LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS

 

Menos delitos con policías que leen
En 2004, en Nezahualcóyotl se puso en práctica en la policía municipal un programa de lectura. La finalidad era familiarizar a los uniformados con el libro y aun ponerlos a escribir si mostraban vocación. Un primer resultado fue la redacción del Quijote en clave policiaca, hecho que recibió amplia difusión. Más importante para la comunidad de Neza es que en el trienio 2004-2006 la criminalidad ha bajado 43 por ciento, pues hoy, gracias a la lectura y otros programas, se cuenta con una policía más consciente de sus deberes y de su función social, lo que le ha permitido ser revalorada por la comunidad. Precisamente por ese éxito es que de Scotland Yard, de Bogotá, Buenos Aires y Boston han pedido mayor información sobre un programa que no tiene más secreto que las ganas de mejorar las cosas en beneficio de todos, empezando por los mismos uniformados. Junto a la voluntad política, ha sido determinante el trabajo de un equipo de jóvenes intelectuales, encabezado por Juan Hernández Luna, quienes trabajan con grupos de 20 personas en talleres de lectura. Como parte del proyecto de reunir a los autores con los nuevos lectores, Juan Villoro y este republicano fuimos a Neza a platicar de futbol y literatura. Referimos ahí nuestra admiración por Ángel Fernández, que unió la magia del futbol con la gracia de las palabras y Juan se llevó el aplauso del día cuando recordó la vez en que el cronista inolvidable dijo que CCCP, la sigla de la URSS en caracteres cirílicos que portaba en la camiseta la selección soviética, quería decir “Cucurrucucú Paloma”. Como merecido premio, Juan tuvo que firmar un montón de ejemplares de su reciente y muy disfrutable Dios es redondo (Planeta, 2006), libro que reúne los textos que ha dedicado a la esférica deidad, sus templos y feligresías.
El Estanquillo de Monsiváis
En presencia de Alejandro Encinas y Juan Ramón de la Fuente, Carlos Monsiváis recibió el pasado jueves el bello edificio de La Esmeralda, situado en Madero e Isabel la Católica. El inmueble, obra de Eleuterio Méndez levantado entre 1890 y 1892, es una de las construcciones más bellas del centro histórico. Ahí se instalará El Estanquillo, que originalmente se llamaría Museo Carlos Monsiváis, pues albergará algunas de las colecciones de gráfica, títeres y artesanías del autor de Amor perdido. Valga decir que el filósofo de Portales es, desde muy joven, un empedernido coleccionista de cosas tan peculiares como figurillas de luchadores, las que ojalá sean incluidas como el homenaje monsivaíta a una pasión que mueve y conmueve multitudes. Por lo publicado en Excélsior (26/mayo/06) y por lo que ya sabíamos, El Estanquillo será una especie de recinto de homenaje a la cultura urbana, de ahí que en su discurso dijera Monsiváis que “vale la pena que este proyecto sea el principio de un museo de la ciudad de México”. Tal vez, pero ocurre que, por lo menos de nombre, oficialmente todavía existe un Museo de la Ciudad de México, el mismo que ocupa la casona de los Condes de Santiago de Calimaya y que está en Pino Suárez 30. Lamentablemente, durante tres décadas los gobiernos del PRI mandaron al olvido la institución y luego lo hicieron los perredistas. Pero el museo existe y hay que rescatarlo.
El libro de los sonetos
En bellísima edición, circula en México El libro de los sonetos en lengua española (Editorial Turner, Madrid, 2005), con selección, prólogo y notas de Luis Antonio de Villena, quien señala que durante tres centurias y pico el soneto fue español y a partir de la mitad del siglo XIX ha sido “en español”, con lo que justifica la abierta discriminación de los soneteros hispanoamericanos de la dominación colonial, aunque andan por ahí Sor Juana, Gutierre de Cetina, al que contabilizamos como nuestro, y el novohispano Francisco de Terrazas, a quien este republicano no tenía el gusto de conocer. Como ocurre con otras antologías paridas en la antigua metrópoli, por cada tres españoles hay apenas dos poetas de este lado del Atlántico. México, con 20 sonetistas, resulta de los países mejor librados. Figuran ahí Díaz Mirón, Urbina, Nervo, Othón, Tablada, González Martínez, Reyes, Rebolledo, Gorostiza, Villaurrutia y Novo; Paz, la Castellanos, Sabines, Lizalde y Pacheco. Tiene un lugar el mexicano Francisco A. de Icaza, más estimado en España que aquí. Aparecen también forasteros mexicanizados o que hicieron una porción importante de su obra en estas tierras, como Heredia, Martí, Santos Chocano y Barba Jacob, así como Bergamín y Gil Albert, españoles del exilio republicano entre los cuales cabe incluir al también peninsular Tomás Segovia.
Breviario…
Elena Poniatowska, que ha recibido numerosas distinciones, es ahora candidata al Premio Príncipe de Asturias. ¿El facho Manuel Espino la llamará todavía “pobre señora”? *** Perdido en la ineptitud, sin política cultural, el gobierno del Distrito Federal quiso compensar su desastrosa actuación en este rubro abriendo, durante la veda electoral, “la primera etapa” de su Faro de Tláhuac, mientras que al resto de las actividades culturales les regatean presupuesto y otros recursos. Es una vergüenza. *** El Fondo Nacional para la Cultura y las Artes volvió a incluir a perfectos desconocidos en la lista de becarios y, como en estos años de desastre, desechó las solicitudes de personajes como María Luisa La China Mendoza, Geles Cabrera, René Avilés Fabila y el tocayo Humberto Guzmán, todos ellos de larga y provechosa carrera en el ámbito artístico-intelectual. *** Rafael Cruz Arvea dice que el sólo extiende “constancias de registro de obra”. Lo que no explica es qué hace constar, a qué registro se refiere y por qué no aclara que las obras puestas a su consideración resultan con frecuencia más falsas que un billete de tres pesos. Se pasa de vivo. *** El maestrazo Carlos Martínez Rentería, director de la revista Generación, imparte el curso Contracultura en México, un recorrido contemporáneo, en 12 sesiones que terminarán el 8 de agosto.
Las sesiones son los martes de 18:30 a 20:30 horas en la Galería El Estudio, de Álvaro Obregón 73, a donde pueden ocurrir los interesados, o bien llamar al 55-25-13-39 o comunicarse al correo electrónico [email protected].

LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS

 

Los candidatos, ajenos a la cultura
En un documento titulado “No hay democracia sin cultura”, un grupo de artistas señala que “ninguno de los candidatos se interesa de manera concreta en la cultura, valor decisivo de nuestra sociedad”, y “no parecen interesados en garantizar la formación integral de los ciudadanos”. Entre los firmantes están el escritor Juan Villoro, la fotógrafa Maya Goded y los actores Leticia Egurrola, Gael García Bernal, Daniel Giménez Cacho, Diego Luna, Dolores Heredia, Leticia Huijara y Jesús Ochoa, para quienes México, “tantas veces promovido a través de la creatividad de sus artistas y artesanos, tiene candidatos ajenos a la cultura”, a quienes les recuerdan que “los pueblos que se han desarrollado de manera satisfactoria han sabido invertir en (…) la formación integral de los ciudadanos, (de la) que en buena medida depende el acceso a la educación, las redes de información y las expresiones del arte”. El texto lo firman también los cineastas Carlos Cuarón y Fernando Embcke; los caricaturistas Jis y Trino, los músicos Tito Fuentes y Francisco Ayala de Molotov, Emmanuel del Real, Enrique Rangel y Tito Fuentes de Café Tacuba y Julieta Venegas; el guionista Alejandro Lubezki; el locutor Rulo; los productores Lynn Fainchtein, Cristian Valdeliebre y Federico Gonzalez Compeán; y la artista visual Laureana Toledo, quienes se manifiestan contra “la publicidad negativa que ha introducido la discriminación y la calumnia en donde debería haber debate público”, y exhortan a que “las campañas pasen del ataque a los adversarios a la discusión de ideas y propuestas de las que depende el verdadero juego democrático”.
Tres mexicanos, finalistas en Gijón
El próximo mes de julio, durante la XIX Semana Negra de Gijón, que se celebrará en esa ciudad balneario de Asturias, la Asociación Internacional de Escritores Policiacos, la AIEP, entregará cuatro premios. Entre los finalistas del Premio Memorial Silverio Cañada, mismo que se otorga a la mejor novela negra escrita originalmente en español, figuran los escritores mexicanos Eduardo Monteverde, por Las cenizas de Almagro (Ediciones B), y Bef (así se firma) por Tiempo de alacranes (Ed. Joaquín Mortiz); en la disputa por el Premio Espartaco a la Mejor Novela Histórica aparecida en español está Victoria, del prolífico Eugenio Aguirre (Ed. Mortiz). Lamentablemente este año no hay mexicanos entre los aspirantes al prestigioso Premio Internacional de Novela Dashiell Hammett, que se pelean tres españoles (José Ovejero, José Ángel Mañas y Lorenzo Silva) y el cubano Leonardo Padura, bien conocido por aquí. Tampoco hay paisanos nuestros que puedan ganar Premio Internacional Rodolfo Walsh para obra de no ficción de tema criminal, mismo que el año pasado se le otorgó al citado Monteverde por Lo peor del horror.
Carballo: los textos de Excélsior
En el extinto suplemento Diorama de la Cultura de Excélsior, Emmanuel Carballo publicó su Diario público, una columna que era referencia indispensable en el medio intelectual. Ahora, afortunadamente, la Dirección General de Publicaciones del Conaculta acaba de publicar esos textos reunidos como Diario público 1966-1968, lo que constituye un inmejorable retrato de la vida literaria de aquellos años. Implacable, agudo, certero, Emmanuel da cuenta de obras y nombres, de libros y hechos que delinearon el perfil cultural de la década prodigiosa. “El fundador de nuestra crítica”, como le llama el escritor Víctor Manuel Camposeco, repasa la pequeña feria de grandes vanidades, los chispazos que iluminaron una época, el ambiente exultante, el ansia de renovación que sacudía la vida mexicana en todos los órdenes y a la que el criminal Gustavo Díaz Ordaz cerró el paso la tarde del 2 de octubre en Tlatelolco, donde estuvo Carballo con su entonces esposa Neus Espresate. El autor narra su terrible experiencia humana y ciudadana, pero el crítico se sobrepone para decirnos, en una de las muchas notas que aporta para situar los hechos en contexto, que “es muy pronto todavía para juzgar artísticamente” el cúmulo de textos que tomaron como tema la noche ominosa. En fin, que con su periodismo de los sesenta, hizo Emmanuel un libro de esos que dialogan con la inteligencia y el corazón de los lectores. Espléndido.
Censura contra Fernández Ponte
Para cerrar la primera Semana de la Libertad de Expresión, celebrada en la Universidad Autónoma de Querétaro, estaba programa la conferencia magistral “De los retos de registrar y transmitir la realidad: la falacia de la inocencia de la información”, del muy ameritado Fausto Fernández Ponte, reporterazo que ha forjado una genuina leyenda en el periodismo mexicano, sobre todo en sus muchos años en la casa Excélsior. El título debió alarmar al señor Raúl Iturralde, rector de esa sufrida institución, quien oyó “falacia” y creyó que se trata de una grosería con referencias genitales. Santiguándose y para no perder el favor del gobierno panista al que sirve, este Millán Astray (aquel del grito lanzado frente a Unamuno: ¡Muera la inteligencia, viva la muerte!) decidió suspender la conferencia y el acto de clausura, lo que habla elocuentemente de cómo entiende la libertad de expresión.
Breviario…
Con sus muchas horas de vuelo, su cultura y su calidez, Javier Solórzano llegó a TV Azteca y renovó el noticiero matutino del canal 13 al respetar la inteligencia del espectador para hacerlo parte de la información y no el receptor pasivo del caos dizque noticioso tan malamente editorializado que se le ofrece todos los dìas. Luego de un mes en el noticiero De 7 a 9 Solórzano se despidió. TV Azteca y el público se lo pierden. *** Murió el actor Abel Woolrich, por lo que enviamos un abrazo solidario a su hermana, la también actriz Paloma Woolrich, y a la madre de ambos, la pintora Fanny Rabel. *** Llegaron a esta república tres libros –bellos, bien impresos y de elegante forro– de Rodolfo Naró (Tequila, Jal., 1967), Los días inútiles, Año de gracia y El antiguo olvido. Los dos primeros son reediciones y el tercero permite apreciar los avances del autor, de quien Máximo Simpson dice que es “un poeta en que la experiencia se transfigura en imágenes memorables, en poesía”.