
Brenda Escobar
Zihuatanejo
Enfermos de insuficiencia renal, acompañados de sus familiares, se manifestaron por segunda ocasión afuera de la sala de urgencias del hospital IMSS-Bienestar de Zihuatanejo, para exigir que la empresa que da el servicio subrogado de hemodiálisis agilice el mantenimiento de las máquinas con las que les filtran la sangre.
Los pacientes dijeron que, al día de hoy, ya han fallecido seis pacientes porque no tuvieron su sesión de hemodiálisis a tiempo.
El 19 de diciembre, la empresa Comermex Ozuba suspendió el servicio de hemodiálisis a los 120 pacientes que se atienden en esa clínica, provenientes de los municipios de Costa Grande, con el argumento de que se le daría mantenimiento a las máquinas, por lo que fueron enviados a la clínica subrogada que atiende a los pacientes del IMSS en esta ciudad. Esto, luego de que se manifestaron el sábado 21 de diciembre.
La inconformidad aumentó entre los pacientes y sus familiares, porque aunque algunos ya fueron atendidos en la clínica del IMSS, no les volvieron a dar una siguiente cita, “porque ellos también están saturados de trabajo, que ya tienen programado para sus enfermos y a nosotros sólo nos dijeron que estemos pendientes, para ver si sale un espacio. Nosotros estamos luchando contra el tiempo, queremos que se nos dé el servicio aquí en el hospital”.
Este jueves, desde las 8 de la mañana, algunos de los pacientes, acompañados de sus familiares, se manifestaron afuera de urgencias mostrando pancartas en las que pedían a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda que intervenga para que se le dé prisa “a lo que sea que le estén haciendo a las máquinas”.
Uno de los pacientes, Abel Salazar Sánchez, señaló que para los enfermos de insuficiencia renal “es de vida o muerte” recibir las sesiones de hemodiálisis, al menos tres veces por semana, para mantenerse vivos y que la mayoría de los pacientes que acuden a esta clínica son de escasos recursos económicos, que no pueden pagar su tratamiento en consultorios privados, pues cada sesión oscila entre mil 600 y mil 800 pesos, “haga cuentas. Se necesitan tres sesiones por semana, no hay dinero que alcance”.
Otro de los pacientes comentó que luego de que recibió su sesión de hemodiálisis, ese 19 de diciembre, empezó a tener malestar, razón por la que su familia lo llevó a internar a una clínica privada, donde le cobraron 30 mil pesos por estabilizarlo y hacerle estudios de laboratorio, “me dijeron que llevaba yo una bacteria y fue ahí en la clínica donde la agarré”.
Aseguraron los familiares que desde que la actual empresa está al frente de la clínica, ya no se cumple con el protocolo sanitario que antes se tenía, desde ponerles cubrebocas, botas y batas desechables, así como llevar un control más estricto de sus estudios de laboratorio, para garantizar que los pacientes que entran a tomar su sesión no vayan infectados con algún virus o bacteria, “incluso, hasta niños han llegado a estar adentro de la clínica. No hasta donde están las máquinas, pero sí adentro, eso no debería de ser ni de permitirse”.
Los manifestantes fueron atendidos afuera de la clínica, por parte del supervisor de la clínica, de la Secretaría de Salud estatal, Eduviges Corrales, y la nefróloga Mariela González, quienes no pudieron decirles con certeza cuándo va a reanudarse el servicio, sólo les dijeron que este viernes por la tarde, por parte de epidemiología, podrían hacerles llegar la indicación para que vuelvan a abrir la clínica y que de ser así, entonces el sábado 28 ya estarían atendiéndolos, pero que mientras tanto, sólo los pacientes que no han recibido ni una sola sesión en estos días serían enviados a la clínica del IMSS.
Una familiar de un paciente, le dijo al servidor público que su papá se encuentra delicado de salud, pues aunque fue uno de los primeros que le recibió su sesión en la clínica del IMSS, no le han vuelto a dar fecha para una nueva, “le han estado dando fiebres muy elevadas, de hasta 40 grados. Sus piernas ya no le responden, ahorita ando consiguiendo dinero para llevármelo a Lázaro Cárdenas, yo no quiero que se me muera mi papá”.
Otro paciente dijo que la está pasando muy mal, pues no les permiten beber agua, “tengo casi una semana sin tomar agua, esperando que me den mi sesión, porque tengo miedo de quedar ahí en la máquina, de no aguantar la hemodiálisis”.
Se buscó vía telefónica a la presidenta de la Comisión de Salud del Congreso local, Beatriz Vélez Núñez, para saber de qué manera estaría ella interviniendo en la situación de estos pacientes, pues es el Legislativo el que asigna el presupuesto para el funcionamiento de esta clínica, pero no contestó.
