Personas desconocidas dañaron con espátula las intervenciones gráficas que colocaron el sábado pasado integrantes del Movimiento contra el homenaje al genocida, cacique y violador Rubén Figueroa Figueroa, en un parque ubicado en la colonia Morelos, al que a partir del sábado los miembros del movimiento denominaron Lucio Cabañas Barrientos.
El parque originalmente se llama Los Amatitos y está ubicado sobre una barranca embovedada del mismo nombre que pasa a un costado de la colonia Rubén Figueroa Figueroa, mejor conocida como Morelos, a unos 200 metros del mercado Baltasar R. Leyva Mancilla.
En la administración municipal de Norma Otilia Hernández Martínez el parque fue remodelado y de manera unilateral, la alcaldesa ordenó colocarle en el arco el nombre de Rubén Figueroa Figueroa.
Derivado de ello, integrantes del Movimiento contra el homenaje al genocida, cacique y violador Rubén Figueroa Figueroa, que se integró a raíz del homenaje que rindió en Huitzuco el gobierno estatal con motivo del 117 aniversario del natalicio del ex gobernador, decidieron cambiarle el nombre de Rubén Figueroa por el de Lucio Cabañas.
El sábado fueron a colocar fotografías y carteles de Lucio Cabañas así como mensajes en contra del ex gobernador Figueroa Figueroa, imágenes que la mañana de ayer aparecieron dañadas aparentemente con espátulas.
En un comunicado, el movimiento denunció el hecho ayer. Indicó que personas desconocidas intentaron borrar las intervenciones gráficas.
“Sostenemos que las personas que realizaron esta acción muy probablemente fueron enviadas por los actores políticos a los que se hace alusión en los carteles que colocamos en el arco del parque, como los Figueroa o los Salgado”, denuncian en su escrito.
Agregan que a estos personajes o a quienes hayan sido, “les decimos que no se preocupen, tenemos más estampas y carteles, pero sobre todo tenemos mucha dignidad. Sepan que una espátula no podrá borrar nunca los crímenes de lesa humanidad cometidos por el genocida y cacique de Rubén Figueroa Figueroa ni tampoco borrará el abominable homenaje que el gobierno de Guerrero realizó a este personaje el pasado 9 de noviembre”.
Llamaron al pueblo de Guerrero a seguir interviniendo este espacio público que próximamente tendrá que ser renombrado oficialmente como parque Lucio Cabañas Barrientos, porque nuestra lucha va a continuar hasta que sean eliminados los nombres de los represores y asesinos del pueblo de todos los espacios públicos que hay en Guerrero”.
Además, invitaron a la población a los talleres gratuitos “en defensa de la memoria colectiva”, que se impartirán los miércoles y jueves de 4 a 5:30 de la tarde en la explanada del mismo parque.
En deterioro se encuentra la primaria Hermenegildo Galeana, la única en la comunidad de El Porvenir Foto: Ramón Gracida
Ramón Gracida Gómez
El Porvenir, Atoyac
En la comunidad El Porvenir donde nació el profesor Lucio Cabañas Barrientos hace casi 87 años en condiciones de pobreza, las pocas familias que aún la habitan viven con carencias, algunos niños acuden a clases sin comer, la única escuela existente está deteriorada y la carretera está en malas condiciones.
Familiares del líder guerrillero y activistas organizados en la Fundación Lucio Vive buscan el rescate de la memoria histórica para que las nuevas generaciones de la localidad, y otras de la Sierra de Atoyac, conozcan al líder del Partido de los Pobres, tengan una identidad con su lugar de origen y mejoren la calidad de vida de las poblaciones.
El 28 de noviembre pasado, el segundo día de actividades de la semana conmemorativa del 50 aniversario de la muerte en combate del profesor Lucio Cabañas Barrientos, consistió en la inauguración de la calle pavimentada que atraviesa El Porvenir y del mural realizado por el pintor Javier Téllez en una de las paredes de la primaria rural Hermenegildo Galeana, que retrata distintos símbolos de la vida del líder guerrillero.
Durante el acto la maestra Verónica Hernández Ramírez aprovechó la presencia de la alcaldesa morenista Clara Bello para pedirle apoyo en los materiales educativos de la escuela, y por su parte, el integrante del comité de vigilancia de El Porvenir, Leonides Martínez le pidió ayuda para el pueblo porque no fueron censados tras el impacto del huracán John.
La maestra de la única escuela de El Porvenir, Verónica Hernández Ramírez, le pide a la alcaldesa morenista de Atoyac Clara Bello apoyo para los alumnos de preescolar y primaria, durante la inauguración de un mural y una calle el 28 de noviembre pasado Foto: Ramón Gracida
“Falta mucho apoyo, más que nada en la escuela ya que por parte del gobierno pues no contamos con los recursos necesarios para lo que es la educación de los niños”, contó la docente, quien apenas va a cumplir su primer año prestando el servicio en la comunidad de El Porvenir.
La primaria forma parte del sistema del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), organismo público descentralizado de la Secretaría de Educación Pública (SEP), “que brinda servicios de educación comunitaria para el bienestar desde la primera infancia a niñas, niños y adolescentes que habitan en localidades de alta y muy alta marginación de nuestro país, en donde no es posible contar con un servicio educativo regular”.
La única escuela de El Porvenir consiste en un aula compartida en la que se imparten los niveles de preescolar y de primaria, en total son 8 niños, de los cuales tres van en la primaria, algunos de ellos tienen familiares desaparecidos de la guerra sucia.
Su maestra considera que sus alumnos no son “cohibidos”, les gusta preguntar y mantienen un nivel educativo, pero sus familias “carecen de muchas cosas, ¿verdad?, de hecho, aquí yo veo que los niños a veces sí les falta lo que es la alimentación”.
Los estudiantes que llegan sin desayunar se duermen y no rinden todo el horario que comienza a las 8 de la mañana, y termina a las 2 de la tarde.
La mayoría de las mamás y los papás de los alumnos se alquilan en el campo para limpiar huertas, algunos forman parte del programa Sembrando Vida, uno de los niños trabaja después de clases; el pueblo de unos 40 habitantes en total es silencioso con una sola calle principal pavimentada.
La maestra dialoga en las tardes con las mamás sobre diversos temas, como salud y convivencia, pero este intento de socializar se enfrenta con problemas ajenos a su esfuerzo, por ejemplo, este año ya no recibió el financiamiento de la Escuela es Nuestra.
A un costado del aula está un pequeño cuarto que funge como dormitorio para la profesora Verónica Hernández y que “ya casi se está cayendo”, sobre todo después del huracán John que también afectó a la carretera.
Su estancia es de lunes a viernes y el fin de semana baja a la cabecera municipal, una hora aproximadamente de trayecto en automóvil por la brecha de terracería para entrar a El Porvenir, que no se encuentra en óptimas condiciones.
Con la cooperación de los padres de familia se está construyendo el cuarto del maestro, concebido como uno de los proyectos comunitarios promovidos por el Conafe para solucionar los problemas de los pueblos en los que se encuentra este organismo descentralizado.
El niño Lucio Cabañas
A unos 10 minutos caminando del centro de El Porvenir hacia una ladera se encuentra el punto en la que estaba la casa de Lucio Cabañas, no hay nada que ver de construcción, la única referencia son unas plantas de Lengua de suegra en medio de la hierba, y los árboles que crecieron alrededor.
En su libro El joven Lucio Cabañas, su hermano Pablo escribe que su padre Cesáreo Cabañas levantó “la huerta de café llamada El Venado en la parte baja de la cuesta colindando con las casas de la orilla del barrio El Porvenir. Y nosotros, la familia, teníamos la casa en la parte de arriba de la loma, al extremo superior de la huerta”.
Lucio nació el 15 de diciembre de 1937 y a los 7 años fue trasladado con sus hermanos Pablo de 5 y Facunda de 9 a la comunidad de El Cayaco, municipio de Coyuca de Benítez, y regresaban a El Porvenir cuatro meses en la época de la cosecha del café.
En El Porvenir, escribe Pablo, Lucio “empezó a correr, a jugar, ya que por excelencia él fue platicón, juguetón, travieso, y bromista”.
El barrio de El Porvenir, dice a su vez el testimonio escrito de su prima María de Lourdes López Cabañas, era “un lugar de pocas casas, algunas construidas de bajareque”.
A 50 años de la muerte de Lucio “no hay una carretera digna” en el pueblo que nació, dice su hija, Micaela Cabañas.
El evento del 28 de noviembre consistió para la hija del guerrillero laureado, Micaela Cabañas Ayala, su primera visita a la comunidad donde nació su padre, “ahí está sembrado su ombligo y ahí también vivió sus primeras ideas y también su primera parte de pobreza, no teniendo lo básico”.
Ese día le pidió a la alcaldesa de Atoyac construir la carretera y es que, contó después, “pasaron 50 años de que el maestro Lucio ahí, o sea, no hay una carretera digna para esa población, no ha llegado a esa población, no hay un hospitalito, no hay buena tienda para que los pobladores se surtan, tienen que bajar hasta Atoyac, tienen que gastar en eso; no es posible”.
Uno de los momentos más emotivos fue el abrazo entre la hija de Lucio y su compañero de armas, Isaías Martínez, alias Enrique en la guerrilla, “sentí como si fuera mi papá porque cuando uno crece sin su papá, tú casi lo ves en todo lo que tiene que referirse con él”, dijo conmovida.
Micaela Cabañas dice que la idea principal de inaugurar el mural es “el rescate de la memoria histórica”, la pintura da cuenta que Lucio nació en El Porvenir para que los niños que viven ahí tengan una identidad y sepan que “nuestro estado es guerrillero”.
“Lo que sí requeriríamos es que los jóvenes se inmiscuyeran más y actuaran más y opinaran más, porque ellos son el futuro de nuestro país y nosotros queremos formar un país con un futuro progresista”.
Recuperar la memoria para mejorar la calidad de vida, plantea asociación
La Fundación Lucio Vive, creada en 2010 por viejos combatientes, familiares como Pablo y Guillermina Cabañas y activistas, fue la promotora del mural en El Porvenir que a su vez forma parte de un corredor de 28 comunidades que apoyaron al Partido de los Pobres.
La asociación “busca transformar el Estado desde abajo a través de la calidad de vida y de la creación de ciudadanía, pero para eso tenemos que recuperar la memoria y crear ciudadanos que no dependan de la dádiva y de la cultura paternalista”, explica su presidente Cuauhtémoc Contreras.
Reconoce que hubo “poca afluencia” de jóvenes en la actividad, su población objetivo, pero el activista que promueve la reactivación económica de la Sierra explica que las comunidades se encuentran en el abandono, lo cual se expresa en la falta de infraestructura, particularmente las malas condiciones de las carreteras, y tiene como consecuencia la migración y la disminución de las poblaciones.
A la par, hay embarazos adolescentes, los jóvenes no quieren trabajar en el campo y dependen de los programas sociales como Sembrando Vida, además va aumentando la narcocultura.
En su proceso propio de escribir la historia de la participación de su familia en la guerrilla -su abuelo Ceferino Contreras Ventura, su tío Donato Contreras y su papá Pedro Contreras Javier participaron en la liberación de Genaro Vázquez el 22 de abril de 1968 en la cárcel Iguala-, el hombre de 37 años reivindica la vigencia de la lucha de Lucio Cabañas y sus ideas.
Arriba, la cruz en El Otatal, en la sierra de Tecpan de Galeana, en honor al líder guerrillero Lucio Cabañas Barrientos en donde le rindieron homenaje familiares y activistas, entre ellos su hermano Pablo (de pie junto a la cruz) y su hija Micaela (a la izquierda de Pablo). Abajo, la exposición fotográfica sobre la Organización Campesina de la Sierra del Sur y la lucha por los 43 de Ayotzinapa, en el centro cultural ex fábrica de textiles de El Ticuí, en Atoyac Fotos: Emiliano Tizapa Lucena y Ramón Gracida Gómez
Ramón Gracida Gómez
El Otatal, Tecpan
En esta comunidad serrana donde Lucio Cabañas Barrientos murió hace 50 años durante un enfrentamiento con militares que lo asediaron el 2 de diciembre de 1974, familiares, activistas y ex guerrilleros acudieron a rendirle honores y reivindicar sus ideas y su lucha.
El hermano de Lucio, Pablo Cabañas, acudió por primera vez al lugar donde cayó su hermano en combate y afirmó que el líder del Partido de los Pobres “creció después de muerto”. También fueron recordados los compañeros de armas de Lucio detenidos y ejecutados por militares, Esteban Mesino y Lino Rosas, y el detenido-desaparecido joven de 14 años, Marcelo Serafín Juárez.
Una caravana de distintos carros y camionetas partió de la entrada de Atoyac en la carretera federal rumbo a la comunidad El Otatal un poco después de las 8 de la mañana, y luego de un poco más de una hora giró a la derecha en la localidad de San Luis San Pedro en el camino que conduce a San Antonio Tejas.
Transcurrieron otros 15 minutos para que la caravana que transportó a unas 60 personas tomara el camino de terracería hacia la comunidad de Las Mesas, donde viven alrededor de unas 300 personas, según el comisario Margarito Ramos, quien dio la bienvenida al desayuno.
Son unos 7 kilómetros que separan a esta localidad del Otatal, que son recorridos en unos 40 minutos por las malas condiciones de la carretera, particularmente en el último tramo de subida en la que el camino es agreste con zancos y piedras que complican el paso de las camionetas y de las cuatrimotos que llevaron a los familiares y los activistas, entre los grandes cerros verdes de la Sierra Madre del Sur.
Fue alrededor de las 11 de la mañana que los participantes llegaron a la cañada donde murió Lucio Cabañas, un arroyo seco le da forma a este pedazo de tierra de piedras grandes y tierra y hierba posicionadas de tal forma que algunos resbalaron mientras caminaba, sobre ellas.
“Lucio vive, la lucha sigue”, gritaron los asistentes y los familiares mientras se acercaban a la roca en la que está colocada la cruz con las fechas de nacimiento y muerte del mítico profesor Lucio Cabañas Barrientos (15 de diciembre de 1937-2 de diciembre de 1974).
Abajo, está la foto de Lucio, su célebre frase “ser pueblo, hacer pueblo y estar con el pueblo”, y un mensaje en honor a los caídos, desaparecidos y sobrevivientes del Partido de los Pobres:
“Tu fuerza fue el clamor de la injusticia hacia el pueblo oprimido, la valentía y dedicación, el ejemplo para todos los que te acompañamos, el cariño y admiración te lo ganaste luchando y entregando tu vida hasta el último instante. Muchos quisieron aniquilarte para callarte y con ello sembraron la semilla que ahora germina en la conciencia del pueblo que te recordará hoy, mañana y siempre (mco 02/12/21)”.
Con la conducción del académico Abel López, los discursos se dieron encima de la roca, el primero fue de la hija del líder guerrillero y organizadora de la semana conmemorativa del 50 aniversario de su muerte, Micaela Cabañas, quien dijo, a veces al borde del llanto, que su padre dejó su “legado y una gran herencia” a Guerrero y a México.
“En este lugar donde por última vez fue su último aliento del maestro Lucio, a 50 años todavía se siente que se enchina la piel porque pensamos que todavía anda por aquí y porque pensamos también que nosotros tenemos que seguir en este camino para poder seguirlo reivindicando, pero principalmente para seguir honrando a él y a muchos que han hecho de este país un país mejor”.
Leyó el mensaje del hijo de Esteban Mesino, Manuel Mesino Cabañas, quien no acudió porque vive en Estados Unidos, pero dio a conocer que su mamá Concepción Cabañas Solís murió el año pasado y agradeció el homenaje a su padre.
Pablo Cabañas contó que estaba preso cuando le avisaron de la muerte de Lucio, “yo sabía que tarde o temprano había de haber una caída” y, sarcástico, recordó que fue torturado por Miguel Nazar Haro, “un señor que dicen que él es la mar de bueno”, lo que provocó risas.
El hombre de 85 años indicó que “las ideas son una semilla que tienen que germinar, yo digo que Lucio Cabañas creció después de muerto, fue germinando en todos los corazones, en toda la gente que él defendió”, y luego dedicó unos versos a los pobres como él, “se nos atoró el hambre en el estómago, donde a veces había desesperación porque no teníamos para comer”.
Margarita Serafín, hermana de Marcelo Serafín, el joven guerrillero que quedó vivo tras el enfrentamiento, cuya aprehensión por los militares quedó inmortalizada en una foto, recordó que Marcelo tenía 14 años en 1974, ella apenas tenía dos.
“La verdad es que es la primera vez que yo vengo a este lugar y me siento conmocionada porque me invitó el año pasado la maestra Micaela y yo dije, yo quiero ir, yo quiero conocer, y la verdad que sí, al ver lo retirado, al ver el movimiento que él inició a esa corta edad con el maestro por un cambio en su comunidad, por un cambio para todo”.
El director del Centro Minerva Bello, el sacerdote Filiberto Velázquez, realizó una ceremonia religiosa con copal y un rezo de padre nuestro “diferente” que incluyó demandas de justicia y por las luchas de las víctimas.
El integrante de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR), Guillermo Sotelo Rivera leyó la carta que escribió Lucio Cabañas cuando murió Genaro Vázquez Rojas, y luego dijo que ambos líderes guerrilleros se levantaron en armas “por las condiciones miserables, inhumanas impuestas por la oligarquía en perjuicio de la mayoría de nuestros pueblos”.
Lucio llegó a El Otatal por el cerco en Atoyac
El cronista de Atoyac, Víctor Cardona Galindo señaló que a las 8 de la mañana del 2 de diciembre de 1974 murió Lucio Cabañas, cuando esta cañada fue copada “por batallones que los perseguían y finalmente lograron aniquilarlo”.
Indicó que la guerrilla estuvo siempre cerca de Atoyac porque era su base, pero “el gobierno le fue cerrando los pasos” desplazando a pueblos enteros y controlando la comida, por lo que Lucio salió a Tecpan.
Dijo que en este municipio también tenía apoyo porque se luchaba contra los talamontes, pero era una zona que no conocía “y pues el grupo con el que llegó en lugar de sacarlo hacia arriba, lo sacó hacia abajo hasta llegar al Otatal, que era una cuadrilla que estaba asentada en esta lomita por donde pasamos”.
La ofrenda a los otros dos guerrilleros
La conmemoración continuó con la colocación de una ofrenda floral a Lino Rosas y Esteban Mesino en un par de cruces de madera de casi dos metros de altura en un paraje ubicado a unos minutos del lugar donde cayó Lucio, acto encabezado por la dirigenta de la Organización Campesina del Sur (OCSS) y prima de Esteban, Norma Mesino.
Participaron los militantes del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), Laura y Armando Gaytán, María Estrada Gámez y Alma Gómez, y Diego Lucero Estrada, hijo del líder del grupo guerrillero Los Guajiros, Diego Lucero Martínez.
Rosas y Mesino fueron fusilados, “ahí quedaron ellos tirados, fueron sepultados casi a flor de tierra, posteriormente el comisario con compañeros de aquí del Otatal deciden sacarlos de esa tumba y llevarlos al Guayabillo, donde de ahí fueron rescatados los compañeros y ahora están sepultados en el panteón municipal de Atoyac, donde mucho tiempo estuvo la tumba sin nombre de Lucio Cabañas”, contó Víctor Cardona.
Entre los asistentes estuvieron el ex integrante de la Comisión de la Verdad de Guerrero (Comverdad), Nicomedes Fuentes, el director del Colectivo Contra la Tortura e Impunidad (CCTI), Raymundo Taboada, y Jacobo Silva Nogales, el Comandante Antonio del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).
Una hermana del joven guerrillero Lino, Silvana Rosas Pérez de 75 años en la tumba donde están sus restos y los de Esteban Mesino en el panteón de Atoyac en la misma tumba donde estuvieron los del dirigente Lucio Cabañas Barrientos antes de que fueran trasladados al Zócalo de la ciudad Foto: Rosendo Betancourt Radilla
Rosendo Betancourt Radilla
Atoyac
Integrantes de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México (Afadem) y familiares de los guerrilleros Lino Rosas Pérez de 20 años, y Esteban Mesino Martínez de 21, ejecutados por el Ejército en El Otatal después de que murió en combate su comandante, Lucio Cabañas Barrientos, ofrendaron flores en sus tumbas en el panteón de esta ciudad, y llamaron a no olvidarlos, porque sólo se recuerda al maestro dirigente de la guerrilla del Partido de los Pobres (Pdlp).
En la víspera del 50 aniversario de su asesinato, la hermana de Lino, Berna Rosas Pérez pidió ante las tumbas de ambos “que el pueblo de Atoyac los reconozca, porque murieron al lado del comandante, fueron capturados y luego ejecutados, eran jóvenes que tenían un futuro por delante, todavía no tenían una familia”.
“Sólo pedimos eso, que sean reconocidos públicamente, no sólo murió Lucio Cabañas, murieron muchos, mi cuñado el señor Tomás Gudiño fue desaparecido, como otras muchas personas, fueron muchas familias que quedaron sin sus seres queridos, sin su sostén familiar, sin su padre, sin su madre, sin sus hermanos”, expuso.
Agregó, “ellos también cayeron luchando por la justicia, por el bienestar para nuestro municipio de Atoyac, y en estos momentos, ¿quién da la vida?, no hay lealtad, y ellos fueron leales con el comandante hasta la muerte, no lo dejaron solo, no corrieron, se quedaron con él para defenderse”.
La vicepresidenta de la Afadem, Tita Radilla Martínez habló en el camposanto en el mismo sentido, “es muy significativo que dieran su vida por mejorar las condiciones de Atoyac, de Guerrero, de México, se necesita que la historia retome estos hechos importantes, se les debe de conocer y reconocer para honrar a estos hombres, no han muerto, viven en nuestros corazones, y están en esa lucha que se sigue dando hasta el día de hoy”.
Mencionó que ese día otro guerrillero, un niño de 14 años, Marcelo Serafín Juárez fue detenido por el Ejército y sigue desaparecido.
La jornada de memoria de la Afadem comenzó ayer a las 10 de la mañana en el museo La Silla Vacía con un ritual de “limpieza de energías” con copal y “cantos de sanación”, se dedicó un rosario a Lucio, Lino y Esteban, entre el retumbar de un tambor integrantes de la colectiva Resguardo Antimonumenta contra el Feminicidio de la Ciudad de México gritaban consignas revolucionarias.
La hermana de Lino lo recordó como muy alegre, cantaba y le gustaba tocar la guitarra, “se le hacían sus oyuelos en las mejillas”. Nació en la comunidad de Agua Fría y Esteban era de El Cacao.
Ambos estudieron en Río Santiago donde “mucha gente fue reprimida en la Secundaria Técnica Número 6, se le conocía como La Agropecuaria”, la escuela quedó abandonada debido a la brutalidad militar.
Los estudiantes salían como técnicos les enseñaban la crianza de marranos, pollos y la siembra, después se iban a dar clases a primarias.
Los cuerpos de ambos “guerrilleros olvidados” fueron sepultados en donde estaban los restos de Lucio Cabañas Barrientos, que ahora están en el Zócalo de la ciudad de Atoyac.
Fueron asesinados el 2 de diciembre de 1974, exhumados en 2005 por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y entregados a sus familiares el 7 de febrero de 2007, al día siguiente los velaron y el día 9 los sepultaron donde ahora descansan, relató Tita Radilla, quien estuvo a cargo de recuperarlos.
A la actividad también acudió Clemencia Guevara Tejedor del Frente de Defensa Popular quien lanzó las consignas, “Lino vive, Esteban vive, Lucio vive”, y “el pueblo unido, jamás será vencido”, mientras que las integrantes de la colectiva Resguardo Antimonumenta exigieron la libertad de la presa política Kenia Hernández.
En cuanto al legado de los guerrilleros y de toda esa generación de la década de 1970 que luchó en contra del gobierno por mejores condiciones de vida, Tita Radilla consideró que son un ejemplo en la lucha de los pueblos.
“Son un ejemplo de que hay que luchar por lo que necesitamos, por nuestras necesidades, por cambiar esta situación, que no haya unos muy ricos y otros muy pobres, que la miseria se termine, que los jóvenes tengan oportunidades de estudiar y que se apoye a los campesinos”, expuso.
–¿Lograron algo?, –se le preguntó.
–Lograron que se hicera conciencia en el pueblo, y de ahí derivan muchas de las luchas, están motivadas por ese ejemplo de lucha que ellos dieron, y el sacrificio que hicieron es de reconocer a estos atoyaquenses que contribuyeron a que las cosas cambien en el país.
La actividad se llevó a la par de un homenaje que se rindió a Lucio Cabañas en El Otatal, en la sierra de Tecpan de Galeana, organizado por la hija del jefe guerrillero Micaela Cabañas y Cuauhtémoc Contreras de la fundación Lucio Vive, en la jornada 50 años de lucha y raíces de resistencia Lucio Cabañas, que comenzó el 27 de noviembre y termina hoy, 2 de diciembre.
Micaela Cabañas Ayala, hija del líder del Partido de los Pobres (PDLP), Lucio Cabañas Barrientos, se dijo “complacida” y “muy conmovida” del acuerdo que emitió la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que ordenó el miércoles una investigación por detención ilegal y tortura de cuatro parientas del líder guerrillero a manos de agentes federales, durante la llamada guerra sucia de la década de 1970.
En declaraciones por teléfono el jueves, aplaudió que por fin, a 50 años de las graves violaciones a los derechos humanos que se cometieron en contra de sus familiares, haya indicios de que se hará justicia y que podría aplicarse la ley a algunos de los perpetradores que siguen vivos.
El miércoles la SCJN ordenó investigar la detención ilegal y tortura que sufrieron Juana, Rosa Elena e Irene Nava Cabañas, así como Flavia Cabañas Gómez, durante la llamada guerra sucia, con el fin de esclarecer la verdad y sancionar a los responsables de los delitos que se reclasificaron como secuestro, privación de la libertad y abuso de autoridad por desaparición forzada.
Juana, Rosa Elena e Irene Nava Cabañas, fueron primas hermanas del extinto guerrillero, “pero más que primas fueron sus hermanas de crianza”, relató Micaela, en tanto que Flavia Cabañas Gómez fue tía de Lucio.
“Me complace mucho, a pesar de que ya pasó mucho tiempo. Me complace saber que esa larga espera finalmente se traduzca en justicia”, dijo la hija del profesor Lucio Cabañas.
“Estamos muy esperanzados, porque cuando se haga realidad y llegue a un buen fin, (el acuerdo) sentará un precedente para todos los demás casos de las detenciones arbitrarias, delitos de lesa humanidad que mi familia ha sufrido, incluido Lucio”, dijo.
Micaela contó que cuando se enteró la noche del miércoles del acuerdo de la SCJN, “me sentí muy conmovida porque ha sido una larga lucha en busca de justicia”.
“Aplaudo que las autoridades, por fin, estén poniendo atención en este asunto que es de justicia y que tanto hemos esperado la familia Cabañas, y lo digo no nada más por los sobrevivientes, también por los ejecutados y desaparecidos de los que aún seguimos reclamando su regreso”, agregó.
La hija del guerrillero expuso que por fin “esos gritos de justicia de mis tías se van a hacer realidad y ahora sí, a trabajar para armar todo lo que se tenga que hacer para obtener las pruebas, aunque yo creo que ni si quiera nos las debieran pedir, porque la misma historia nos respalda”.
Mencionó que hay muchos casos más que están en espera de justicia, citó su propio caso, pero principalmente el de su padre Lucio, porque hace tres años ya se había determinado el ejercicio de la acción no penal, “y eso me entristecía mucho porque para ellos (las autoridades) había fenecido el tiempo para hacer el reclamo, y antes no se podía ni hablar de este tema”.
En cuanto a su propio caso, contó que también presentó la denuncia hace 20 años por haber estado de manera clandestina en una cárcel de máxima seguridad, “éramos personas inocentes, yo una niña menor de edad que tuvo que crecer ahí, en la cárcel, por eso, para mí, es muy importante que se haga justicia, yo también estoy en esa espera”.
La madre de Micaela, Isabel Ayala fue detenida cuando la primera tenía apenas dos meses de edad, ambas fueron recluidas en el Campo Militar número 1 de la Ciudad de México. La menor estuvo presa junto a su madre hasta los dos años de edad.
La ahora representante de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en Guerrero, informó que su caso también está en investigación, a pesar de que ya se había dictado el ejercicio de la acción no penal, “sin embargo, con esto (la resolución de la Suprema Corte) se respalda que sí se va a llevar a cabo la investigación de acuerdo a como se tenga que llevar, y así que pague quien tenga que pagar, porque en este caso podríamos decir que fue el Estado el que nos encarceló de manera arbitraria y de manera ruin, y el hecho nos marcó para toda la vida”.
Informó que hay indicios de que algunos de los perpetradores están con vida, “hay algunos, no daré sus nombres, pero están en las investigaciones y los tenemos muy puntualmente identificados los diferentes colectivos”.
Informó que las denuncias de sus tías y la suya se presentaron por separado, “ellas presentaron la denuncia aparte, porque sufrieron la represión de otra manera”, contó.
Explicó que la averiguación previa de su caso se abrió por detención arbitraria y desaparición de personas, “los que estuvimos en el Campo Militar número 1 son casos diferentes, sin embargo todos tienen que ver con delitos de lesa humanidad”.
Declaró que desde que entró el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador, los casos de violaciones graves a los derechos humanos durante la guerra sucia se pusieron varias veces en mesas de diálogo.
Dijo que también en los gobiernos pasados se habló de atender estos casos, “sin embargo era una simple simulación”.
Recordó que fue hasta el año pasado cuando la CNDH emitió una recomendación al gobierno federal y al gobierno del estado, “por los delitos de que fuimos objeto todos los que venimos de la mal llamada guerra sucia (ya que los colectivos de familiares de desaparecidos la denominan época de terrorismo de Estado)”.
La citada recomendación es la 98/2023 por violaciones graves a los derechos humanos, y en ella se pide a los gobiernos federal y del estado la reparación integral del daño, una disculpa pública del gobierno, así como medidas de urgencia como la atención a la salud para los sobrevivientes y para los deudos.
En total, la recomendación incluye a 814 víctimas.
Según Micaela Cabañas, la recomendación de alguna manera influyó en la resolución de la SCJN que ordenó el miércoles una investigación.
Informó que el gobierno del estado ya aceptó la recomendación pero no la ha cumplido, “vamos paso a paso, pero sí ha influido mucho que la CNDH haya hecho una recomendación, imagínate, este año se cumplen 50 del asesinato del maestro Lucio Cabañas por militares”.
La hija del guerrillero añadió que el hecho de que los gobiernos federal y estatal hayan aceptado la recomendación “quiere decir que lleva buen camino para que se cumpla”.
Los líderes del Consejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata, Jesús Plácido, Sixto Mendoza y José Luis Mendoza resguardados por agentes de la Guardia Nacional se retiran del Sindicato de Redactores de la Prensa en Chilpancingo, en donde dieron una conferencia de prensa Foto: Jessica Torres Barrera
Ramón Gracida Gómez
Atoyac
Segunda parte
Lucio Cabañas Barrientos pensó que los campesinos se iban a sumar al foco guerrillero y el error fue no haber consolidado “una organización político-militar combativa”, afirmó el integrante de la dirección de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento-Partido de los Pobres, Pedro Martínez Gómez.
El líder guerrillero concibió el secuestro de Rubén Figueroa Figueroa para negociar el retiro del Ejército, pero para esta institución no había autoridad y “dominaba totalmente”, y aún viven los “viejos militares” que saben de estos crímenes, pero el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no les pide entregar la información, dijo a El Sur.
Cincuenta y siete años después de los hechos, el ex guerrillero consideró que el grupo armado “no tenía el músculo” para desarrollar un secuestro de tal magnitud, además hubo una “subestimación” del poder del Ejército e incluso “hubo una confianza de que íbamos ganando”; y nunca hubo una “reconciliación” con Genaro Vázquez Rojas porque veía a este último como un priista buscando un puesto y Genaro fue crítico del Partido Comunista Mexicano con el que Lucio mantuvo la relación.
En 1972, la guerrilla que encabezó Lucio Cabañas realizó dos emboscadas contra el Ejército, una el 25 de junio y otra el 23 de agosto, ambas son consideradas de los mayores logros de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento-Partido de los Pobres, pero también causaron el recrudecimiento de la represión contra las comunidades, como en El Quemado.
Ahí fueron detenidos 91 hombres, siete de ellos murieron por tortura y otros siete están desaparecidos, de acuerdo con el informe de la Fiscalía Especializada para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), y 24 fueron sentenciados a 30 años de cárcel en Acapulco, aunque fueron amnistiados cuatro años después.
De un posible arrepentimiento, Pedro Martínez dijo: “yo pienso que la guerra es la guerra y van a suceder muchas cosas de lo que sucedió de la represión, pueblos arrasados; sin embargo, si hay un movimiento fuerte y que resiste todo esto, una población consciente y politizada, yo creo que muchos campesinos, en lugar de huir o quedarse en sus pueblos a esperar a que los detengan, se iban a incorporar a la lucha armada, pero con una orientación clara”.
Algunas de las familias de los guerrilleros también fueron detenidas y “tú hablas de la represión, pero fue en el periodo en el que más jóvenes campesinos se integraron, o sea, no les importó toda esta situación; eso es parte de la guerra, que aun cuando se dan estas condiciones, la gente le entra o le agarra incluso más coraje al Ejército”.
La mayoría de los guerrilleros eran jóvenes, los más chicos tenían 15 o 16 años, y el promedio de edad era de 25 años; llegaron a ser 103 combatientes, pero eso también fue un problema, “tener ese grupo tan grande y no poder desplazar a grupos pequeños, de 30 o 40.
En uno de los capítulos de su libro de 414 páginas, Desde la trinchera Brigada Campesina de Ajusticiamiento-Partido de los Pobres, Pedro Martínez habla sobre la expulsión en 1973 de Carmelo Cortés Castro de la guerrilla, y los cuestionamientos sobre su relación con Aurora de la Paz Navarro del Campo, con quien formó después las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
Con la seguridad de haberlo conocido en la juventud comunista, –“tuvimos un vínculo muy estrecho en la militancia”–, Pedro Martínez dijo que lo que en verdad pasó fue que “Carmelo lo que aspiraba más, lo que yo percibo, es el movimiento urbano, estar en la ciudad; él fue de extracción campesina, pero desde muy joven se mantuvo en lo urbano, por un lado estudiando, estuvo en la Normal de Ayotzinapa, pero no terminó ahí, sino que se pasó a la Universidad de Guerrero”.
Señaló que el cuestionamiento a la relación entre Carmelo y Aurora parte de una “visión moralista de las cosas” y de la supuesta confrontación por el liderazgo respondió que “ni la Liga (23 de Septiembre), ni Carmelo, ni nada ni nadie, podía sustituir a Lucio, Lucio tenía raíces profundas en el campesinado y ya tenía toda una serie de prestigio”.
En otro capítulo, Pedro Martínez relata brevemente cuando el luchador social Rosendo Radilla Pacheco, desaparecido el 25 de agosto de 1974, visitó el campamento cerca de San Martín de las Flores para reencontrarse con Lucio Cabañas muchos años después, pero el líder guerrillero no estaba.
El autor del libro recuerda que en alguna fecha posterior a la masacre de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968, una vez habló con Rosendo Radilla, quien fue padrino de Pedro Martínez y le dijo que fueron “malos entendidos” las diferencias entre Genaro Vázquez y Lucio Cabañas
–¿Por qué nunca se unieron?
–Yo creo que en cierta manera ahí sí estaban los liderazgos y, por otro lado, las diferencias que venían desde la lucha contra Caballero Aburto, que Lucio decía que lo llamaron a consolidar la ACG, pero que Genaro se fue al PRI buscando un puesto.
“Pero incluso Lucio fue más flexible, Lucio hubiera permitido por lo menos una coordinación, yo creo que el más renuente fue Genaro porque le tiraba mucho al Partido Comunista Mexicano y Lucio mantuvo esa relación con el partido, entonces nunca hubo una reconciliación”.
La acción culminante de la Brigada fue el secuestro del entonces senador Rubén Figueroa Figueroa y futuro gobernador del estado (1975-1981), quien llegó a la Sierra el 30 de mayo de 1974 para negociar con Lucio Cabañas, pero luego fue declarado secuestrado.
Lucio Cabañas pensó que con el secuestro de Figueroa se podía negociar el retiro del Ejército de la Sierra y Pedro Martínez dice en su libro que era “muy aventurado pensar confiar en liberar la zona con un secuestro, y así trazar la estrategia para desarrollar el trabajo político, cuando la bestialidad del Ejército no tiene parangón”.
Y ahondó en la entrevista: el “Ejército dominaba totalmente, para el Ejército no había autoridad municipal, para el Ejército no había un procurador, para el Ejército no había un gobernador, ninguna autoridad que ejerciera una acción como autoridad, sino que era el Ejército el que dominaba”.
Afirmó que en la “cúpula” de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) hay “militares viejos” que saben de los crímenes de la guerra sucia, de los Vuelos de la Muerte, pero “si López Obrador teme a que lo derriben, a que haya un golpe de Estado, no va a exigirle al Ejército, entregar esto”.
El 26 de julio de 1974 Pedro Martínez y Lucio Cabañas se vieron por última vez, el primero se fue a la columna que mantuvo cautivo a Figueroa, aunque ya estaba en Acapulco cuando el político fue rescatado por soldados el 8 de septiembre, y el segundo se fue en una columna de 13 guerrilleros a combatir al Ejército y murió el 2 de diciembre del mismo año.
–Cincuenta años después, ¿considera que fue un error de la guerrilla haber secuestrado a Figueroa?
–Yo digo que fue un error el no haber construido una organización político-militar combativa, yo digo que ése fue el error porque de todos modos, si hubiera tenido una organización fuerte, entonces tenía que hacer acciones incluso más complicadas y esto fue el producto de que no se prepararon las condiciones.
Lucio Cabañas pensó que “la gente se iba a sumar como el foco guerrillero que planteaba el Che, entonces yo creo que en ese movimiento no debería ser el propósito que se planteaba, sino que el problema era consolidar una organización, consolidar la propia Brigada Campesina de Ajusticiamiento, consolidar el Partido de los Pobres”.
La base social estaba con la guerrilla, pero ésta “no tenía el músculo para la acción que se hizo del secuestro de Figueroa y mucho menos desarrollar una guerra de guerrillas de combate a las columnas del Ejército e ir consolidando la cuestión armamentística”, afirmó.
Pedro Martínez consideró que “hubo como una subestimación al Ejército, de que nosotros teníamos hasta cierto punto la capacidad de combatirlo” y “hubo una confianza de que íbamos ganando y que el Ejército no le entraba a buscarnos por el monte”.
El embarazo de la pareja de Pedro Martínez fue otra de las razones para salir de la Sierra y el acuerdo era que iba a recibir una parte del dinero del rescate de Figueroa, “para que nosotros pudiéramos movernos en la ciudad”.
Su compañero Pedro Hernández Gómez fue detenido y quiso acreditar su situación legal de residencia en un domicilio en Cuautla, Morelos, donde también estaba Pedro Martínez, con su pareja y su hija recién nacida, pero no los delató y así los salvó; “fue un buen compañero, él fue de la Dirección de la Brigada y yo sí lamento su detención, su desaparición”.
Pedro Martínez fue parte de la Organización Marxista por la Emancipación Proletaria (OMEP), donde confluyó con Jesús Zambrano, actual presidente del PRD, “pero se fue derechizando”.
Se estableció en la Ciudad de México y luego en Tultitlán, Estado de México, también estuvo en la Unión Soviética; en 1982 obtuvo su amnistía, tardó unos 10 años en regresar a Atoyac por cuestiones de seguridad y fue trabajador de empresas privadas, en las que participó en sus grupos sindicales.
La Brigada Campesina de Ajusticiamiento tuvo cuatro direcciones, sólo quedan tres integrantes vivos, recientemente falleció Humberto Rivera Leyva. En su libro dice que hay mucha literatura sobre la guerrilla de Lucio Cabañas que “no es confiable”, lo que lo motivó a que su testimonio fuera publicado el año pasado, y también lo impulsó que su hija escribe actualmente su tesis de licenciatura en Historia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sobre la guerrilla.
En la presentación del libro La revolución imposible del periodista Julio César López el autor observa al ex comandante Antonio del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), Jacobo Silva, en el Palacio de la Cultura de Chilpancingo este martes Foto: Jessica Torres Barrera
Luis Daniel Nava
Chilpancingo
La presentación en Chilpancingo del libro La Revolución Imposible de Julio César López Arévalo, fue la ocasión para debatir acerca de la pertinencia de la lucha armada, en el contexto de un presidente de México “socialdemócrata”, del pragmatismo de Morena y del control de organizaciones criminales sobre la vida de la mayoría de las regiones de Guerrero.
“El hartazgo de la gente tiene límites, es muy posible”, replicó el ex guerrillero Jacobo Silva Nogales, quien en la clandestinidad era conocido como comandante Antonio, fundador del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).
Mencionó la lucha de José Luis Orbe Mesino, también conocido como Omar Guerrero Solís, o comandante Ramiro del ERPI, quien fue el precursor de la lucha de los pueblos contra las organizaciones criminales en la entidad, quien “logró que en su región no entrara el crimen organizado”.
El comandante Ramiro fue asesinado por paramilitares en 2009.
A las 12:15 horas de este martes en la sala principal del Palacio de la Cultura de Chilpancingo, se presentó el libro del periodista chiapaneco Julio César López Arévalo La Revolución Imposible (Grupo Azul, 2023).
“Es una novela de amor y guerra, así como el reconocimiento a los luchadores sociales que han arriesgado su vida para cambiar las condiciones de vida de una sociedad pobre y abandonada”, calificó el autor.
Al caluroso espacio llegaron alrededor de 100 estudiantes, periodistas, académicos, profesores, ex militantes de izquierda y de la guerrilla.
Por curiosidad hasta llegaron políticos de Morena, ahora funcionarios del gobierno del estado.
También estuvo el estudiante sobreviviente de Ayotzinapa, Luis Uriel Gómez, colaborador de otro normalista, el diputado plurinominal de Morena, Manuel Vázquez Arellano.
López Arévalo cubrió la primera conferencia de prensa que se dio en 1996, un año después de la masacre de 17 campesinos en el vado de Aguas Blancas el 28 de junio de 1995.
La obra fue comentada por Jacobo Silva Nogales, el moderador fue el fotoperiodista de El Sur, Lenin Ocampo. Al final el fotógrafo José Luis de la Cruz, también trabajador de esta casa editorial, regaló fotografías al escritor y al ex guerrillero.
Jacobo Silva de 66 años es oriundo de Miahuatlán, Oaxaca, e hijo del carpintero Florentino Silva.
Estudió en una preparatoria vocacional del Instituto Politécnico Nacional en la Ciudad de México y se incorporó a la guerrilla a los 18 años. Luego de tres meses de intentar sin éxito armar columnas armadas en otra entidad, junto a sobrevivientes de la lucha de Lucio Cabañas, se trasladó a Guerrero en 1979.
Permaneció y luchó en la clandestinidad 20 años como militante del Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP), integrante del Ejército Popular Revolucionario (EPR) y fundador del ERPI.
El comandante Antonio fue detenido y torturado el 29 de octubre de 1999. Fue recluido durante 10 años en el penal de alta seguridad de Almoloya de Juárez.
Del autor de La Revolución Imposible, Jacobo Silva dijo que es hermano de dos militantes de izquierda, uno de ellos también periodista, Fredy, asesinado en San Cristóbal de las Casas, Chiapas en 2021, y otro hermano, José López Arévalo, personaje del libro y quien murió a causa de un cáncer.
Dijo que Julio César López se destaca porque en el periodismo se dedicó a escribir sobre el movimiento armado radical.
“Se enfoca a cubrir lo que el Estado llamó la guerrilla mala, por contraposición a la guerrilla negociadora del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)”.
Dijo que cuando surgió el EPR, el EZLN ya tenía dos años de haber aparecido.
“Con el EZLN se podía negociar, platicar, dialogar, y con el EPR no, así que se hizo tajante la división entre la guerrilla”.
La obra, dijo, revela datos interesantes e intrigas de la izquierda del movimiento armado, “es rico en información y sirve para futuras investigaciones académicas”.
“Es un libro con un abordaje periodístico, no académico. Interesante porque no se limita a dar voz a un solo protagonista, sino que presenta versiones encontradas de líderes acerca de lo que se vivía en la clandestinidad”.
Dijo que la narración también ofrece una lectura entre líneas que un lector con un poco de reflexión entenderá su significado.
El libro, añadió Jacobo Silva, se centra en el comandante Toño (Antonio) y en una musa llamada Helena, “es un entrecruzamiento de historias de lucha, conflicto interno y amor”, apuntó.
El autor del libro expresó que conoció al Comandante Toño con el rostro cubierto, “estoy nervioso por tanta felicidad”.
Dijo que siendo estudiante de sociología intentó sin éxito ingresar al PROCUP.
Lo rechazaron, dijo, porque su hermano José López Arévalo a quien en el libro describe como “gordito de espejuelos” recién había declinado a su militancia.
“Serví más como periodista, de militante no hubiera aguantado”, consideró.
El título del libro, reveló, es pretencioso y provocador a las diferencias internas de las organizaciones de izquierda en el país, o dicho en palabras chiapanecas, “así no se pinches puede”.
También dijo que se sorprendió al conocer que el país precursor de los vuelos de la muerte para exterminar a simpatizantes e integrantes de la guerrilla de los 60 y 70, fue México.
López Obrador no es de izquierda, sino un nacionalista revolucionario
La discusión se abrió cuando se dio participación al público. Sergio Morales Carmona, del Partido Popular Socialista preguntó acerca de una táctica ante la llegada de Claudia Sheinbaum al poder.
En ese momento el escritor del libro mostró su simpatía con la política del presidente Andrés Manuel López Obrador, que dijo no es de izquierda sino un nacionalista revolucionario.
Dijo que ahora el Ejército ya no reprime y que ve esperanzas en la elección del 2 de junio cuando por primera vez México tendrá a una mujer presidenta, que viene de una militancia de izquierda.
El maestro de la CETEG, Filemón Sánchez y el estudiante de sociología, Carlos Fonseca se refirieron al ex gobernador Rogelio Ortega Martínez, quien se asume como guerrillero de la década de los 70.
Lo calificaron como un oportunista que llegó a ser nombrado gobernador interino gracias a la tragedia de los estudiantes de Ayotzinapa de 2014.
El periodista Sergio Ocampo Arista preguntó al autor y al ex guerrillero, si es pertinente una lucha armada en la actualidad con un país militarizado, miles de desaparecidos, un presidente que no cumplió a los padres de Ayotzinapa y el acecho de las mineras y los grupos criminales en la mayor parte del territorio del estado.
“La revolución siempre es posible porque siempre es necesaria. Ahora mucho más que antes porque hoy es difícil identificar al enemigo”, contestó el comandante Antonio.
Añadió que hace 50 años había mil 500 desaparecidos y ahora existen más de 100 mil personas de las que se desconoce su paradero, además de cientos de miles de asesinados.
“La violencia se justifica y es necesaria. Es parte de la necesidad de defenderse, antes te reprimían, ahora te matan, te desaparecen, prostituyen y venden tus órganos. La necesidad de armarse ahí está, pero es más difícil, es más peligroso”.
“Si estuviera en mis buenos tiempos, estuviéramos ahí”, dijo Jacobo Silva.
También se abrió un espacio para que el ex guerrillero hablara de la vida y lucha del comandante Ramiro a quien conoció cuando tenía 14 años, junto al adolescente Miguel Ángel Mesino, en una reunión en la sierra en 1987.
Narró su trabajó en la Tierra Caliente haciendo conciencia y reclutando gente a su causa, además de la participación de las mujeres en la guerrilla.
“Sólo una región se defendió del narco, la del comandante Ramiro, que aunque sólo tenía estudios de primaria vio y entendió que era necesario defenderse de un nuevo enemigo”.
El crimen aprendió de la guerrilla
Jacobo también puntualizó la diferencia entre la Policía Comunitaria de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) que –dijo– obedece a un pueblo y a una asamblea, y a las autodefensas que surgen de manera improvisada y son las que más infiltración tienen de criminales.
“El crimen aprendió de la guerrilla. Cumple las necesidades del pueblo, pero luego los somete y crea sus propios grupos de autodefensa”, dijo.
También habló de las 17 características del ideario del maestro normalista y comandante guerrillero Lucio Cabañas Barrientos, fundador del Parrtido de los Pobres (Pdlp) conocidas como El Cabañismo o El Pobrismo que llegó a reclutar hasta 150 comunidades.
Entre ellas destacan la formación de columnas armadas, la creación de asambleas y comisiones y el espíritu conciliador entre los pueblos, no así con el Estado.
En otra parte de las intervenciones Hugo Herrera, de la organización Hacia el Poder Popular, consideró al presidente Andrés Manuel López Obrador como un “socialdemócrata”, “que es la cara bonita del capitalismo y que ha retrasado la revolución porque mucha gente le cree”.
El escritor y ex militante del PRD, José Francisco García González, describió aspectos de la situación actual que se vive en los pueblos, y consideró que si esta situación no se detiene podría haber una guerra civil.
“El hartazgo de la gente tiene límites, es muy posible”, replicó el comandante Antonio.
El líder de la Asamblea Popular de los Pueblos del Estado de Guerrero Nicolás Chávez Adame durante la asamblea por el aniversario luctuoso del luchador social Pablo Sandoval Cruz Foto: Jessica Torres Barrera
Lourdes Chávez
Chilpancingo
En el cuarto aniversario luctuoso del luchador social, Pablo Sandoval Cruz, la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero (APPG) , la Dirección Colectiva de Organizaciones Sociales, Estudiantiles y Sindicatos, y activistas acordaron llevar el próximo 2 de febrero al Congreso del Estado una solicitud de juicio político para la alcaldesa Norma Otilia Hernández Martínez, por la demolición de las columnas del monumento de los caídos del 60 y mover la alegoría del lugar emblemático donde había sido ubicada.
En el espacio que ocupan las fuentes danzarinas de la Alameda Granados Maldonado, donde estaban las columnas, se realizó una asamblea popular cerca de las 11 de la mañana.
Luego, los participantes marcharon por la avenida Juárez hacia al panteón central para colocar una ofrenda floral en la tumba del luchador social. Ahí también destacaron su legado social.
Soledad Hernández Mena, hija del luchador social asesinado en Iguala, Arturo Hernández Cardona señaló que desde los tiempos de la guerrilla y el Partido de los Pobres que fundó Lucio Cabañas Barrientos, Sandoval Cruz estaba comprometido con las causas sociales.
En entrevista, el fundador de la APPG, Nicolás Chavez Adamez explicó que en la defensa de los territorios históricos, los activistas acordaron ir al Congreso local a entregar una solicitud de juicio político contra la alcaldesa Norma Otilia Hernández Martínez, por no atender el acuerdo de preservar el monumento histórico en honor de las personas asesinadas por el Ejército el 30 de diciembre de 1960 , en el sitio donde estaba.
Además que, en el clima de inseguridad que vive Chilpancingo y la deficiencia en los servicios, haya planteado irse de licencia a buscar una senaduría, o en su defecto, buscar la reelección.
“Ni el presidente Andrés Manuel López Obrador, buscar repetir en los cargos, es una desobediencia ahora que los del PRI y PRD se registran en Morena, ya no sabemos cuáles son los principios del partido en el gobierno. Es el mismo Prian con posibilidades de ganar dentro de Morena”, denunció. Aclaró que la lucha social no comparte esas posturas.
Además, informó que con esta asamblea, comenzará una serie de acciones para exigir atención a problemas educativos, demandas sociales y de servicios, y convocó al senador Felix Salgado Macedonio, y a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, a poner atención para resolverlos.
En la asamblea participaron representantes de desplazados de la sierra de Tecpan por la violencia, de egresados de normales públicas que hace dos años demandan plazas, damnificados del huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel de 2013, vecinos de Atliaca y Quechultenango.
Organizaciones sociales entregaron la presea Lucio Cabañas al Partido de los Pobres (PDLP) en la ceremonia del 49 aniversario luctuoso del guerrillero, en Atoyac.
Con honores a la bandera y una ofrenda floral en el Zócalo de la Ciudad de Atoyac, organizaciones sociales conmemoraron el 49 aniversario de la muerte de Lucio Cabañas Barrientos, asesinado por militares en combate en El Otatal en el municipio de Tecpan de Galeana.
La ceremonia se llevó a cabo en la explanada del Zócalo junto al obelisco donde yacen lo restos del también maestro rural, quien tomó las armas ante el acoso del gobierno y en demanda de condiciones dignas de vida para la población.
Ahí se entregó por tercera ocasión la presea Lucio Cabañas.
La hija del combatiente, Micaela Cabañas reseñó que por tercera ocasión se entrega a quienes desde sus trincheras han buscado un cambio.
La primera presea se entregó a la Normal Rural de Ayotzinapa, donde se formó y estudio el maestro guerrillero.
La segunda se entregó a la dirigencia de la Organización Campesina de la Sierra del Sur que recibió Hilario Mesino.
En esta ocasión se entregó al Partido de los Pobres, la recibió la llamada Niña guerrillera, Guillermina Cabañas quien destacó que este premio va para todos los que apoyaron y hasta dieron su vida por el movimiento, asó como a todas las mujeres que fueron violadas, desaparecidas, torturadas y asesinadas “por formar parte de este movimiento de inconformidad”.
Dijo que estos eventos son importantes para que se conozca la lucha del profesor rural y se mantenga la memoria histórica.
Hace falta que se vea un cambio y que los funcionarios que salieron del partido de Morena bajen con el pueblo, y se vea la transformación hacia comunidades que fue lo que busco Lucio, porque “no se ve igualdad ni justicia”.
“Se debe seguir luchando como Lucio que estuvo en condiciones desiguales, pero no le falló al pueblo.
Se cito el daño colateral y la falta de justicia a los familiares de desaparecidos que siguen exigiendo atención del actual gobierno federal que encabeza Andrés Manuel López Obrador. (Francisco Magaña / Atoyac).
Destacados luchadores sociales de Atoyac y de otros lugares de Guerrero, en la ceremonia en el 49 aniversario de la muerte de Lucio Cabañas Barrientos Foto: Francisco Magaña
El profesor Félix Bautista Matías en la conferencia “La actuación de un profesor revolucionario” en el foro Vida y obra del profesor Lucio Cabañas Barrientos en el auditorio de la UPN Foto: Jessica Torres Barrera
Zacarías Cervantes
Chilpancingo
A 49 años del asesinato del guerrillero Lucio Cabañas Barrientos, uno de los sobrevivientes de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento del Partido de los Pobres (PDLP) atacada por los militares el 2 de diciembre de 1974 en el Otatal, municipio de Tecpan de Galeana, Pedro Martínez, reconoció que no supieron aprovechar el secuestro del ex gobernador Rubén Figueroa Figueroa.
En tanto que otro de los integrantes de la guerrilla, Félix Bautista Matías consideró que de las 10 acciones armadas “más brillantes” de la guerrilla, el secuestro del senador Figueroa fue la más importante, pero que también, lamentablemente, marcó “el inicio del fin”.
Ambos sobrevivientes de la guerrilla de Lucio Cabañas participaron ayer en el foro: “Vida y Obra del Profesor Lucio Cabañas Barrientos” que realizó la organización Directorio del Poder Popular en el auditorio de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN).
En el foro hubo dos mesas, en la mesa 1 se disertó sobre el tema Lucio Cabañas Barrientos: Ideario Sostenido; impacto local, nacional e internacional.
En ella participaron la maestra Eneida Martínez Ocampo, con el tema: Lucio Cabañas Barrientos: Un luchador social incansable, así como el investigador Rodolfo Echevarría Martínez quien disertó: Relatos sobre la vida y obra del profesor y comandante Lucio Cabañas Barrientos, y el maestro Enrique Condes Lara con el tema Relaciones de Lucio Cabañas Barrientos y el Partido de los Pobres en la Liga Comunista 23 de Septiembre.
En la mesa 2: Del Movimiento de Autodefensa al Partido de los Pobres, participaron el historiador Francisco Ávila Coronel con el tema La Guerrilla del Partido de los Pobres; un Balance sobre su Legado para un México más Justo y Democrático; también el profesor Pedro Martínez, con el tema Etapas del movimiento armado en la Sierra de Guerrero, y el profesor Félix Bautista Matías, con La actuación de un profesor revolucionario.
Pedro Martínez, uno de los seguidores de Lucio Cabañas que sobrevivió al ataque del 2 de diciembre de 1974, reconoció que el secuestro del senador Rubén Figueroa no se supo aprovechar.
Recordó que lo secuestraron para exigir beneficios para el pueblo y lograr la liberación de todos los presos políticos, así como para obtener recursos económicos.
Contó que a pesar del crecimiento cuantitativo de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento, con el secuestro, no hubo los cambios cualitativos profundos, porque la guerrilla no tenía el músculo para resistir la embestida criminal, luego de que las fuerzas armadas fueron convocadas por el gobierno y los capitalistas para rescatar a Figueroa a costa de detener, torturar, asesinar y desaparecer a comunidades que fueron arrasadas.
Agregó que esta situación “marcó la debacle del movimiento armado en la sierra, al no haber el suministro de alimentación ni siquiera para los campesinos de las comunidades, es decir, le quitaron el agua al pez”.
Otro de los sobrevivientes de la guerrilla, Félix Bautista Matías, dijo que el 2 de diciembre de 1974, 200 soldados del Ejército atacaron a la columna de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento del PDLP, y que no hubo capacidad de respuesta porque la represión era inmensa, debido a que, según fuentes oficiales, tres cuartas partes del total del Ejército se había trasladado a Guerrero para combatir a la guerrilla de Lucio Cabañas en la sierra de Atoyac.
Recordó que para 1974, la guerrilla de Lucio Cabañas, ya había tenido las 10 acciones armadas más brillantes, es decir, emboscas al Ejército “con saldos favorables para la guerrilla”.
Agregó que en ese año ocurrió el secuestro del senador Rubén Figueroa, “una de las acciones de la guerrilla más importantes, pero también el pretexto para la intervención y represión militar en contra de Lucio y de los pueblos campesinos, donde había formado su base social. Fue, lamentablemente, el inicio del fin”.
Dijo que es importante recordar estos pasajes para mantener la memoria histórica y saber por qué ocurrieron estos hechos, cuál fue el contexto en que surgió la guerrilla, quién era Lucio Cabañas, de dónde vino y cuáles eran sus ideales.
Bautista Matías subrayó que ese 2 de diciembre falleció no sólo un guerrillero, sino un maestro “y un compañero que se ha vuelto un símbolo de las luchas populares, de las resistencias sociales e indígenas de nuestro estado”.
Celebró que por primera vez, este 2023 se haya incluido en los libros de historia de la Secretaria de Educación Pública (SEP) su participación en la guerrilla.
A Lucio Cabañas se le menciona en el libro para profesores; Un Libro sin Recetas para Maestras y Maestros, en el capítulo Soñar para Asaltar el Cielo.
“Mencionar estos hechos en los libros y reconocer los acontecimientos reales, describir al Estado represor de los años sesentas y setentas es hacerle un poco de justicia a Lucio Cabañas, “aunque a un sector de la derecha conservadora de nuestros días no le guste”, dijo Bautista Matías. Cuestión que a diferencia de lo que muchos piensan ese 2 de diciembre de 1974, las armas del Ejército mexicano, “no se vistieron de gloria, sino de sangre y de vergüenza”.
Antes, el historiador Francisco Ávila, dijo que Lucio Cabañas no era un hombre violento, sino que su movimiento armado inició por la política de maltrato, de los caciques y gobiernos locales que provocaron indignación y un profundo coraje.
Dijo que ha escuchado, sobre todo de los caciques y priistas de Atoyac, que el PDLP “inventó” los secuestros, “pero esto tiene que quedar bien claro, el PDLP no heredó a esta sociedad la violencia que estamos viviendo ahora, el PDLP lo que buscó fue agarrar a aquellos que eran los explotadores, los meros cabecillas que tenían el circuito de los matones en toda la Costa Grande, eso no es nada nuevo ni sorprendente, los principales que operaban eso, esos son los que fueron secuestrados”.
Pero lamentó que esa parte de la historia no les llegue a los jóvenes ni la entienden a pesar de que es muy importante.
Añadió que a las nuevas generaciones les hace falta entender el sentido de estas luchas, “y el sentido tiene que ver precisamente con la búsqueda de un mundo mejor en colectivo y no en lo individual”.
Al foro asistieron unas 50 personas, principalmente académicos y estudiantes de la UPN, integrantes de organizaciones sociales y los diputados de Morena, Osbaldo Ríos Manrique y Marco Tulio Sánchez.
El foro terminó con las consignas: “Lucio vive, la lucha sigue”, y en solidaridad con los padres de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa desaparecidos hubo consignas de “Vivos se los llevaron y vivos los queremos”.
Los asistentes se solidarizaron con los reporteros que fueron baleados el martes en Chilpancingo y gritaron un “Vivan los periodistas de Guerrero”.