Busca la Marina a la hostess del yate Litos a tres millas mar adentro de Punta Bruja

Ramón Gracida Gómez

La Secretaría de Marina (Semar) efectuó una búsqueda de la hostess del yate Litos, Abigail Andrade Rodríguez, a tres millas mar adentro de Punta Bruja porque su hermano Enrique recibió información de que buzos de Estados Unidos encontraron indicios de un barco hundido con personas adentro a 80 metros de profundidad.
Vía telefónica, Enrique Andrade Rodríguez señaló que se requiere equipo “más sofisticado” del que cuenta actualmente la Semar porque la localización de su hermana se está alargando sin que haya resultados.
Agregó que la búsqueda de los cuatro desaparecidos del yate Litos se efectúa día tras día, según personal de la Semar, y este jueves el recorrido consistió en dos puntos distintos, uno de ellos fue atrás de la isla de La Roqueta y el segundo en Punta Bruja.
Enrique se subió a la embarcación que acudió a la isla de La Roqueta porque atrás de ésta se han encontrado pertenencias de los marineros desaparecidos y precisó que los seis buzos que participaron se sumergieron a 50 metros de las rocas donde también han buscado.
Cada pareja de buzos se sumergía por media hora y dos entraron con más metros de profundidad, pero por menos tiempo porque “entre más profundidad es, hay más riesgo para ellos”, indicó Enrique.
El segundo lugar de búsqueda fue cerca de Punta Bruja y a este punto llegaron por una información que recibió Enrique de que buzos de Estados Unidos buscaron en diciembre en esta zona con equipo “sofisticado” y encontraron indicios de una embarcación hundida con personas adentro.
Lo malo de la coordenada que le dieron es que “falta un número, me dan de referencia como tres millas, pero no me dicen si a lo largo de Punta Bruja o no me dicen si a lo ancho”, explicó Enrique Andrade.
“Lo más lógico es que sea a lo ancho, entonces me marca el otro punto que son 80 metros de profundidad”, agregó y subrayó que sólo dos embarcaciones tuvieron la misma trayectoria de Litos, que salió de Puerto Marqués a la Base Naval.
Expuso: “las personas estas que llegaron a apoyar con su sonar, comentan que ahí hay una embarcación hundida a 80 metros, a tres millas de Punta Bruja y que supuestamente hay cuerpos adentro de la embarcación”.
Señaló que sigue la duda de qué pasó con el yate Litos porque al parecer “se destruyó en la isla de La Roqueta, pero pues hay versiones de que aquí lo que pudo haber pasado, se pudo haber partido, se pudo haber dividido y pues una parte se fue para allá y otra parte quedó ahí en ese punto que me dieron”.
Enrique Andrade dijo que los integrantes de la Semar no le reportaron si encontraron objetos en este punto que él les proporcionó y en el que estuvieron buscando a la par de la isla de La Roqueta, donde tampoco hallaron ningún indicio.
Señaló que en su momento no supieron que buzos extranjeros buscaron en Acapulco porque los familiares sólo se refieren con el personal de la Semar para organizar las búsquedas de los marineros desaparecidos.
Hizo un llamado a las autoridades para que traigan equipo más sofisticado porque la Semar tiene drones, pero “no sirven porque la parte de abajo del mar hay corriente, entonces cuando bajan el dron es en balde porque el dron no va hacia abajo, sino que la misma corriente lo arrastra”.
Pidió que se acelere la búsqueda “porque si no, así nos podemos llevar un año, año y medio, dos años, y si realmente no tienen el equipo sofisticado, pues esto se va a prolongar mucho tiempo”.
El martes pasado los familiares de Abigail fueron citados en la Fiscalía General del Estado (FGE), donde les entregaron un cinturón y tres playeras de la joven hostess y les indicaron que estas pertenencias fueron recuperadas en la isla de La Roqueta.
Explicó que el proceso de estas pertenencias comenzó con el hallazgo de parte de la Semar y después se las presentaron a los familiares en la reunión semanal de los martes en la Base Naval; posteriormente en la FGE “según hacen una investigación, pero realmente que tú digas que hacen pruebas a la ropa, de que si contiene sangre o si la traía puesta la persona ese día, no lo hacen”.
El yate Litos, contratado para paseos de recreo, desapareció con cuatro tripulantes: el capitán Ulises Díaz Salgado, el ingeniero Fernando Parra Morales, la hostess Abigail Andrade Rodríguez y el marinero Alejandro Sandoval Ugarte.

Organizan familiares oración colectiva en honor de tripulante desaparecida

Familiares y amigos de Abigail Andrade Rodríguez, tripulante del yate Litos que se encuentra desaparecida desde el paso del huracán Otis, en la ceremonia que realizaron la tarde ayer en la playa Carabalí Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

“¡Abi, te estamos esperando!”, exclamaron frente al mar unos 25 familiares de Abigail Andrade Rodríguez, hostess del yate Litos, durante una oración colectiva que se realizó en playa Carabalí la tarde de este jueves, a 37 días de su desaparición tras el paso del huracán Otis.
La emotiva ceremonia religiosa empezó a las 6 de la tarde. Los asistentes, casi todos vestidos de blanco, formaron un círculo y pidieron a Dios que la joven Abi, madre de tres niños, regrese a su casa.
El yate Litos es una de las embarcaciones con más tripulantes desaparecidos. Son cuatro: el capitán Ulises Díaz Salgado, los marineros Fernando Parra Morales y Alejandro Sandoval Ugarte; y la hostess Abigail Andrade Rodríguez, quien se dedicaba desde hace ocho años a mantener limpias las instalaciones para los invitados.
La cifra oficial de desaparecidos es de 30 personas y de acuerdo con un recuento de El Sur, son 25 las personas que no han sido localizadas en el mar, cuya última ubicación es la embarcación donde laboraban, principalmente en el Club de Yates, La Marina de Acapulco o Marina de Puerto Marqués, como es el caso del yate Litos. Los otros cinco desaparecidos son de los hogares que fueron arrastrados por la lluvia y el viento.
Una mujer fue la encargada de guiar las oraciones y las peticiones, para que la hostess desaparecida, de las pocas mujeres no localizadas en el mar por los estragos que ocasionó el meteoro en las primeras horas del 25 de octubre, sea hallada.
Un joven cantó con su guitarra otros rezos, lo que emocionó más a los familiares de Abigail y algunos empezaron a sollozar. A otros se les humedecieron sus ojos y otros tantos abrazaron a los que tenían a su costado.
Una de las hermanas de Abigail, quien tiene tres, un hombre, Enrique, y dos mujeres, abrazó a los niños que estaban en medio del círculo durante un lapso de varios minutos. Un largo silencio, después de uno de los cantos, resaltó el ruido de las olas que rompían a unos metros de los asistentes y el agua llegó a los pies de algunos de ellos.
Un fuerte color naranja iluminó el cielo. Ya no se veía el sol por las nubes y el atardecer empezó a avisar que el día acababa y comenzaba la noche. Algunos hombres corrían en la playa, otra pareja observó desde unos metros de distancia la ceremonia, y una señora, de tez delgada y pelo cenizo, intentaba pescar con un hilo.
En una realidad totalmente opuesta a la lúgubre, pero esperanzadora oración colectiva, decenas de personas bailaban en el restaurante Carabalí, en el regreso del tradicional jueves pozolero, con música en vivo y show de imitadores, que se escuchaba a unos 150 metros de distancia.
Alrededor de las 6:30 de la tarde, los familiares rompieron el círculo de oración y formaron una hilera frente al mar, cuyo oleaje se intensificó en pocos minutos. Al fondo, prácticamente afuera de la bahía, se veía un barco. No había gente dentro del mar a muchos metros a la redonda.
Una familiar no contuvo más el llanto y lo soltó de un solo golpe, era la tristeza de no encontrar a Abigail a un mes y una semana del paso del huracán Otis. Otras dos personas empezaron a fumar.
Por turnos, cada uno de los asistentes se adentro unos dos metros al mar, decía algo en voz baja y luego tiraba una flor blanca, algunos de ellos realizaron el pequeño acto simbólico de manera solitaria.
Otros, en pequeños grupos de dos o tres personas, acudieron a tirar varias flores, como fue el caso de Enrique, quien ha bloqueado la Costera por varias horas, para exigir a las autoridades que amplíen la búsqueda de los marineros desaparecidos.
Una de las tías de Abigail, Tere, vecina de la popular colonia La Laja, donde creció Abi, animó a los asistentes con la solicitud de gritar el nombre completo de su sobrina tres veces: “¡Abigail Andrade Rodríguez!”, y luego empezó el coro: “¡Abi, te estamos esperando!”.
Los familiares de la marinera se quedaron viendo la enorme bahía de Santa Lucía, de donde esperan que salga Abigail. Algunas flores flotaban en el mar, otras se deshicieron con el rompimiento de las olas y los pétalos regresaban a la arena.