Bloquean miembros del kínder Guerrero una avenida en la capital; exigen servicio de luz

Padres de familia, alumnos y maestros del jardín de niños Vicente Guerrero, ubicado en la colonia Jardines del Sur en la capital, bloquearon unos 20 minutos la avenida de La Juventud frente al Instituto Guerrerense de la Infraestructura Física Educativa (IGIFE) para exigir la rehabilitación del servicio de luz, que perdieron a consecuencia de los daños provocados por los sismos de septiembre pasado.
A las 10:30 de la mañana, unos cien manifestantes cerraron de manera total el paso vehicular frente a la dependencia. Informaron que el problema se debe a un poste de luz que fue colocado dentro de las instalaciones, peligrosamente cerca de los salones que le corresponden a los alumnos de primero y segundo año, el cual quedó inclinado luego de los temblores y podría derrumbarse.
Recordaron que se manifestaron el 2 de octubre pasado en la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y aunque en esa fecha las autoridades se comprometieron a reubicar el poste, no se cumplió el acuerdo, pues la comisión asegura que le compete al IGIFE hacerse cargo de la obra.
Luego de unos 20 minutos, una comisión encabezada por la directora Dulce María Encarnación Olivares fue recibida por representantes del instituto, quienes se comprometieron a visitar las instalaciones para analizarlas, notificar de los hechos a la CFE y así cada dependencia hará lo que le corresponde para brindar el servicio a la escuela.
El jardín de niños Vicente Guerrero tiene 35 años de antigüedad y cuenta con 267 alumnos, quienes son atendidos mediante el programa de Escuelas de Tiempo Completo.
Encarnación Olivares informó que las clases fueron suspendidas por falta del servicio de luz y se reanudarán una vez que las autoridades cumplan con los acuerdos firmados ayer.

Mantienen cerrada la primaria de El Coacoyul, Zihuatanejo; no han demolido aulas dañadas

Padres de familia de la escuela primaria Francisco I. Madero, ubicada en la colonia Villahermosa (Las Pozas) de la comunidad El Coacoyul, en Zihuatanejo, acordaron que no enviarán a clases a sus hijos en tanto el gobierno del estado no dé una fecha para la demolición y reconstrucción de tres aulas y los sanitarios, que están deteriorados y en riesgo de colapsarse.
Este jueves, el director del plantel, Martín Maldonado Arcos dio a conocer el resultado del dictamen del director responsable de obra que evaluó las instalaciones de la escuela ante los padres de familia, que mantienen desde la semana pasada cerrada la escuela y demandan que Protección Civil del estado haga una revisión estructural del inmueble.
Según el experto, hay tres aulas que deben ser demolidas y reconstruidas, así como los sanitarios de la escuela, y recomienda que estas instalaciones no sean utilizadas, ante el deterioro en que se encuentran.
Los padres de familia cuestionaron al director sobre la respuesta que ha dado el Ayuntamiento a la solicitud que la semana pasada le hizo llegar al alcalde perredista, Gustavo García Bello, para que los ayude con aulas provisionales, y el profesor contestó que no ha tenido contestación.
Los papás comentaron que si en el Ayuntamiento no les dan respuesta, se van a organizar para buscar otras alternativas, pues señalaron que los niños que toman clases en la cancha techada, lo hacen con incomodidades, y propusieron acudir a organizaciones, “o a quien nos quiera ayudar”, para construir los salones temporales.
Asimismo, preguntaron cuándo empezará la demolición de los salones y sanitarios el Instituto Guerrerense de la Infraestructura Física Educativa (IGIFE), pero el director dijo que están en la espera de que ese organismo dé respuesta a la solicitud que envió por escrito, y ante la situación, los padres determinaron que no enviarán a sus hijos a clases en tanto el IGIFE no responda a la petición de que sean demolidos y reconstruidos los salones, por lo que la escuela seguirá cerrada.

No terminan obras iniciadas en marzo de 2016 en un kínder de la misma comunidad, denuncian

La directora encargada del jardín de niños Francisco González Izazaga, de la colonia Lomas de Sotelo, en la comunidad El Coacoyul, Zihuatanejo, Adibey Mariles Cabrera, denunció que el Instituto Guerrerense de la Infraestructura Física Educativa (IGIFE), no ha terminado la construcción de tres aulas, la dirección y sanitarios, y por eso disminuyó la matrícula escolar y con ello, el cambio de centro de trabajo de varias maestras.
Mariles Cabrera contó que la construcción se inició en marzo de 2016, cuando el IGIFE otorgó la obra al empresario constructor Arnoldo Bonales Bustos, quien se comprometió a concluir la obra en cuatro meses, “sin embargo, ha pasado un año y siete meses y la obra presenta un avance estimado en un 40 por ciento”.
Agregó que la obra inconclusa es un peligro para los niños, por lo que padres de familia han dado de baja a sus hijos, “en el ciclo escolar 2016-2017 teníamos una matrícula de más de 100 alumnos, y en actual ciclo escolar, 2017-2018, tenemos 35 niños, de los cuales 20 están en tercer grado y 15 fusionados en el primero y segundo grado”.
Señaló que, ante la evidente disminución de la matrícula escolar, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ordenó la reubicación de dos maestras, con el argumento de que la cantidad de alumnos no amerita que haya tantas profesoras y que recientemente las autoridades educativas plantearon el cambio del profesor de educación física.
“Los alumnos toman clases frente a la construcción, la cual, además de ser un distractor, representa un riesgo latente para los niños, así lo han expresado algunos padres de familia, por lo que hemos buscado al constructor, el señor Arnoldo Bonales, y se comprometió a que el trabajo se va a reanudar a partir del 26 de octubre próximo, con el argumento de que fueron suspendidos por el temporal de lluvias desde septiembre pasado”.
La directora encargada llamó al director del IGIFE, Jorge Alcocer Navarrete, para que supervise la obra que ese mismo organismo otorgó al empresario constructor, “los trabajos han sido lentos y únicamente han traído problemas a la escuela”, señaló.

Toman clases en condiciones precarias alumnos de la primaria Carmen Serdán, al sur de la capital

Los 22 alumnos de la Primaria Federal Carmen Serdán, de la colonia Ahuacatitlán, Chilpancingo, toman clases en un salón provisional porque el plantel no cuenta con las instalaciones adecuadas, pese a que tiene clave propia y está incorporada al programa de Escuelas de Tiempo Completo.
La colonia Ahuacatitlán está ubicada en la periferia, al sur de la capital, aunque cuenta con servicios públicos, electricidad y agua, sus calles no están pavimentadas y tienen grietas entre las que se pueden ver los tubos del drenaje.
Sólo una ruta de Urvan del transporte público, la que va a la colonia OPCG, llega hasta Ahuacatitlán y a sus colonias vecinas, Huamatitlán, Viudas de Huautla y Valle Esmeralda, entre otras.
La Primaria Federal Carmen Serdán se encuentra en un amplio terreno que fue donado por los vecinos para construir la escuela. Con apenas cuatro años funcionando, el plantel obtuvo su propia clave, aunque las instalaciones provisionales, que consisten en un salón, una bodega y baños, son de tablas de madera, lámina de metal y cartón, sólo los baños, uno para niños y otro para niñas, cuentan con una estructura de concreto.
Parte del mobiliario de la escuela, como sillas, butacas y mesas, fue donado por otras que pertenecen a la zona escolar 2, con sede en Chilpancingo; mientras que el material para la construcción de las instalaciones provisionales se compró con recursos del programa de Escuelas de Tiempo Completo.
En una visita a la escuela, el director, Vicente Díaz Campo informó que él es el único maestro de la primaria, aunque también cuenta con un auxiliar, ya que su modalidad es multigrado, lo que significa que los alumnos de todos los grados aprenden el mismo tema durante las clases, pero hacen ejercicios diferentes, de acuerdo a su nivel de aprendizaje, para comprender las lecciones.
La escuela tiene una jornada ampliada, con un horario de 8 de la mañana a 2:30 de la tarde; mientras los alumnos toman clases, albañiles trabajan en la obra del primer salón con una estructura de concreto, que el Instituto Guerrerense para la Infraestructura Física Educativa (IGIFE) aprobó para el plantel.
Según Díaz Ocampo, el salón podría estar listo a finales de septiembre, su construcción comenzó en julio pasado, y espera que una vez que los padres de familia, que habitan en las colonias alrededor de la escuela, vean que las instalaciones son las que debe tener toda institución, la matrícula aumentará.
Contó que los padres de familia que viven en esa zona trabajan como obreros, comerciantes, empleados del gobierno estatal y del municipal, pero no se les solicitó una cuota de inscripción o reinscripción, “lo único que se les pide es el trabajo físico, la mano de obra, se necesitó su apoyo para colocar la malla (que rodea el terreno de la escuela), las láminas y otras cosas, pero aquí no hay entrada de recursos”.
Desde su creación, otros tres maestros atendieron a los alumnos, que al principio eran 18; luego, la matrícula aumentó a 20, 22 y hasta a 25, aunque algunos desertaron porque eran habitantes del fraccionamiento El Mirador, donde fueron reubicados los damnificados de las tormentas Ingrid y Manuel.
La inestabilidad de la matrícula, la ubicación del plantel y la falta de instalaciones adecuadas, provocaron que los otros maestros solicitaran su cambio de adscripción y, según Díaz Ocampo, “lo consiguieron rápido, a mí, los padres de familia me pidieron que impulsara la escuela, que atendiera a sus hijos y ya llevo dos años aquí”.
Díaz Ocampo, lamentó que haya escuelas que cuentan con clave propia y están reconocidas por la Secretaría de Educación Pública (SEP), que no reciben el apoyo inmediato de las dependencias correspondientes para mejorar sus instalaciones y brindar un mejor servicio.
El gobierno estatal dona uniformes a los alumnos de la primaria Carmen Serdán, mientras que la SEP les proporciona los libros de texto gratuitos, aunque este ciclo escolar los lotes que llegaron al plantel fueron insuficientes, ya que la dependencia envió el número correspondiente a la matrícula del ciclo pasado, que fue de 20 alumnos, por lo que Díaz Ocampo deberá acudir a solicitar los restantes para que todos los menores cuenten con los materiales necesarios para su educación básica.