“Mi error fue ser muy flexible” con funcionarios de la dependencia que también tienen responsabilidad, dice después del desayuno con la Comunidad Politécnica
Magdalena Cisneros
El ex secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, Jorge Juárez Soto indicó que las irregularidades que hubo en la dependencia no fueron por su causa, que éstas van a continuar y dijo que “el que esté libre de culpa que tire la primera piedra, y la salida de uno no es la solución de todos los problemas”.
El exfuncionario fue consultado después del desayuno de la Comunidad Politécnica de Acapulco, del cual es integrante, e informó que ya entregó formalmente –el martes 20 de abril– la oficina al encargado de despacho de la dependencia, el director de Obras Públicas, Orlando Soberanis, y que sólo falta que le entreguen la liberación por la obra pública del año pasado.
Indicó que asume “su responsabilidad” como extitular, pero comentó que hay otras personas trabajando en la dependencia, “desde el director, subdirector y los inspectores”, aunque no quiso dar nombres de los responsables, pero señaló que lo anterior propició que estuviera limitado en sus funciones.
Juárez Soto reconoció que uno de sus errores fue ser “muy flexible” con los funcionarios de la dependencia, los que “también tienen responsabilidad”, y que esto generó las críticas en su contra.
Dijo que los amparos y suspensiones en el Tribunal de lo Contencioso y Administrativo originó que su trabajo se detuviera, “estábamos entre la espada y la pared, ya sea porque al que le tapaban la vista demandaba, y el otro que construía, demandaba; estábamos en dos lados”.
Contrario a la propuesta del alcalde, de que la dependencia requiere un ingeniero y no un arquitecto, porque según López Rosas, éste cuenta con la experiencia para armar expedientes técnicos de la obra pública, Juárez Soto afirmó que el puesto es para un arquitecto porque “conoce más del desarrollo urbano de la ciudad”.
Al preguntarle sobre las irregularidades en algunas construcciones como el condohotel en el fraccionamiento Club Deportivo, Juárez Soto señaló que algunas obras durante la administración zeferinista, “no cumplieron con el plan director de Desarrollo Urbano de la ciudad” y criticó a los regidores que aprobaron el cambio de uso de suelo del desarrollo habitacional de Laguna Campestre, junto a la Laguna de Tres Palos, porque, dijo, “se minimizan por un problema pequeñito cuando el problema es allá grandote”.
Juárez Soto dijo sentirse “limpio, tranquilo y con ganas de seguir en mi profesión”, que está satisfecho de su trabajo en el área de obra pública y agregó que no tiene “nada de qué avergonzarme, sigo con la cara muy en alto, soy un profesionista local y voy a seguir trabajando en Acapulco”.
Del proyecto del condohotel en la calle Roca Sola, en el fraccionamiento Club Deportivo, que se construye sin licencia de construcción, acusó que en el gobierno de Zeferino Torreblanca Galindo permitieron la construcción de un hotel de paso en el fraccionamiento Hornos Insurgentes, así como una gasolinera, “y no hicieron tanto ruido, a lo mejor hicieron, pero el alcalde los hizo y no está permitido un hotel en una zona residencial, es una zona que marca el plan director que no está permitido hoteles”.
–¿Por qué continuaron los trabajos en el condohotel?
–Eso es lo que no entiendo, por qué continuaron trabajos, hay otras irregularidades en otras construcciones, hay otras con más problemas que ésta, se les dio mucha difusión, por ejemplo, en Laguna Campestre es una obra que nunca se debió a hacer, y no se debería de realizar, porque es una zona agrícola.
–¿Fue un error de regidores?
–Claro, es un lugar completamente ecológico, tumbar tantos árboles, tantas palmeras, es una zona inundable, no es permitible hacer vivienda ahí, y lo están permitiendo y se minimizan por un problema pequeñito cuando el problema allá es grandote.
Afirmó que la construcción puede provocar inundación en la zona “el río de la sabana y su desembocadura en tiempos de lluvias sería una zona inundable, ahí pretendían canalizar el agua con un ancho de 20 metros, es un cuello de botella, cuando en Renacimiento tiene un ancho de 80 metros, no puede ser que la desembocadura la reduzcan, no está permitido.
Además de que no hizo donación de un predio al gobierno municipal “cada fraccionamiento mayor de una hectárea debe donar al ayuntamiento”.
Mencionó otro ejemplo que se llevó a cabo durante la administración pasada. “ El Nautilus (a un lado de la torre Acapulco) se tramitó en un solo día, el 28 de noviembre, no tuvo estudio de impacto urbano ni autorización de cabildo y se autorizó, no firmó el director de Desarrollo Urbano, firmó el Secretario de Desarrollo (Guillermo Torres Madrid) dos veces por ausencia y nos achacaban el montón de cosas a nosotros, y que nosotros habíamos pedido dinero, eso no puede ser, ser autorizó en noviembre, en un solo día se hizo todo, ese día entró, se calificó, se dio la licencia”.
