
Karina Contreras y Daniel Velázquez
Las intensas lluvias de la madrugada de este miércoles causaron que el agua se metiera unos 20 centímetros a algunas casas de la unidad habitacional Alejo Peralta II, ubicada en la carretera crucero de El Cayaco-Puerto Marqués, quienes manifestaron que el temor los mantuvo despierto desde las 3 de la mañana.
Desde hace años esa unidad se ha visto afectada durante la temporada de lluvias debido a que el canal pluvial se llena de arena, lo que causa que el agua, que está en un nivel más abajo que la carretera, corra hacia a la unidad habitacional.
De acuerdo con el coordinador de los Servicios Públicos, Leonardo Daniel Moya Fosado, al mediodía se habían retirado alrededor de 200 toneladas de arena y lodo, lo que representaba un 50 por ciento de avance.
Los trabajos continuarían este jueves para retirar la arena, para lo cual se están usando ocho tractocamiones y cuatro retroexcavadoras, además de camiones de volteo.
La carretera frente a la Alejo Peralta se tapó de arena, por lo que dificultó el paso de los vehículos y los efectivos de la Guardia Nacional empezaron a moverla a un lado para abrir la carretera.
Trabajadores del Ayuntamiento, con retroexcavadoras, empezaron a limpiar el canal pluvial, por lo que el tránsito fue detenido para las maniobras.
Las personas tuvieron que bajarse del transporte público y cruzar caminando dicho tramo para cruzar Plaza Patio y tomar otra unidad.
Las afectaciones en la zona ocasionaron largas filas de autos que iban a vuelta de rueda una vez que se despejó un carril.
De acuerdo con testimonios de algunos vecinos, la intensa lluvia los mantuvo despiertos desde las 3 de la mañana ante el temor de inundarse debido al arrastre de arena que tapa el canal pluvial, y se asustaron más cuando el nivel del agua empezó a subir.
El señor Alberto Valeriano Montes dijo que no hubo daños materiales, pero el agua alcanzó unos 20 centímetros, lo que afectó algunas viviendas.
Contó que desde las 3 de la mañana estaban al pendiente de la situación con varios vecinos y manifestó que se metió el agua a algunas casas porque se llenó de arena el canal.
El vecino manifestó que el canal es el que les genera la inundación y que las autoridades les han dicho que se tiene ya un proyecto para construir una obra que ayude a que no se inunden.
Diana Flores Gerardo pidió a la alcaldesa Abelina López Rodríguez que mande el vactor de la CAPAMA para desazolvar las coladeras porque los drenajes se llenan de tierra y lodo tapándolo.
Indicó que “gracias a Dios no hubo pérdidas”, pues recordo que con el huracán Otis el agua subió más de un metro y medio perdiendo todas sus cosas.
Comentó que vive en su casa con lo indispensable porque tiene temor perderlo todo de nuevo. Dijo que se desveló ante la torrencial lluvia, “ya no pude dormir nada más pensando que pasará de nuevo, ya ve que subió feo el agua y no veía que avanzará, estaba estancada. Pero gracias a Dios ya va saliendo el sol”.
En el lugar los vecinos colocaron costales de arena en sus andadores para evitar que el agua llegara directo a sus viviendas.
Alrededor de las 9 de la mañana, una hora después de que se quitó la lluvia, los vecinos empezaron a lavar las banquetas y calles y retiraron el lodo.
La situación de emergencia causó que el transporte público escaseará, por lo que las personas tuvieron que caminar entre el agua y lodo; pero también se veía basura en las rejillas que obstruían que el agua fluyera.
La lluvia del martes
Desde la madrugada de este martes las lluvias de la tormenta tropical Narda causaron alarma en los vecinos de la unidad habitacional Alejo Peralta II, porque el arroyo que escurre de la parte alta de la colonia Lomas del Valle se desbordó y el agua se extendió en cuatro cuadras del asentamiento y alcanzó una profundidad de 30 centímetros.
De acuerdo con testimonios de los vecinos fue a las 3:30 de la madrugada cuando el arroyo se desbordó y empezó a fluir el agua hacia la unidad habitacional, lo que los puso en alerta porque fue esa situación lo que les causó inundaciones de más de un metro de altura el año pasado durante el huracán John.
De acuerdo con los vecinos, el mayor problema ocurrió sobre la carretera Cayaco-Puerto Marqués pues unos diez vehículos quedaron atascados en la vialidad cuando intentaban cruzar el arroyo que se había desbordado y se extendía por la carretera.
Las primeras acciones de los vecinos fue auxiliar a los automovilistas varados. A las 6:30 de la mañana funcionarios del Ayuntamiento les llamaron para preguntar qué sucedía en el lugar porque tenían el reporte de que no había paso en la zona. Se les informó que el arroyo se había desbordado. El equipo del Ayuntamiento llegó a las 8 de la mañana y continuaron con las labores de mover vehículos varados.
Después comenzaron a retirar el lodo y arena acumulado sobre la carretera para facilitar el tráfico vehicular. Los vecinos contaron que el tráfico estuvo detenido toda la mañana en ambos sentidos de la vialidad porque la corriente del arroyo, la arena y el lodo dificultaban el paso de los vehículos. En videos difundidos en redes sociales se observó que los ciudadanos cruzaron el arroyo a pie aún con la corriente del agua.
El paso vehicular, dijeron, se reanudó después de las 11 de la mañana.
En la unidad habitacional Alejo Peralta los vecinos relataron que lo que evitó la inundación fue la rejilla que hizo la Conagua en el canal pluvial que pasa por en medio del poblado porque el agua que escurrió del arroyo encontró esa rejilla y por ahí se encauzó, lo que redujo el impacto de la inundación.
En las calles, 1, 2, 3, 4 y 5, sobre el lado derecho, hasta la cancha techada, el agua arrastró lodo y arena y quedaron algunos encharcamientos luego de que la maquinaria enviada por el Ayuntamiento retiró la arena y permitió que el agua fluyera por el cauce que va por en medio de la carretera Cayaco-Puerto Marqués.
La unidad habitacional Alejo Peralta II, está a un costado de Plaza Patio (antes Sendero). Su acceso es desde la carretera Cayaco-Puerto Marqués, es un circuito de 164 casas que están metro y medio mas abajo del nivel de la carretera.
Los habitantes son familias que vivían en zonas de riesgo en el municipio y fueron reubicados después del huracán Paulina que ocurrió en 1997.
