No tienen medicinas ni doctor, denuncian vecinos de Corrales de Río Chiquito en la sierra de Atoyac

La presidenta del comité de Salud de Corrales de Río Chiquito, Juana Rosas Sánchez denunció que desde junio del año pasado no hay servicio médico en su comunidad y que los enfermos tienen que ser trasladados a la cabecera municipal para ser atendidos. El pueblo está enclavado en lo alto de la sierra de Pie de la Cuesta del municipio de Atoyac.
Dijo que el centro de salud está sin doctor y sin enfermera  y pidió que se atienda su petición porque los más vulnerables son los niños y adultos mayores.
Agregó que sale muy caro enfermarse en su comunidad ya que se tiene que pagar mínimo 300 pesos para poder bajar al enfermo a Atoyac, “bajamos en una motoneta, resulta incómodo para la persona enferma que tiene que soportar el polvo y cuando es temporada de lluvia el camino está más intransitable y con mayor riesgo, son más de 3 horas de trayecto para llegar a la ciudad de Atoyac”.
Informó que hay enfermos de diabetes y requieren ser supervisados constantemente, “les pedimos a las autoridades que por lo menos si nos pueden enviar un médico o enfermera que atienda diario, o que por lo menos haya medicina en el centro de salud”.
Pidió al alcalde de Atoyac, Dámaso Pérez Organes, que atienda su petición porque son una comunidad pequeña con 25 casas “pero no tenemos ni un botiquín de emergencias, las que estamos embarazadas tenemos que bajar a ser revisadas a la ciudad en una cuatrimoto que rentamos, que nos echen una manita”.
Por su parte la vecina Antonia Media Rumbo dijo que la comunidad es atendida con una brigada cada dos meses “dejan medicina pero no lo suficiente, no hay médico ni enfermera, si nos pica un alacrán tenemos que pagar o rentar transporte para curarnos”.
En su caso expresó que recibe tratamiento para la diabetes pero baja a Atoyac en cuatrimoto “debo ir a checarme el azúcar,  yo perdí mi pierna me la amputaron porque no sabía la azúcar en que nivel estaba, voy retachando hasta el centro de salud de Atoyac (y) es muy incómodo”.
Otra de las afectadas Adriana Rosas Reyes, quien es mamá de un menor que padece epilepsia, narró que el caso de su hijo es difícil ya que requiere un trato especial pues sufre ataques casi a diario.
El menor comenzó a caminar pero necesita de unos puntales para hacerlo, además no cuenta con un corral especial para atender su necesidad.
Dijo que entre el pasaje y alimento se gasta mil pesos “pero no siempre hay dinero, mis suegros me ayudan pero no es suficiente, si se me enferma a veces con suerte llegamos a San Juan de las Flores, si no hasta Atoyac, en lluvias bajamos caminando uno por lo malo del camino y otra porque no hay dinero”.