
Ramón Gracida Gómez
El Porvenir, Atoyac
En la comunidad El Porvenir donde nació el profesor Lucio Cabañas Barrientos hace casi 87 años en condiciones de pobreza, las pocas familias que aún la habitan viven con carencias, algunos niños acuden a clases sin comer, la única escuela existente está deteriorada y la carretera está en malas condiciones.
Familiares del líder guerrillero y activistas organizados en la Fundación Lucio Vive buscan el rescate de la memoria histórica para que las nuevas generaciones de la localidad, y otras de la Sierra de Atoyac, conozcan al líder del Partido de los Pobres, tengan una identidad con su lugar de origen y mejoren la calidad de vida de las poblaciones.
El 28 de noviembre pasado, el segundo día de actividades de la semana conmemorativa del 50 aniversario de la muerte en combate del profesor Lucio Cabañas Barrientos, consistió en la inauguración de la calle pavimentada que atraviesa El Porvenir y del mural realizado por el pintor Javier Téllez en una de las paredes de la primaria rural Hermenegildo Galeana, que retrata distintos símbolos de la vida del líder guerrillero.
Durante el acto la maestra Verónica Hernández Ramírez aprovechó la presencia de la alcaldesa morenista Clara Bello para pedirle apoyo en los materiales educativos de la escuela, y por su parte, el integrante del comité de vigilancia de El Porvenir, Leonides Martínez le pidió ayuda para el pueblo porque no fueron censados tras el impacto del huracán John.

“Falta mucho apoyo, más que nada en la escuela ya que por parte del gobierno pues no contamos con los recursos necesarios para lo que es la educación de los niños”, contó la docente, quien apenas va a cumplir su primer año prestando el servicio en la comunidad de El Porvenir.
La primaria forma parte del sistema del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), organismo público descentralizado de la Secretaría de Educación Pública (SEP), “que brinda servicios de educación comunitaria para el bienestar desde la primera infancia a niñas, niños y adolescentes que habitan en localidades de alta y muy alta marginación de nuestro país, en donde no es posible contar con un servicio educativo regular”.
La única escuela de El Porvenir consiste en un aula compartida en la que se imparten los niveles de preescolar y de primaria, en total son 8 niños, de los cuales tres van en la primaria, algunos de ellos tienen familiares desaparecidos de la guerra sucia.
Su maestra considera que sus alumnos no son “cohibidos”, les gusta preguntar y mantienen un nivel educativo, pero sus familias “carecen de muchas cosas, ¿verdad?, de hecho, aquí yo veo que los niños a veces sí les falta lo que es la alimentación”.
Los estudiantes que llegan sin desayunar se duermen y no rinden todo el horario que comienza a las 8 de la mañana, y termina a las 2 de la tarde.
La mayoría de las mamás y los papás de los alumnos se alquilan en el campo para limpiar huertas, algunos forman parte del programa Sembrando Vida, uno de los niños trabaja después de clases; el pueblo de unos 40 habitantes en total es silencioso con una sola calle principal pavimentada.
La maestra dialoga en las tardes con las mamás sobre diversos temas, como salud y convivencia, pero este intento de socializar se enfrenta con problemas ajenos a su esfuerzo, por ejemplo, este año ya no recibió el financiamiento de la Escuela es Nuestra.
A un costado del aula está un pequeño cuarto que funge como dormitorio para la profesora Verónica Hernández y que “ya casi se está cayendo”, sobre todo después del huracán John que también afectó a la carretera.
Su estancia es de lunes a viernes y el fin de semana baja a la cabecera municipal, una hora aproximadamente de trayecto en automóvil por la brecha de terracería para entrar a El Porvenir, que no se encuentra en óptimas condiciones.
Con la cooperación de los padres de familia se está construyendo el cuarto del maestro, concebido como uno de los proyectos comunitarios promovidos por el Conafe para solucionar los problemas de los pueblos en los que se encuentra este organismo descentralizado.
El niño Lucio Cabañas
A unos 10 minutos caminando del centro de El Porvenir hacia una ladera se encuentra el punto en la que estaba la casa de Lucio Cabañas, no hay nada que ver de construcción, la única referencia son unas plantas de Lengua de suegra en medio de la hierba, y los árboles que crecieron alrededor.
En su libro El joven Lucio Cabañas, su hermano Pablo escribe que su padre Cesáreo Cabañas levantó “la huerta de café llamada El Venado en la parte baja de la cuesta colindando con las casas de la orilla del barrio El Porvenir. Y nosotros, la familia, teníamos la casa en la parte de arriba de la loma, al extremo superior de la huerta”.
Lucio nació el 15 de diciembre de 1937 y a los 7 años fue trasladado con sus hermanos Pablo de 5 y Facunda de 9 a la comunidad de El Cayaco, municipio de Coyuca de Benítez, y regresaban a El Porvenir cuatro meses en la época de la cosecha del café.
En El Porvenir, escribe Pablo, Lucio “empezó a correr, a jugar, ya que por excelencia él fue platicón, juguetón, travieso, y bromista”.
El barrio de El Porvenir, dice a su vez el testimonio escrito de su prima María de Lourdes López Cabañas, era “un lugar de pocas casas, algunas construidas de bajareque”.
A 50 años de la muerte de Lucio “no hay una carretera digna” en el pueblo que nació, dice su hija, Micaela Cabañas.
El evento del 28 de noviembre consistió para la hija del guerrillero laureado, Micaela Cabañas Ayala, su primera visita a la comunidad donde nació su padre, “ahí está sembrado su ombligo y ahí también vivió sus primeras ideas y también su primera parte de pobreza, no teniendo lo básico”.
Ese día le pidió a la alcaldesa de Atoyac construir la carretera y es que, contó después, “pasaron 50 años de que el maestro Lucio ahí, o sea, no hay una carretera digna para esa población, no ha llegado a esa población, no hay un hospitalito, no hay buena tienda para que los pobladores se surtan, tienen que bajar hasta Atoyac, tienen que gastar en eso; no es posible”.
Uno de los momentos más emotivos fue el abrazo entre la hija de Lucio y su compañero de armas, Isaías Martínez, alias Enrique en la guerrilla, “sentí como si fuera mi papá porque cuando uno crece sin su papá, tú casi lo ves en todo lo que tiene que referirse con él”, dijo conmovida.
Micaela Cabañas dice que la idea principal de inaugurar el mural es “el rescate de la memoria histórica”, la pintura da cuenta que Lucio nació en El Porvenir para que los niños que viven ahí tengan una identidad y sepan que “nuestro estado es guerrillero”.
“Lo que sí requeriríamos es que los jóvenes se inmiscuyeran más y actuaran más y opinaran más, porque ellos son el futuro de nuestro país y nosotros queremos formar un país con un futuro progresista”.
Recuperar la memoria para mejorar la calidad de vida, plantea asociación
La Fundación Lucio Vive, creada en 2010 por viejos combatientes, familiares como Pablo y Guillermina Cabañas y activistas, fue la promotora del mural en El Porvenir que a su vez forma parte de un corredor de 28 comunidades que apoyaron al Partido de los Pobres.
La asociación “busca transformar el Estado desde abajo a través de la calidad de vida y de la creación de ciudadanía, pero para eso tenemos que recuperar la memoria y crear ciudadanos que no dependan de la dádiva y de la cultura paternalista”, explica su presidente Cuauhtémoc Contreras.
Reconoce que hubo “poca afluencia” de jóvenes en la actividad, su población objetivo, pero el activista que promueve la reactivación económica de la Sierra explica que las comunidades se encuentran en el abandono, lo cual se expresa en la falta de infraestructura, particularmente las malas condiciones de las carreteras, y tiene como consecuencia la migración y la disminución de las poblaciones.
A la par, hay embarazos adolescentes, los jóvenes no quieren trabajar en el campo y dependen de los programas sociales como Sembrando Vida, además va aumentando la narcocultura.
En su proceso propio de escribir la historia de la participación de su familia en la guerrilla -su abuelo Ceferino Contreras Ventura, su tío Donato Contreras y su papá Pedro Contreras Javier participaron en la liberación de Genaro Vázquez el 22 de abril de 1968 en la cárcel Iguala-, el hombre de 37 años reivindica la vigencia de la lucha de Lucio Cabañas y sus ideas.
