
Zacarías Cervantes
Chilpancingo
Durante su homilía con motivo del 25 aniversario de la canonización de los mártires guerrerenses San David Uribe y San Margarito Flores, en la Rectoría del Santuario de los Mártires de Chilpancingo, el obispo José de Jesús González Hernández contó que ambos dieron su sangre y su vida por los derechos humanos y por la paz “aunque ahora ya está “muy debilitada”.
“Gracias a estos dos mártires que lucharon, dieron su sangre y su vida por la fe, por la patria, por la libertad, por la salud, por los derechos humanos, para bien nuestro, tenemos la paz, aunque ya muy debilitada, pero estamos unidos en la fe, en el amor, en la patria, con esos valores”, explicó el clérigo durante la misa que fue transmitida vía Facebook.
Y luego dijo que, ahora, “no estamos tan lejos de lo que les pasó a nuestros mártires hace casi cien años (durante el periodo de la guerra cristera), no estamos tan distintos de lo que está pasando ahora, perseguidos de otra manera, ideológicamente perseguidos”.
González Hernández indicó que nada más por pedir estar en paz, que estemos unidos y por creer en esta fe, “nos odian”.
“Hay gente que tiene odio en su corazón y llevan como un volcán adentro, cuando ven a alguien como ustedes, en paz, gritan, hacen ruido, dicen malas palabras, como que no quieren vernos felices y unidos, trabajando por el bien de todos”, reprochó
Se quejó que: “Nos odian, nos dicen cosas nada más por profesar nuestra fe, y cuál es el remedio?, pues aquí está el remedio: perdonar”.
Dijo que, como Jesucristo, San David Uribe y San Margarito Flores, perdonaron a la hora en que los iban a fusilar, “pedían a Dios que no les tomaran en cuenta esos delitos. Así como Cristo, dijeron: Padre perdónales, pedían perdón a Dios por los que les hacían el mal”.
Sin embargo, dijo a sus feligreses que “nosotros todavía no podemos perdonar a los que nos hacen daño, queremos venganza, queremos que sufran como nos han hecho sufrir, cuando te desaparecen, cuando te cobran ilegalmente, cuando te odian, quieres que se haga justicia y no la hay”, reprochó.
Añadió que ante lo que se está viviendo, “solo Dios y la sangre del cordero tienen la salvación. No tenemos a quien recurrir, solo a nuestra fe, solo delante de Dios, del Santísimo tenemos nuestra salvación y en ellos confiamos, en Dios y en Jesús”.
Añadió que el camino que recorrieron los dos mártires, “va a ser nuestro camino, unos más otros menos, pero a todos se nos va a ir exigiendo el testimonio de nuestra fe y ellos fueron nuestros pioneros”.
Recordó que en el año 2000 fueron canonizados 25 mártires por el papa Juan Pablo Segundo y entre ellos estaban los dos guerrerenses, David Uribe y Margarito Flores, nuestros santos mártires cristeros que defendieron la fe, resistieron a las persecuciones y dieron su vida.
“Nosotros sabemos que Guerrero es un estado persistente, que no pierde su fe, a pesar de todo hay fe, hay cariño a nuestra fe y eso hay que irlo fortaleciendo cada día”
Insistió que solo en Dios se encuentra la salvación, es lo que nuestros mártires dijeron antes de fusilarlos.
Recordó que San David y San Margarito fueron fusilados en 1927, “son ya casi casi 100 años de su martirio”.
El obispo González Hernández concluyó con las arengas de “¡Viva Cristo Rey!”, “¡Viva nuestra Santa virgen de Guadalupe!”, “Vivan nuestros cristeros”, “Viva el pueblo”, “Viva nuestra fe”.
