poder detener, y es provocado por las políticas de él”.
Migrantes, moneda de cambio
Vélez Catalán indicó que en Los Angeles los paisanos están saliendo con normalidad, el gobierno no está persiguiendo y hostigando migrantes en el trabajo ni en los campos.
Estimó que las detenciones que han ocurrido son por estar en el lugar y la hora equivocada, ya que la amenaza de deportaciones que se debate en los medios y desde las redes sociales han sido un instrumento político, y los migrantes, una moneda de cambio.
“El tema de Donald Trump era otro, dijo ‘les voy a subir los aranceles y les voy a regresar a los migrantes porque no paraban las caravanas famosísimas y por no combatir a la delincuencia”.
Si el discurso de persecución a migrantes es de presión política a los países de origen, consideró que los mexicanos y residentes de otras nacionalidades seguirán sosteniendo distintos sectores económicos en Estados Unidos, y las remesas seguirán fluyendo considerablemente a sus países de origen.
“El dólar americano tiene valor significante, es el momento bueno para enviar dinero a México, de 18 pesos antes, ahora se paga a 21 y el dinero rinde allá. Mucha gente quiere que su dinerito crezca”.
Como ejemplo, señaló que el lunes de la semana pasada hubo una manifestación masiva en que cerraron las autopistas 5 y 60 en Los Angeles, “era un buen momento para que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) comenzara los arrestos porque se violaron derechos de terceros, “pero no hubo absolutamente nada, no hubo incidentes, se marchó pacíficamente con miles de personas que anduvimos por ahí. Desafortunadamente estamos siendo utilizados con fines políticos”.
Explicó que por su empleo, anda de un lado para otro, y ha notado que las empresas siguen haciendo contrataciones y ve a las personas laborando. “Sí, hay rumores que dicen que la ICE está en un lado, en otro lado, he tratado de ir a los lugares que dicen que andan y no he visto nada. Es psicosis lo que están sembrando en la ciudadanía”.
Recordó que entre los decretos que firmó el presidente el primer día de gobierno, se encuentra uno para la deportación de personas que ingresaron al país de manera reciente por una solicitud de asilo humanitario, ya que mediante este mecanismo entraron a Estados Unidos los integrantes de la pandilla venezolana Tren de Aragua.
Confirmó que habrá muchas deportaciones de quienes entraron por este mecanismo, de centroamericanos y mexicanos, como ya advirtieron defensores de derechos humanos. Esto, porque en la administración anterior de Joe Biden, esta vía abrió la puerta a los venezolanos, entre los que llegaron integrantes de la pandilla Tren de Aragua.
“Serán citados a la corte porque están en proceso de regularización, pero como ya no existe, van a enviar muchas cartas para informar que el asilo les fue negado para que tengan la oportunidad de salir del país por sí mismos, pero nadie se va querer ir. El gobierno norteamericano no persigue, deja que ocurra algo para la detención y el arresto y ahí se cobran todos los malos registros que se tengan pendientes”.