En la exposición de fotos Los rostros de la espera, la encargada de la Fiscalía, dijo que los presos ya iban hacia Atoyac, pero era falso
RoxanaIbarra
Se pospuso para dentro de 20 días la libertad bajo fianza de Isaías Martínez Gervacio, preso en el Cereso de Acapulco acusado de ser el autor intelectual del testigo de la guerra sucia, Zacarías Barrientos Peralta.
También la de los otros cuatro acusados como autores materiales: Ramiro Martínez, Apolinar Ramírez Barrientos, la viuda de Zacarías, María de Jesús Martínez Reyes, y Benito Salgado, apodado La Huaracha.
Andrea Martínez Castro, hija de Ramiro Martínez y sobrina de Apolinar informó que no depositaron la fianza de 25 mil pesos porque el Ministerio Público de Tecpan de Galeana citó ayer a la joven que encontró el cadáver de Zacarías Barrientos a declarar en una semana, y que entonces pasarían otros 15 días más para que los presos queden en libertad bajo fianza.
Este viernes, la responsable de la oficina alterna en Atoyac de la Fiscalía Especial para Movimientos Políticos y Sociales del Pasado, Georgina Landa Bonilla, confundió a los reporteros porque informó como a las 7 de la noche en la exposición fotográfica Los Rostros de la Espera, que “Isaías Barrientos y los otro cuatro”, estaban libres” y que Isaías iba camino a Atoyac.
Mientras que a las 8 de la noche, el presidente del Comité de Presos Políticos de Acapulco, Alfredo García Torres, sostuvo que los presos aún se encontraban en el reclusorio, que habló con ellos y le contaron que faltaba una diligencia por desahogarse para que salieran libres y que los vio muy tristes porque esperaban salir este viernes.
Andrea Martínez dijo que los familiares de María de Jesús Martínez y Benito Salgado, no tienen para pagar la fianza de 25 mil pesos.
En la exposición fotográfica Los Rostros de la Espera, en la biblioteca de la Casa de la Cultura de Acapulco, Evaristo Castañón dio su testimonio como preso político ante unos 20 familiares de víctimas de la guerra sucia.
“No nos culpen si a veces no queremos decir cosas pero estamos aterrorizados todavía. No es fácil revivir esas crueles experiencias, sobrevivir y después andar tranquilos”, contó Evaristo Castañón preso cinco años en la cárcel de Acapulco, sentenciado a 30 años de prisión acusado de haber emboscado al Ejército en Atoyac de Álvarez. Dijo que salió libre por la Ley de Amnistía en el gobierno de Rubén Figueroa Figueroa.
Relató que lo detuvieron en El Quemado, municipio de Atoyac, en las canchas de la comunidad donde el Ejército citó a la población a una reunión y ahí se llevaron a todos los hombres presos, en 1972.
Continuó: “Después de tanto tiempo de estar encarcelados nos soltaron a morir, pero muchos ya no encontramos a nuestros padres, a nuestros hermanos, llegamos a nuestras humildes casas a empezar de nuevo”.
“Nos da tristeza saber que esos delitos ya prescribieron, que no se pueden castigar ¿cómo?, si todavía me duelen los golpes, eso no es justo. Antes creíamos, pero ahora se nos hace difícil creer”.
Evaristo Castañón pidió a los sobrevivientes hablar, dar su testimonio, no quedarse callados, “es difícil, pero lo que decimos los que aún estamos vivos es la realidad. Vimos morir a varios, vimos cómo llegamos muchos y salimos pocos y aquí estamos sufriendo las pesadillas que para nosotros no han pasado”.
Durante el discurso del responsable del área de investigación histórica de la Fiscalía en México, José Sotelo Marbán, algunas mujeres empezaron a llorar cuando mencionaba “vivos se los llevaron , vivos los queremos”.
Una de ellas fue Jovita Leyva Fierro, madre del desaparecido Isidro Leyva Fierro y hermana del también desaparecido José Leyva.
Estuvo también Pablo Cabañas Barrientos, hermano del líder del Partido de los Pobres, Lucio Cabañas Barrientos, quien leyó una poesía de su autoría La Esperanza de mi Pueblo. (Con información de Francisco Magaña y Jorge Nava).
