
José Miguel Sánchez
Chilpancingo
El obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González Hernández, invitó a los feligreses “a mirar la realidad actual”, en la que advirtió hay casos en los que personas inocentes son castigadas, encarceladas o incluso pierden la vida, mientras que quienes cometen delitos no siempre enfrentan consecuencias.
Durante la misa por el Domingo de Ramos, celebrada la mañana del domingo, González Hernández pidió en su homilía por los muertos inocentes y para que sus decesos sirvan para traer la paz y “conversión” a quienes los provocan, en alusión a los integrantes de los grupos de la delincuencia organizada.
González Hernández llamó a reflexionar sobre las injusticias que enfrentan personas inocentes, al recordar la pasión de Cristo como un ejemplo vigente de sufrimiento injusto.
Explicó que Jesús fue sometido a un juicio injusto, a pesar de su inocencia y condenado a morir en la cruz, lo que forma parte del misterio pascual que se conmemora en estos días.
Con el ejemplo de este pasaje bíblico, el obispo invitó a los fieles a mirar la realidad actual.
“Que la muerte de los inocentes no quede esteril, que traigan frutos, eso pidamos en esta Semana Santa, que los inocentes que mueren traigan frutos para el mundo, traigan frutos para la humanidad de conversión, para todos aquellos que provocan sus muertes. Traiga conversión para nosotros mismos, de que no deseamos la muerte a nadie, sino la vida”.
El obispo llamó a sus feligreses a seguir el ejemplo de Jesús y ser humildes. Dijo: “El que se humilla, será ensalzado por Dios, el que se humilla, será levantado por Dios”.
El obispo encabezó la procesión del Domingo de Ramos, que inició en el parque Unidos por Guerrero, recorrió la avenida Miguel Alemán y culminó en el zócalo de Chilpancingo, donde fue celebrada la misa que marca el inicio de la Semana Santa.
La procesión del Domingo de Ramos, que rememora la entrada de Jesús a Jerusalén, cinco días antes de su crucificción, inició a las 7:30 de la mañana, en el parque Unidos por Guerrero, y avanzó con dirección al norte hacía la Plaza Cívica Primer Congreso de Anáhuac, donde se celebró una misa.
Asistieron alrededor de 500 feligreses con sus ramos de palmas, que fueron bendecidas por el obispo al término de la misa. Ya en la Plaza Cívica se sumaron otras 500 personas, quienes escucharon las palabras del obispo.
Al término de la misa, el obispo se retiró sin contestar las preguntas de los reporteros.




