Yee Trujillo
El oceanólogo Efrén García Villalvazo consideró que el Maribús no funcionará como transporte público por los altos costos de operación, advirtió que la posible construcción de infraestructura para ascenso y descenso es un asunto delicado que podría dañar las playas, y que se debe apostar a propuestas innovadoras en las embarcaciones, como el uso de energía solar, para evitar la contaminación.
En declaraciones telefónicas, contó que en diciembre de 2023, después del huracán Otis en una reunión en la Ciudad de México, conversó con el empresario Carlos Slim, quien le dijo que estaba muy interesado en Acapulco y en participar en el proyecto de ferris, pero sin provocar un conflicto social, y que le comentó que tristemente que no había quedado ninguna embarcación a flote ni quien la reclamara en ese momento.
Señaló que hay muy poca información de parte de las autoridades sobre el tipo de embarcaciones y paradas para dar una opinión acertada. Recordó que no es la primera vez que alguien trata de colocar el proyecto –que viene desde la administración del ex gobernador Ángel Aguirre Rivero– y que es lógico que sea atractivo por ser un puerto, pero que tiene diversos aspectos a considerar.
Sobre la construcción de nueva infraestructura en la zona marina para posibles paradas, advirtió que es un asunto delicado que se tiene que ver con mucho cuidado, con una serie de estudios oceanográficos, cuyo costo es elevado, para asegurar que no vayan a alterar la franja costera, y recordó “el ejemplo clarísimo” de lo que se hizo de manera “descuidada” en la Marina Majahua de Puerto Marqués, donde casi 900 metros de playa se perdieron y el muelle sigue afectando.
Previó “que no vaya a pasar que por querer tratar de mejorar y sin hacer las cosas correctas se vaya a destruir esa franja costera que es la que le ha dado fama a Acapulco en el mundo entero”, y añadió que “en el caso de que el proyecto se dé de baja o que fracase, se debe asegurar que esa infraestructura se va a demoler y se va a retirar para que no siga dañando, si es el caso”.
Expresó que, desde el punto de vista de negocio, “sin ánimo de ser ave de mal agüero”, considera que no funcionará como transporte público por los costos, que una alternativa marina es mucho más cara de operar, y los precios de pasajes que pagarían los trabajadores acapulqueños para desplazarse competirían con los de los camiones urbanos de 12 pesos de la avenida Costera, y que como transporte turístico, con un costo “mucho mayor”, tendría ciertas posibilidades.
Acentuó que es importante conocer exactamente dónde serán las estaciones, que el proyecto sea aterrizado y tropicalizado en el sentido de que habrá ocasiones en las que el Maribús no va a poder operar, por lo menos 60 días al año por tormentas, y que una vez al mes hay prácticamente una semana de resaca, un oleaje agitado de origen local, donde habrá dificultades para operar; “todo esto lo tienen que sumar, digamos, en su corrida financiera para ver si realmente es rentable”, dijo, y agregó que el proyecto debe hacerse “con todas las de la ley”.
Sobre si generará contaminación, opinó que no cree que ocurra porque tendría que ser un proyecto muy observado desde el punto de vista de la operación de las embarcaciones que se elijan, que es muy importante incluso manejar propuestas innovadoras, como el uso de energía solar, que además sería interesante si lo que se busca es “tratar de llamar la atención sobre la nueva imagen que se supone que va a tener Acapulco”.
